sábado, 1 de diciembre de 2012

Cerros de mierda.

¿Has amado algo tanto tanto alguna vez [o alguien] que sientes que te pesa el alma, que vas por la calle sintiendo como arrastras los pies y una cadena en el pecho? ¿Has sentido como el rumbo se pierde cada vez más a cada paso que das, como el tiempo se detiene sin dar esperas de pensar en regresar? ¿Has sentido como el aire congela tus pulmones con su gélida incomodidad y extrañas de repente todo aquello que en perspectiva ni siquiera debió pasar? ¿Has sentido ese abrumador miedo de saber que vas de error en error y que a medida que te mueves te entierras de a pocos más? ¿Has sentido que la salida está justo al principio, allí donde nunca pediste estar?

Los sueños y esas voces, los pajazos mentales que se dan de vez en vez cuando todo pinta mal y se ve peor, cuando descubres que llevas 21 años andando sobre el frío asfalto sin calzas, sin calcetines, cuando todo lo que has creído se ha hecho un cerro de mierda que va tapándote con cada respirar, se hace confuso y macabro, doloroso, penoso y además de sentir lástima por ti, sientes pena por aquellos que te creyeron, que depositaron algo dentro de ti y defraudarlos te pesa casi tanto como la cadena que sale de tu pecho mientras te arrastras por la vida buscando migajas de cielo.

Hoy te pregunto todo esto con unos inevitables deseos de vomitar y vaciarme el alma, con vergüenza y culpa de respirar tu oxígeno perfecto y transparente, con ganas de renunciar a eso que tanto me ha atado a ti y a otros tantos a quienes tanto pregunté "¿qué es la felicidad" cuando hoy he perdido siquiera la noción de lo que alguna vez creí era la respuesta... Hoy no soy tuya ni de nadie, ni de los pasos que je dejado atrás mientras me arrastro, hoy me duelo y me descubro como la nimiedad que me resulto, como el "eso" que hubo caliente y hoy muere de frío tras cientos de mantos cargados de interrogantes enormes que han aplastado al fin mis convicciones y todos mis deseos de vivir. Hoy cambio por completo lo que conocía por entregarme al pozo profundo y burdo donde rodeo tu mierda con la mía y me sumerjo en ella hasta más allá de las mejillas, donde lloro porque me duele el dolor de lo que por más que intento, no logra salir. Hoy te perdono y cargo tus culpas sobre mi lomo y tiemblo de deseos de perderme aquí, donde te pierdes tú aunque quizás con la dicha de ver la luz...

Me despido acá furtivamente de la luz del sol, aunque probablemente sea lo que vea tan pronto despierte de esta pesadilla resultado de no poder dormir.

-N.
[Sin fecha]

Back to... what.?

Hoy, por supuesto, el texto iba a ser otro. Quizás iría enfocado también en ti pero creo que su sentido era distinto, pero para tu sorpresa [o quizás la mía] volviste a dar giros sobre el trompo que había ignorado en aquella esquina tras la puerta donde te prometí un "te amo" y fallé.

