-Sabes... hoy no pretendo adornar palabras, tampoco fingir ninguna.
No pretendo probarte ni desmostrarte nada, tampoco pretendo tardarme horas adornando cosas básicas que sé ya sabes.
No voy a extenderme en cosas irrelevantes para finalmente llegar a lo que quiero decirte, esto es simplemente un protocolo que quiero cumplir para que sepas a dónde me dirijo.
Básicamente, hermosa, quiero despedirme de ti.
Quiero pedirte que me dejes en paz, quiero pedirte que por favor por acá no vuelvas más.
Estoy cansado de levantarme en la mañana y preguntarme cómo estás.. estoy cansado de quizá esperar tu llamada, de querer oír tu voz y quedarme en la espera.
Estoy cansado de buscar entender lo que quieres y dónde, no te ofrezco ayuda porque no la necesitas, tienes miles de facilidades que yo no, estoy cansado de ser "aquél".
Quiero pedirte hoy que cuides tu alma y tu corazón, quiero pedirte por favor que entiendas que no es fácil respirar si tú no estás, quiero pedirte esta noche fría que quizá, es mejor que yo me vaya...
-No pretendo que te confundes, sólo busca entender.
No voy a disculparme, creo que de la manera que sea he sido leal, he sido honesto, no voy a pedirte perdón, no en esta ocasión, admití mis errores y me comprometí, he seguido firme en ese trato, al parecer tú no y no te juzgo del todo, sé que es duro cambiar y/o controlar esas cosas tan únicas que tenemos todos, sin embargo no sé para dónde vas.. para dónde va.
No voy a pedirte una oportunidad, ya la tengo, la tuve, quizá la pierda (la pierdas), quizá tu reflejo escriba mi nombre en el espejo, quizá sea yo quien se arrepienta.. no lo sé, no puedo decirte nada, amor...
Estoy cansado de venir siendo el malo, estoy cansado de venir siendo cuestionado, juzgado, detestado. Estoy cansado de tus terceros, tus cuartos y quintos, estoy cansado de mi cero, estoy cansado de mi infinito, también tú.
¿Quieres aguantar?
¡Qué curioso! ¿Por qué someterte ante el miserable hijo de puta que al parecer soy?
Puede que debas obedecer a tus amigos, ya que tu razón prefieres ignorar en cuanto a esto, quizá debas alejarte, quizá alejarla o yo alejarla... alejarme.
Quisiera que mutuamente nos ayudáramos a entender este estúpido juego que a mí personalmente me fascina jugar, quisiera encontrar las palabras precisas sin tener que mentirte, quisiera poder ser lógico y si no lo entiendes, que al menos yo pueda, sé que lo sabes, es obvio... incómodo, ¿no?
Eres tal vez la historia más consecuente en mucho tiempo, quisiera dibujar tus manos cuando tocan mi cuerpo, quisiera dibujar tus besos en el pasto, quisiera que entendieras, que intentaras, que no me defraudaras...
-No es tan complejo...
No sé si el olvido sea posible... no lo ha sido en este tiempo, menos será de repente, tampoco quisiera que ocurriera, para ser sincero... Tan sólo quisiera que por un momento no existieras en mi camino, sólo por un momento, sólo quisiera poder no fabricar fantasías ni cuentos de hadas en mi mente, finalmente es complejo estar sin estarlo, estar sin quererlo, quererlo sin poderlo, sin tener... (?)
He buscado miles de veces bajo mi cama, hasta en la basura, reponer aquello que se refundió entre esto, aquello y eso, juntar un rompecabezas medianamente legible, para que tú puedas ver quién fui, para que me permitas recordarlo, enseñarlo y entregarlo y esperar con mis manos extendidas a que igual regrese...
- (...)
Acabando, quisiera decir que me has llevado a un limbo, a un éxtasis interplanetario, a los barrios pobres de tu alma, a otra sucursal del cielo que habitaba en mí, que nunca había peleado, que jamás había querido golpearme (te), nunca antes levanté mi voz, no para decir "¡COME MIERDA!", mucho menos para gritar un desesperado, complejo, apresurado y precioso "¡TE AMO!", quizá deba agachar la cabeza, mirarte con ojos tiernos y apenados... no sé si me entiendas, espero que sí, estoy siendo lo más claro posible, pero quiero cambiarte la versión por un indudable e inusitado TE QUIERO.
