Qué increíble ver los horizontes de este amor loco y desenfrenado, la pobre historia de dos corazones que por casualidad se encontraron, despertar y ver que el dinosaurio aún estaba ahí...
Tantas noches que pasé despierta mirando tu foto, releyendo tus cartas, buscando tu olor, recordando tus besos e imaginando cómo sería si estuvieses aquí...
Los castillos de papel, altos en la montaña, viendo crecer tus sueños, materializándolos, porque respiraba por ti, quería hacerte feliz, quería mitigar tus miedos y darte alas, llenarte de ilusiones, para botar la casa por la ventana...
A veces pienso que verte sería mi salvación, que regresar de tu mano sería la guía necesaria para vivir, juntando motivos para sentirme plena, pero luego reconsidero las cosas, reconsidero mis prioridades y el daño que me has hecho, los momentos donde he llorado casi sin consuelo, me cohíbe amarte tanto, sin controles, me cohíbe que a veces parezcas sentirte bien con mi dolor, porque suena caricaturezco, pero pareces disfrutar mis sueños por ti, como un propulsador, tu ego.
No estoy segura de querer levantarme en tus brazos ahora, no puedo decirte que nunca lo he querido así porque miento si lo hago, tampoco puedo decirte que lo hago siempre, le temo a despertar una mañana y no verte allí, tal y como sentí hace años, que tu presencia en mi vida sencillamente se borró...
Todo es cuestión, de tiempo, "tiempo"... qué cliché, pero qué cierto, no puedo asegurar que mañana de hecho exista, si lo haya para ti o para mí, no sé si será juntas, no sé si dejes de existir para mí o yo para ti.. puedo asegurararte que mientras haya un mañana.. serás el legado más importante del amor, mi lección aprendida, mis temores, y, aunque triste, la mujer de mi vida, aún si no te tengo, aún si muero...