viernes, 28 de septiembre de 2012

Paradójico.

¿No les pasa que sienten que la vida a veces se apresura a ser vivida e inunda el mar de miles de cosas que en perspectiva son sencillamente absurdas? Tenemos [creo yo] la tendencia de complicarnos por cosas que de hecho resultan ser mucho más sencillas de lo que parecen, enloquecemos plenamente ante la más pequeña señal de desequilibrio y nos entregamos a esto como un par de amantes harían cuando se hace noche y se comen con ganas desesperadas de sentirse momentáneamente vivos, aunque a la mañana siguiente sean ellos mismos nuevamente...

Me preguntaban qué es lo que quiero, qué busco y dónde podría encontrarlo; la respuesta no es la más acertada ni convincente: no sé. Luego de esto, recibo la llamada que evité durante numerosos meses mientras me ocultaba [y seguiré ocultándome] tras mis lentes oscuros bien llamativos, ya no es secreto y de hecho dudo de que alguna vez lo haya sido.

No viene al caso, o tal vez sí; me hundo en dicha superficialidad que tienen los ideales, esos que algunos profesionales catalogarían como delirios o fantasías y busco clasificar dos partes ahora bien importantes de mi vida allí: mi autoconcepto de superhéroe y mi necesidad de paz, cada, claro que sí, con dos nombres distintos y apariciones diferentes en contexto y tiempo. Y tengo una duda, esa maldita duda que desestabilizaría a la más sensata y cuerda de las personas: "what if..." ¡Vaya! Pero es que no hay cabida para esta pregunta, no ahora cuando es tarde y he tomado algunas decisiones de las cuales si bien no me arrepiento, hoy se ven algo conflictuadas por lo que está bien y lo que quiero hacer, aunque tengo más que claro que esto no lo sé.

Me resulta algo aterrador sentarme a contemplar la vida y el mundo tras estos lentes. No descifro del todo cuán lejos quiero dejar que mis ideas impulsivas y algo "animalezcas" llegue por más de que sepa bien que estoy de barro hasta las orejas. Aunque no vuelva a quitarme los lentes jamás, sentiré no sé si su mirada o mi conciencia dando puñaladas en mi cuello y tampoco sé qué estaría mejor dentro de estas dos opciones...

¿Entienden ahora a lo que me refería con las palabras iniciales de este texto? La vida está haciéndome vivir a ritmos que no sé si son pertinentes y me pone a prueba el mar de ideas que tanto he amansado y se empieza a inundar a niveles abrumadores, donde si me siento contra la espada y la pared es porque simplemente quiero que así sea, porque me apropio de lo que tengo y de lo que he querido tener y me cuesta trabajo diferenciar lo que es conveniente de lo que es deseable, y peor, buscarle un equilibrio, una estabilidad donde ambas cualidades se junten y pueda de esta manera dejar de fraccionarme a medida que tengo algo pero igual, necesito algo más.

Paradójico, pero... WHAT IF...?

jueves, 13 de septiembre de 2012

C.

Tengo prisa de contestar preguntas que no me han formulado, prisa de correr tan rápido como el viento y fundirme en pechos indescriptibles de serenidad y recordar la brisa fría y suave de unos labios rosa y perfectos que me besan el alma y el cuerpo, que detienen el correr del tiempo y mi corazón sin anticiparse, que recuperan las ambiciones y las cenizas se hacen un conjunto donde sus dedos son artistas de mi cuerpo pobre y teniéndola conmigo la sueño cuanto más despierta estoy.

¿De dónde salió? ¿Dónde había estado?

- No te pordebajees.
- No lo hago... tan sólo me cuesta creer.

Son conversaciones que tengo conmigo misma cuando me falta, cuando empiezo a dar cuenta de horas e incluso minutos para llegar al cielo, cuando temo por la hora de partida porque vuelve a empezar el conteo, ver su reflejo con mis manos atravesando su cintura con la mirada perdida justo frente a un espejo se ha convertido en mi obsesión, llevarla siempre conmigo aunque no sea mía, entregarle bosquejos de mi vida para que doble y guarde en su billetera o sus cajones, recordar la calidez, suavidad y perfección de su humanidad, de su feminidad, tardarme un poco en comprender que debía ser un sueño para luego acabar y aún verla sobre mí con su rostro hermoso, decir algo como un "chao, te veo al rato" y besarla aunque me distraiga, rozar mis labios con la yema de mis dedos para creer que su saliva está impregnada en mis poros y me vuelvo loca cuando ya no puedo tenerla.

- ¿Qué esperas?
- Diría una canción cuyos afectos me reservo: "He pasado la vida sin saber que la espero". (Y esperar conlleva tiempo que muchos me han desperdiciado)

Quizás hablo ahora conmigo misma más que de costumbre y me adapto a mis recientes cambios comportamentales donde no genero sino percibo, donde no cambio sino modelo, donde si me acerca... bueno, allí falla mi ley física del no saber nada, si se acerca pierdo el rumbo, la respiración y me hago incómodamente consciente de algunos latidos acelerados y bien exagerados respecto a sus ojos y sus manos...