Estoy sentado en medio de la nada, quisiera poder retenerte bajo como retornamos, quisiera comprendieras que estoy solo, quisiera comprendieras que estoy parado sobre mis pies mirando al suelo, perdido y desorientado, quisiera que más que amor, más que palabras lindas, fueras capaz de subirte las mangas y tomarme por los brazos mas no aferrarte a mis manos y ser inútil.
Quisiera que entendieras mis palabras vomitivas, quisiera que estuvieras....
viernes, 6 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Aún así...
Verte, verte con otros ojos, fingir.
Fingir que todo está bien y que puedo seguir así, mentiras.
Mentiras, vacilar mis acciones...
Es tan básico como saber que te amo como a nada, sentir que desfundas mi alma como un arma, que me lanzas al vacío con palabras, que me elevas al cielo con miradas, pero aún así, estás tan lejos...
Quisiera poder mirar las estrellas y no encontrar más tu nombre escrito en ellas, quisiera poder dormir tranquila sin preguntarme cómo te encuentras, ¿dónde te has metido?
Se me mutilan los pensamientos cuando te tengo cerca y se me alborota la sangre, es tanto lo que quiero decirte... TANTO, que no puedo, no logro canalizar mis ideas ni encaminarlas para que suenen coherentes, así que hoy pretendo simplemente entenderlas yo, para así algún día poderte decir...
No es exagerado si te digo que te amo, no es exagerado decirte que lucharía hasta el final por ti, contigo, no me importaría teñirte el cielo de verde o de rojo si prefieres, quisiera hasta hacerte malabares, por verte sonreír.
Esperas, esperar, de eso se ha tratado siempre, y soy paciente, soy inocente y confío, confío en tu palabra, confío en lo que sueño, tengo fe y tengo anhelos, tú haces parte de ellos, aún así, estás tan lejos...
¿Dónde te has metido?
Te has metido entre mis huesos, te has quedado en mi memoria, me he quedado ante tus ojos, me he perdido ante tu boca, he retado a mi suerte y he perdido, te has quedado conmigo, nada se recupera, nada avanza y quisiera realmente saber qué pasa, pero aún así, estás lejos.
Tu nombre junto al mío, un contrato, un acuerdo, no es un juego, ya nada lo es, es una carrera contra el tiempo donde corro en círculos buscando alcanzarte, al menos sólo en sueños, salto montañas y me trepo a los árboles pretendiendo ocultarme, camuflarme en las hojas, en sus ramas, desaparecer al menos unos minutos y aguantar mis ganas de escuchar tu voz, recordar en mi mente tus ojos, sentir que los toco con suavidad, sentir como mis dedos se resbalan despacio por tu rostro, sentir tu respiración sobre mi cuerpo, sentir tus besos, sentir tu pelo, enredarme en él, tu sonrisa, tu velo, pero aún así, estás tan lejos.
A veces quisiera tenderme desnuda sobre el frío suelo, suspirar con fuerza y atreverme a llorar, sentir como empieza mi respiración a verse forzada a realizarse, notar mis venas azules, heladas, frías, mi alma, mi amor, mi tesoro; quisiera arrancarme la piel, quisiera fundirme en la tuya y no regresar, quisiera fusilar mis emociones, quisiera poder verte, en esferas de cristal, sentir la lluvia golpeando fuerte contra mi espalda, quizá contra mi pecho, palpar delicada su textura, recordar tus manos entre las mías, tu suavidad, tu forma, tu figura.
Quisiera olvidarnos, quisiera olvidarme, olvidarme de estar sin ti, olvidar por un momento que estoy acá, elevarme por el aire y flotar liviana, tranquila, finalmente, busco olvidar simplemente, que te olvido cada día más como te amo, que te tengo aunque estés tan lejos.
Fingir que todo está bien y que puedo seguir así, mentiras.
Mentiras, vacilar mis acciones...
Es tan básico como saber que te amo como a nada, sentir que desfundas mi alma como un arma, que me lanzas al vacío con palabras, que me elevas al cielo con miradas, pero aún así, estás tan lejos...
Quisiera poder mirar las estrellas y no encontrar más tu nombre escrito en ellas, quisiera poder dormir tranquila sin preguntarme cómo te encuentras, ¿dónde te has metido?
