Un sueño. Un sueño tu cuerpo y deleitar mis ojos ante él. Un sueño tocarte y recorrer tu espalda a medida que la tarde se hace noche, convertir mis dedos en algodón y confundir tu piel con la suavidad del cielo que hay en tus ojos. Un sueño escuchar tu cuerpo indicarme el próximo movimiento, concentrarme en sentir la velocidad de tus latidos, la intensidad de tu respiración, perder la cordura con tus manos aferradas a mi cintura y tu lengua sin control confundida entre palabras y placeres, entre "te quieros" y "un poco más".
Un sueño detener el tiempo y sentirme fuerte para llevarte a volar, prometerte una promesa sin garantías pero arrancarme el corazón a versos cada que te lo recuerde. Un sueño romper el hielo con un beso y hacerme inmortal cada tarde que te tengo, un sueño desafiar la gravedad con nuestro peso y probar al mundo que este amor sopla más que el mismo viento, un sueño demostrar que la belleza no está en el espejo y se encuentra justo entre tus dedos, que se escurre como agua que se condensa en mi pecho. Un sueño regalarme al sueño de tenerte al frente y quitar entre temblores aquello que no necesito ni quiero, acercarme lento y conseguir el momento perfecto.
Un sueño ese de tenerte siempre, el sueño de soñarte no tan lejos, el sueño de ser tuya y jugarme la vida por cumplir tus sueños. Un sueño, tan real como saber que ahora pasas de ser mi más anhelado sueño a ser mi más apreciado hecho. Un sueño que tú eres, el sueño de mi sueño, un sueño, un sueño de los que un soñador soñaría con soñar despierto, el sueño de mi vida, el hecho de mi camino, la tregua de mis males, la figura en movimiento. Un sueño que eres mía y cuando duermo sueño que te sueño y al levantarme, eres lo primero que veo.
martes, 26 de junio de 2012
Agotada.
Me cansé del cielo, de su azul claro y sus rayos de luz calentándome la espalda.
Me cansé de besos y olores, de versos y retórica, de frases sueltas, de palabras tiernas.
Me cansé de la voz, de las lágrimas y las sonrisas, de tus ojos oscuros que me miran sin verme, de tu sexo, de tu cuerpo.
Me cansé de la respiración agitada e iracunda de personas que no conozco justo en mi nuca, de insultos y quejas sin revés o sentido, sus murmullos, sus risas.
Me cansé de esperas, de tiempos y de luces, de sonidos, de canciones, de letras, de poemas y cuentos, de todo lo que escribo pues es todo en lo que creo.
Me cansé de sueños, de texturas, sabores y olores, me cansé la soledad, de su amarga compañía y su color oscuro, me cansé de escribirte, de perderte cada noche en algún bar.
Me cansé de mi cuerpo pesado, de mi cabeza que me habla sin parar, de sentirte sobre mí, de escuchar tu pecho, de creerte ver, de... de esto, de ti, de mí.
Me cansé entonces de amar, del mar y su sal, del sol con su luz, del cielo y la tierra, me cansé de crecer para no estar contigo, me cansé; pues hasta que te tenga podré tomar aire e impulsarme a vivir, a creer, a descansar.
Me cansé de besos y olores, de versos y retórica, de frases sueltas, de palabras tiernas.
Me cansé de la voz, de las lágrimas y las sonrisas, de tus ojos oscuros que me miran sin verme, de tu sexo, de tu cuerpo.
Me cansé de la respiración agitada e iracunda de personas que no conozco justo en mi nuca, de insultos y quejas sin revés o sentido, sus murmullos, sus risas.
Me cansé de esperas, de tiempos y de luces, de sonidos, de canciones, de letras, de poemas y cuentos, de todo lo que escribo pues es todo en lo que creo.
Me cansé de sueños, de texturas, sabores y olores, me cansé la soledad, de su amarga compañía y su color oscuro, me cansé de escribirte, de perderte cada noche en algún bar.
Me cansé de mi cuerpo pesado, de mi cabeza que me habla sin parar, de sentirte sobre mí, de escuchar tu pecho, de creerte ver, de... de esto, de ti, de mí.
Me cansé entonces de amar, del mar y su sal, del sol con su luz, del cielo y la tierra, me cansé de crecer para no estar contigo, me cansé; pues hasta que te tenga podré tomar aire e impulsarme a vivir, a creer, a descansar.
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