Tan complejo como encontrarle profundidad a un trozo de madera,
tan inerte como el cuerpo que ya no late ni respira,
el misterio escéptico de una laguna cristalina y transparente.
Tan extraño como una estrella al medio día,
tan hermoso como una flor florecida.
La ternura que se apaga donde nunca hubo llama,
la lástima sometida a miles de mentiras,
el temor al daño, al error...
Inexplicable como 1+1=2,
tan matemático como ponerle límites al amor,
la conciencia de una realidad perdida y confundir los sueños con la sensación.
Alcanzar lo querido, dejarlo ir y cerrar un ciclo.
Vivir tus sueños, soñar mi vida,
anhelar que respiro, lamentar que no quiero que sea contigo.
Lamer mis heridas y ahogar el rencor en un vaso de licor.
Escupirle al viento y gritando pedirle perdón.
Hallar la lógica siniestra de una mente frágil,
buscar los momentos de quietud cuando el alma se arrebata en el pecho queriendo salir.
Los remolinos intranquilos de la casa que te prometí,
el aire fresco del mar denso,
que atropellado a ciegas te pide una oportunidad.
Pensar en perder, perder la vida y la razón,
perder los estribos y llorar desde el corazón,
llorar de alegría, conmoción,
llorar por el fin, justificar el medio.
Matar a golpes torpes los extraños momentos y la decadencia,
preguntarte "¿por qué?"
Temer sin sentido, huir sin razón,
pensar en perder sin ambición, donde el renacimiento es vano,
el objetivo que tuviste siempre se quedó corto esperando por ti y tu decisión.
Decir que lo lamento,
buscarle explicación a un círculo irregular, profundo,
negarte mil veces la verdad y jurarte la vida que sé que mereces y no te puedo dar,
odiar cada impulso de sentirme viva por la lealtad,
lanzarme al abismo sin alas porque aunque no quiera, volarás por mí.
Pedirte perdón, el viento fue más ágil y me dijo que no,
abusar de tu nobleza para debilitar cada minúscula convicción y sentirme peor,
echar por la borda todo aquello que sirve para convervar lo que no,
engrandecer al enemigo y aminorar la amistad,
la falacia y la fantasía que ésta representa.
Tener los cojones de imponer lo que soy,
tener los cojones de esta vez,
poder decirte adiós.
viernes, 14 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
Meditación.
Las sensaciones inusitadas de un vacío profundo.
La nitidez absoluta de esa oscuridad profunda y la insensatez mustia de los recuerdos olvidados, el llanto que genera la pérdida de la razón y las mil voces que susurran lentamente pidiendo un poco de amor.
El baile frenético de dos cuerpos inertes que sonríen con perfecta armonía y la pasión desbordante en la paz de un cielo sublime.
La necesidad de cada ser de sentirse vivo sin importar los límites tangentes asumidos hace tantos años y la satisfacción de romper las reglas.
El juego de los sexos, la infinita búsqueda de la locura de los sentimientos, el asumir con entereza los golpes de cada momento desagradable e inesperado.
Encontrar la calma en instantes cortos de autoconocimiento, de autocompasión y borrar con la goma del lápiz cada error.
Morir con placidez cuando llegue la hora habiendo logrado cada meta propuesta y dejando la intriga de cada segundo que pudo haber existido después.
La nitidez absoluta de esa oscuridad profunda y la insensatez mustia de los recuerdos olvidados, el llanto que genera la pérdida de la razón y las mil voces que susurran lentamente pidiendo un poco de amor.
El baile frenético de dos cuerpos inertes que sonríen con perfecta armonía y la pasión desbordante en la paz de un cielo sublime.
La necesidad de cada ser de sentirse vivo sin importar los límites tangentes asumidos hace tantos años y la satisfacción de romper las reglas.
El juego de los sexos, la infinita búsqueda de la locura de los sentimientos, el asumir con entereza los golpes de cada momento desagradable e inesperado.
Encontrar la calma en instantes cortos de autoconocimiento, de autocompasión y borrar con la goma del lápiz cada error.
Morir con placidez cuando llegue la hora habiendo logrado cada meta propuesta y dejando la intriga de cada segundo que pudo haber existido después.
lunes, 3 de mayo de 2010
La explicación
Si buscar la mirada de un algo que se funde en tu imagen en el espejo te hace bien, hazlo, vívelo, sin embargo cuando sea tarde y la noche se apodere de ti y tu respiración, no busques retroceder ni buscarme en tus sueños.