Se me mutilan los pensamientos cuando te tengo cerca y se me alborota la sangre, es tanto lo que quiero decirte... TANTO, que no puedo, no logro canalizar mis ideas ni encaminarlas para que suenen coherentes, así que hoy pretendo simplemente entenderlas yo, para así algún día poderte decir...
No es exagerado si te digo que te amo, no es exagerado decirte que lucharía hasta el final por ti, contigo, no me importaría teñirte el cielo de verde o de rojo si prefieres, quisiera hasta hacerte malabares, por verte sonreír.
Esperas, esperar, de eso se ha tratado siempre, y soy paciente, soy inocente y confío, confío en tu palabra, confío en lo que sueño, tengo fe y tengo anhelos, tú haces parte de ellos, aún así, estás tan lejos...
¿Dónde te has metido?
Te has metido entre mis huesos, te has quedado en mi memoria, me he quedado ante tus ojos, me he perdido ante tu boca, he retado a mi suerte y he perdido, te has quedado conmigo, nada se recupera, nada avanza y quisiera realmente saber qué pasa, pero aún así, estás lejos.
Tu nombre junto al mío, un contrato, un acuerdo, no es un juego, ya nada lo es, es una carrera contra el tiempo donde corro en círculos buscando alcanzarte, al menos sólo en sueños, salto montañas y me trepo a los árboles pretendiendo ocultarme, camuflarme en las hojas, en sus ramas, desaparecer al menos unos minutos y aguantar mis ganas de escuchar tu voz, recordar en mi mente tus ojos, sentir que los toco con suavidad, sentir como mis dedos se resbalan despacio por tu rostro, sentir tu respiración sobre mi cuerpo, sentir tus besos, sentir tu pelo, enredarme en él, tu sonrisa, tu velo, pero aún así, estás tan lejos.
A veces quisiera tenderme desnuda sobre el frío suelo, suspirar con fuerza y atreverme a llorar, sentir como empieza mi respiración a verse forzada a realizarse, notar mis venas azules, heladas, frías, mi alma, mi amor, mi tesoro; quisiera arrancarme la piel, quisiera fundirme en la tuya y no regresar, quisiera fusilar mis emociones, quisiera poder verte, en esferas de cristal, sentir la lluvia golpeando fuerte contra mi espalda, quizá contra mi pecho, palpar delicada su textura, recordar tus manos entre las mías, tu suavidad, tu forma, tu figura.
Quisiera olvidarnos, quisiera olvidarme, olvidarme de estar sin ti, olvidar por un momento que estoy acá, elevarme por el aire y flotar liviana, tranquila, finalmente, busco olvidar simplemente, que te olvido cada día más como te amo, que te tengo aunque estés tan lejos.
lunes, 2 de agosto de 2010
El complot y la desgracia.
Qué increíble la diversidad de tonos que agarran esas pinturas viejas y retorcidas que aún guardo en mi cerebro.
Qué increíble sensación de impotencia la que siento al sentirme demasiado importante y a la vez tan usada, tan falsa, tan mía, tan de todos.
Qué desagradable resulta recordar los matices vagos y maltrechos que sus pasos han dejado, qué nefasto es pensar que quedaron en el aire las promesas.
Las palabras de todos y de nadie, las palabras que ahora se escupen con tanta naturalidad al aire como si se tratara simplemente de respirar y de oxigenar las cuerdas vocales.
No merezco esto. No lo merezco. Sufrir y llorar no va más conmigo, es una estúpida rutina que periódicamente adquiero cuando empiezo a notar que es una especie de plan maligno en mi contra...
¿Tan mala he sido?
No sé hasta qué punto todo esto haya sido una mentira, cada vez que respiro siento algo diferente, siento como el alma se desploma y sube al cielo, siento como una fuerza nueva invade mis neuronas y siento el éxtasis de esa musa eterna de mi inspiración
Odio, pasión, deseo, amor, todo se funde en un solo elemento, todo se vuelve invaluable y pesa más que el aire en los pulmones de quienes no pueden respirar.
Es irónico, ¿no? Fuiste mi ilusión, eres mi amor, mi vida y mi tesoro, eres el sol que nunca pude ni podré tapar con los dedos, eres la luz que parece no querer extinguirse, pero huyo, empiezo a huir de ti con una furia innombrable, y me escondo tras las paredes de mi ocio, tras las cortinas de mi anfiteatro y me tiendo en el cementerio que construí para ti y para mí.