Había venido a decir dos cosas completamente distintas el día de hoy, pensaba concentrarme en lo que me pertenece y en lo que con tanto esfuerzo había levantado de las cenizas que tú y algunas otras cosas habían hecho de mí pero claro, ya ni siquiera recuerdo qué era todo eso que iba a vomitarme encima  y a tapar con musgo viejo para que no se viera ni se sintiera tan mal... Había venido quizás a hablar de un par de ojitos de topo o algunos ojitos de botón, había venido a hablar de las princesas azules que se ahogaron en la profundidad de la desilusión, había venido a pararme en el techo del pánico a retomar meses de mi vida que se escaparon y nunca entendí el por qué y tomar de allí algo que fue tuyo para hacerlo suyo, volver a poner ladrillo por ladrillo en la pradera imaginaria de todo lo perfecto que hubo pero que por esto mismo hoy ya no es más, venía a darme golpesitos en la espalda para mirarle a ella su belleza y volver a darlo todo, pero cómo... dime, ¿cómo hacerlo si hoy en lugar de proyectarme en algo y levantarme, me derrumbas?
Si te soy sincera, no esperé volver a saber de ti jamás, al menos no de una u otra manera "directa", no esperaba que detrás de la puerta irías a esconderte no sé si a cuidarme o más bien a matarme mientras duermo, tampoco sé cuánto llevas ahí ni qué pretendes. No sé hasta dónde iría tu histrionismo o tu ego que tanto humillas que te hace volver a gatas logrando que me sienta miserable y hasta culpable por hacerme desprendido de la mayor parte de todo lo físico que me ataba a ti... "No sé si ya tu corazón sea de ella o quizás lo subastaste por un poco de drogas o alcohol, no sé si volviste a vender o prostituir ese amor tan fuerte que sabes dar, esa enredadera que inmoviliza, que envuelve los cuerpos y las almas a una velocidad y agilidad sorprendentes." ¿Qué te importa? ¿Qué te ha importado nunca?

Apareces justo en el momento en que no debiste hacerlo, en ese estúpido momento en que la vida perdió todo rumbo y sensatez, volviste y estoy segura de que no para quedarte. Le amas y quizás yo a ella también, pero... ¿qué sentirás cuando la besas? ¿Le estarás de pronto sobando el alma con caricias tenues que calientan el pecho y el sexo? ¿Te mirará ella como te miraba yo, te extrañará tanto como te extrañaba yo? ¿Buscará ella el modo de unir dos puertos muertos y plantar allí algo de luz aunque sea un pequeño asunto ilusorio y hasta imaginario con tal de verte sonriendo, definiendo la felicidad? ¿Lucharías por ella como dijiste que lucharías por mí? En fin, chiti. Son tantas las cosas que ahora ya no logro encausar que hasta me cuesta trabajo llorar o maldecir; es tanto y somos nada que no tiene sentido siquiera indagar.

Obvio pienso en ti, obvio casi a diario recorro tus pasos camino a su casa, obvio recuerdo las visitas a media noche, las caminatas nocturnas bajo ningún sentido corporal más allá del de tenerte a mi lado o caminando de mi mano. Obvio recuerdo los rodachines desesperados esperando verte aunque hubieras sido ya, los leones azules, las palabras de tu invención buscando definirme. Obvio, ahora vivo de ti tan cerca que temo encontrarte algún día por la calle y quedarme estática sin muchas ideas sobre lo que debería hacer pero bien, creo que mejor lo evito; me dirijo a ella a darle lo que merece y a recibir lo que merezco y que nunca obtuve de ti, me dirijo a ella sin lágrimas o sonrisas, solo así, con algunos tatuajes mal borrados que apestan a besos y cigarrillos en el patio trasero, a placeres nunca conocidos, a mis deditos en tu espalda casándose con tu piel suave y erizada, me dirijo a olvidar el motivo por el cual me hallo aún en ese lugar cuyo fin era tu nombre...

Me satisface inmensamente estar casi segura que ninguna de mis palabras leerás, quizás las olvidaste o te importan tan poco que no te tomarás la molestia de hacerlo. Gracias por eso, me alivia pensar que seguramente esa historia que te escribí o el saco rojo con que te quedaste formarán parte de una hoguera ahora apagada quizás, me agrada soplar esa fogata para calentar su corazón mas no tomarlo, para amar su cuerpo perfecto mientras me clavo en el pecho un letrero llamativo que dice "SE BUSCA" y me sumerjo en la profundidad de sus ojos oscuros y su pelo rojo y liso perfecto donde admiro casi que la perfección en trocitos de nube, de terciopelo: su piel.

Venía entonces a hablar de ella pero terminé hablando de ti.

-N.
[Sin  fecha.]