Si al pretender una vida mejor te sumiste en un sin fin de recuerdos que inventas para nublar tu miseria, no esperes recuperar la certeza que perdiste al dejarte de lado en tu realidad.
No entiendes, no lo entiendes, y es tan básico como simplemente entenderlo, ¿entender qué? Entender que los minutos pasan y cada día soy más vieja y anhelo el día de un "lo siento", que aunque quisiera, no llegará...
De pequeña siempre quise jugar, jugar a ser adulta, jugar a que mi familia sería forjada por mí, que los que eran mis amigos siempre estarían allí, sin embargo la adultez se hizo presente mucho más rápido de lo que esperaba y ahora queda preguntarme... ¿Dónde quedó la amistad?
La amistad.
Qué palabra tan fuerte e imposible de definir claramente...
Muchas veces suena más a utopía que a algo de verdad, pero con el corazón en la mano, pisoteado y demás, puedo decir con el mayor de los orgullos que conocí la verdadera amistad.
Los sueños que se marchan, las revanchas, los momentos de furor y placer, los momentos de éxtasis después de ciertos momentos de tristeza absoluta, son aquellos pequeños pasos que la vida da por nosotros y nos hace crecer como personas, algunos crecen bien y se aprenden a enseñar a sí mismos, otros crecen por crecer y al final terminan estancados en los dos o tres niveles de conocimiento alcanzados por modelos establecidos en lo que para muchos es una sociedad establecida y un caso perdido.
La superioridad de un cuerpo de carne y hueso ante la magnitud de los sueños y recuerdos, la superioridad de una mente calculadora y fría ante los impulsos de lo que mantiene vivo a ese cuerpo, ante ese corazón que evita la inercia inminente a la que todos llegaremos, la suprema ambición de una raza minúscula que forma parte de los estereotipos científicos que rozan buscar la perfección y darle una explicación algo miserable a cada pequeña sensación o pensamiento, ¿qué pueden lograr?
El reconocimiento, la satisfacción y la grandeza de ser conocidos por aquí y por allá, no hará que sus vidas sean más que un simple flagelo o un simple óvulo que alcanzó la fecundación, no será nada distinto a un cuerpo vivo que se mueve pero no actúa frente al derrumbamiento de su propio mundo, su mundo interior.
Si al pretender una vida mejor te sumiste en un sin fin de recuerdos que inventas para nublar tu miseria, no esperes recuperar la certeza que perdiste al dejarte de lado en tu realidad.
No entiendes, no lo entiendes, y es tan básico como simplemente entenderlo, ¿entender qué? Entender que los minutos pasan y cada día soy más vieja y anhelo el día de un "lo siento", que aunque quisiera, no llegará...
De pequeña siempre quise jugar, jugar a ser adulta, jugar a que mi familia sería forjada por mí, que los que eran mis amigos siempre estarían allí, sin embargo la adultez se hizo presente mucho más rápido de lo que esperaba y ahora queda preguntarme... ¿Dónde quedó la amistad?
La amistad.
Qué palabra tan fuerte e imposible de definir claramente...
Muchas veces suena más a utopía que a algo de verdad, pero con el corazón en la mano, pisoteado y demás, puedo decir con el mayor de los orgullos que conocí la verdadera amistad.
Los sueños que se marchan, las revanchas, los momentos de furor y placer, los momentos de éxtasis después de ciertos momentos de tristeza absoluta, son aquellos pequeños pasos que la vida da por nosotros y nos hace crecer como personas, algunos crecen bien y se aprenden a enseñar a sí mismos, otros crecen por crecer y al final terminan estancados en los dos o tres niveles de conocimiento alcanzados por modelos establecidos en lo que para muchos es una sociedad establecida y un caso perdido.
La superioridad de un cuerpo de carne y hueso ante la magnitud de los sueños y recuerdos, la superioridad de una mente calculadora y fría ante los impulsos de lo que mantiene vivo a ese cuerpo, ante ese corazón que evita la inercia inminente a la que todos llegaremos, la suprema ambición de una raza minúscula que forma parte de los estereotipos científicos que rozan buscar la perfección y darle una explicación algo miserable a cada pequeña sensación o pensamiento, ¿qué pueden lograr?
El reconocimiento, la satisfacción y la grandeza de ser conocidos por aquí y por allá, no hará que sus vidas sean más que un simple flagelo o un simple óvulo que alcanzó la fecundación, no será nada distinto a un cuerpo vivo que se mueve pero no actúa frente al derrumbamiento de su propio mundo, su mundo interior.
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