Perdí mi tiempo y mis sueños empezaron a volar libres, solos, tristes, cambiaron mis métodos, mis virtudes y todo aquello que un día entregué, todo aquello que a mis manos regresó y no temí en volver a dar, una, dos y hasta mil veces.
Renunciar a una vida establecida y coherente y montarme en un tren descarrilado, abandonado y sin conductor, buscar suerte en tierras que para mí resultan inhóspitas, desconocidas y para nada interesantes, buscar la sangre que perdí al soñar con futuros idiotas e inocentes, al ser una fiel creyente de tu cuerpo, del suyo.
Me levantaba en las mañanas con la motivación de verle, de sentirle cerca, me reconfortaba el alma con nimiedades y lamía mis heridas con los ojos muy abiertos, insegura, inestable, curaba los daños de más de un fracaso y aún así no era mía, nunca lo fue, fui ingenua y me dejé llevar por tormentas soleadas, no de arena, no de rayos, ¿de qué sirvió?
Heme aquí una vez más, en el mismo sitio, en la misma dirección con un mismo enfoque bifurcado, sin ti, sin ella, sin aquella, solamente acompañada de mi fiel pensamiento de amarte en silencio y machacando mi corazón para meterlo en una cajita de cristal que ni a ti te entregaré.
Cientos de veces me dieron palabras de aliento, palabras de valor, miles de veces fui yo, fui yo quien habló y no aplicó, fui yo quien inconciéntemente se escuchaba y reía en su interior, fui yo quien a gritos ahogados se preguntaba con fuerza "¿por qué?"; y como si nada levantaba mi silla y la plegaba en dos, martillaba con lágrimas en los ojos tus letras contra mi pecho con la esperanza de que quedaran grabadas allí, tuve éxito y a veces me arrepiento.
Debí haberte dejado volar cuando la cuerda estaba suelta, debí aceptar desprenderme del tú material, debí haberme ido lejos y volver con el rabo entre las piernas, mirando de soslayo con dolor y pena, debí asumir la derrota y avanzar, sin embargo te solté pero como un boomerang insistes en regresar, tú, ella, todas, es persistente como quien busca desesperadamente el amor. (¿Estaré hablando de mi?)
Es de vida o muerte, es de tomar una buena decisión, ¡por fin!
Debo asegurarme de volver a tocar la tierra con los pies, volver a sentirme segura en mi mundo, volver a levantarme con una sonrisa dibujada en mis labios que no dependa de ti ni de ninguna, soñar mis sueños y vivir por ellos, evitar esas preguntas tediosas de autocompasión para así subirme el ánimo miserablemente, esos conceptos básicos e irreconocidos que nunca aprenderé a manejar, el control de mis palabras y objeciones, el control de mi vida, el control de mi motor.
Aquí estoy y por ahora, me quedo, aquí estoy y por ahora, no me muevo. Prefiero dejar de respirar en este instante y yacer aquí inerte como una tabla a seguir compartiendo por placer mi oxígeno contigo, a esperarte sentada con los ojos fijos en la nada, a envejecer mi cuerpo mientras me consumo como lo hace el cigarro que ahora sostengo, a oscurecer mi alma ante mis deseos, a ser mi próxima víctima (de nuevo). Prefiero acudir a mis noches azules para protegerme, sentirme lúcida a la luz de la luna, malgastar mi calor y mi fuego interno y quemarme, así, en las llamas del infierno que aún vive por ti y por mí.
Qué increíble sensación de impotencia la que siento al sentirme demasiado importante y a la vez tan usada, tan falsa, tan mía, tan de todos.
Qué desagradable resulta recordar los matices vagos y maltrechos que sus pasos han dejado, qué nefasto es pensar que quedaron en el aire las promesas.
Las palabras de todos y de nadie, las palabras que ahora se escupen con tanta naturalidad al aire como si se tratara simplemente de respirar y de oxigenar las cuerdas vocales.
No merezco esto. No lo merezco. Sufrir y llorar no va más conmigo, es una estúpida rutina que periódicamente adquiero cuando empiezo a notar que es una especie de plan maligno en mi contra...
¿Tan mala he sido?
No sé hasta qué punto todo esto haya sido una mentira, cada vez que respiro siento algo diferente, siento como el alma se desploma y sube al cielo, siento como una fuerza nueva invade mis neuronas y siento el éxtasis de esa musa eterna de mi inspiración
Odio, pasión, deseo, amor, todo se funde en un solo elemento, todo se vuelve invaluable y pesa más que el aire en los pulmones de quienes no pueden respirar.
Es irónico, ¿no? Fuiste mi ilusión, eres mi amor, mi vida y mi tesoro, eres el sol que nunca pude ni podré tapar con los dedos, eres la luz que parece no querer extinguirse, pero huyo, empiezo a huir de ti con una furia innombrable, y me escondo tras las paredes de mi ocio, tras las cortinas de mi anfiteatro y me tiendo en el cementerio que construí para ti y para mí.
Perdí mi tiempo y mis sueños empezaron a volar libres, solos, tristes, cambiaron mis métodos, mis virtudes y todo aquello que un día entregué, todo aquello que a mis manos regresó y no temí en volver a dar, una, dos y hasta mil veces.
Renunciar a una vida establecida y coherente y montarme en un tren descarrilado, abandonado y sin conductor, buscar suerte en tierras que para mí resultan inhóspitas, desconocidas y para nada interesantes, buscar la sangre que perdí al soñar con futuros idiotas e inocentes, al ser una fiel creyente de tu cuerpo, del suyo.
Me levantaba en las mañanas con la motivación de verle, de sentirle cerca, me reconfortaba el alma con nimiedades y lamía mis heridas con los ojos muy abiertos, insegura, inestable, curaba los daños de más de un fracaso y aún así no era mía, nunca lo fue, fui ingenua y me dejé llevar por tormentas soleadas, no de arena, no de rayos, ¿de qué sirvió?
Heme aquí una vez más, en el mismo sitio, en la misma dirección con un mismo enfoque bifurcado, sin ti, sin ella, sin aquella, solamente acompañada de mi fiel pensamiento de amarte en silencio y machacando mi corazón para meterlo en una cajita de cristal que ni a ti te entregaré.
Cientos de veces me dieron palabras de aliento, palabras de valor, miles de veces fui yo, fui yo quien habló y no aplicó, fui yo quien inconciéntemente se escuchaba y reía en su interior, fui yo quien a gritos ahogados se preguntaba con fuerza "¿por qué?"; y como si nada levantaba mi silla y la plegaba en dos, martillaba con lágrimas en los ojos tus letras contra mi pecho con la esperanza de que quedaran grabadas allí, tuve éxito y a veces me arrepiento.
Debí haberte dejado volar cuando la cuerda estaba suelta, debí aceptar desprenderme del tú material, debí haberme ido lejos y volver con el rabo entre las piernas, mirando de soslayo con dolor y pena, debí asumir la derrota y avanzar, sin embargo te solté pero como un boomerang insistes en regresar, tú, ella, todas, es persistente como quien busca desesperadamente el amor. (¿Estaré hablando de mi?)
Es de vida o muerte, es de tomar una buena decisión, ¡por fin!
Debo asegurarme de volver a tocar la tierra con los pies, volver a sentirme segura en mi mundo, volver a levantarme con una sonrisa dibujada en mis labios que no dependa de ti ni de ninguna, soñar mis sueños y vivir por ellos, evitar esas preguntas tediosas de autocompasión para así subirme el ánimo miserablemente, esos conceptos básicos e irreconocidos que nunca aprenderé a manejar, el control de mis palabras y objeciones, el control de mi vida, el control de mi motor.
Aquí estoy y por ahora, me quedo, aquí estoy y por ahora, no me muevo. Prefiero dejar de respirar en este instante y yacer aquí inerte como una tabla a seguir compartiendo por placer mi oxígeno contigo, a esperarte sentada con los ojos fijos en la nada, a envejecer mi cuerpo mientras me consumo como lo hace el cigarro que ahora sostengo, a oscurecer mi alma ante mis deseos, a ser mi próxima víctima (de nuevo). Prefiero acudir a mis noches azules para protegerme, sentirme lúcida a la luz de la luna, malgastar mi calor y mi fuego interno y quemarme, así, en las llamas del infierno que aún vive por ti y por mí.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)