domingo, 12 de diciembre de 2010

Un árbol de frutas

Sé que nunca llegarás a verlo, quizá ni siquiera volvamos a vernos, pero quiero decirte tantas cosas, tantas cosas que se apresuran a salir sin orden, cosas que entiendo pero no sé expresar... Qué confuso, qué confuso resulta pensar en ti, soñar contigo, entender que mi inconsciente traiciona mi racionalidad y que se me sale de control en mis momentos vulnerables, que apareces de repente... Quisiera poder entenderte, quisiera entrar un momento en tu mente y ver qué pasa allí dentro de ti, quisiera saber por qué fue que nos dejamos ir, por qué murió a plazos nuestra historia, saber si de hecho ha muerto ya, tus acciones que muchas veces confundo con falsas señales, tus palabras de doble filo, tus deseos que ni siquiera tú comprendes, si te arrepientes, que me amas, te alejas, no confías, me juzgas, te mantienes y aún así me amas... Nuestra relación se ha convertido en un arbolito de frutas amarillas, a veces naranjas, en miles de ramas desordenadas que brotan de la nada pues no regamos nunca agua, no lo exponemos al sol, no le damos el cuidado ni el amor suficiente... Un árbol de frutas del que alguna vez caímos, del que fuimos cómplices, del que adornamos como una isla... No recuerdo el momento en que confundimos un sentimiento con una sensación, el momento en que decidiste enredar mis sentimientos en un impulso, no recuerdo tus besos tibios y hermosos, ahora sueño con besos sin amor, sueño con momentos fuertes, locos, donde al rozar tu piel me ahogo en palabras que no quiero dejar salir, atrapo mis lágrimas en tu saliva y las confundes con nuestro sudor... Me cuesta reprimir a veces esas cositas internas que sé que existen y están metidas allí lejos de tu alcance, a veces la patología que sufro que lleva tu nombre me ataca sin dudas y toda la infección sale sin que la pueda controlar... patología, sí, porque a veces me convenzo que tengo una enfermedad de ti porque me dueles tanto... tanto... te calaste hondo en mis huesos, tan hondo que a veces creo que estás por salir a través de ellos y a veces me siento a esperar el momento en que eso suceda, en que por fin te vayas y cuando siento que estás cerca de hacerlo, no sé, te quedas y de nuevo regresas a tu posición, manejas cada fibra que llevo dentro y te conviertes en mi centro como ayer, como hoy, no quiero decir que siempre... Debes saber que odio las mentiras... y la nobleza no puedo improvisarla, tampoco la estupidez, y creo que con el paso del tiempo aprendí a ser un poco de las dos.. sin embargo por más noble que sea, estúpida no soy, no del todo, todo lo que te entregué fue siempre honesto, fue de verdad y aunque hiera, no me arrepiento, me queda la tranquilidad de jamás haberte mentido o engañado, de haber sido tan abierta a ti que pasaste por encima y atropellaste más de lo que debiste, leiste de mí más de lo que hubiese querido y como todo, tuvo consecuencias, las vivo ahora y me molesta, genera en mí una sensación de ira, me decepcionaste, de nuevo. Hay una canción que quizá debí regalarte, una canción que tiene de todo un poco, así como yo por ti, mezcla tantas emociones que a veces me pregunto "¿será posible sentir tantas cosas al tiempo sin explotar?" pero regreso a mí, a mi realidad y con facilidad me respondo que sí, porque lo viví mucho tiempo por ti y quiero aprovechar ahora la ocasión cobarde de que no leerás jamás lo que te digo para regalarte un pedacito de esa canción, diría algo así: "¿Como pudiste tener la sangre tan fría, no pensaste que quizás tu engaño me mataría? ¿Cómo seguiste a pesar de saber que te amaba? Sin querer tus 'te quieros' son arcadas" Gracias mi princesa por cambiar todos mis contextos, por partir mi vida en dos en dos diferentes oportunidades, por dejarme sentir amor y aprender a odiar mientras te amaba, por dejarme descubrir tarde, en ti, tantas palabras por palabras, tantas falacias, tantas porquerías que de tu boca salieron, por hacerme querer salir corriendo lavar cada centímetro de mí que de ti fue parte, a querer regresar el tiempo y evitarte, a querer llorar una última vez para exfoliar mi alma de tanta carga pesada que tú generaste, te amé en silencio pero te doy gracias también por ello, porque más allá de impulsos, el amor es algo grande y ese amor que sentí por ti, engrandecía mi pecho y hasta me llenaba de orgullo, debí repudiarlo por el daño como empiezo a hacerlo ahora, sin embargo, princesita, te doy gracias, por haber sido parte del sueño que contigo tuve en mi vida. Me voy, asqueada ante tanta bajeza, me voy ligera y sin presiones, me voy porque quiero irme, me voy cuando quiera irme y vaya lo bien que se siente, porque para mí, ya el árbol se ha secado junto a sus frutas, porque para mí la semilla no germinó, porque se pudrió como lo que yo tenía para ti.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Un cálido día

Han sido más de 6 millones de emociones en un solo día, ¿qué es eso que tienen los domingos?
Una respuesta, una decisión, un recordar...
Han sido quizá más cosas de las que esperaba tener por decir en solamente un día, pero saben, lectores, hoy no me siento mal, no me siento ajena a mis emociones, menos a mis expectativas, no siento que deba callar, no siento que deba decir, hoy ha sido un día lleno de acciones, lleno de experiencias casi que reveladoras, he conocido un poco más de mí, un poco más de ella y algo de esa persona que no conozco aún.
Sinceré esos deseos que se encontraban estampillados bajo mi pecho, fui capaz de recoger de la basura aquellas cositas pequeñas, especiales que me dan el toque de sutilidad, de romance, esa lengua dulce que se atropella al hablar, al decirte miles de cosas pero concluyendo en nada...

Me gustaría perderme en sus ojos, guardarme en fotos cada pequeño instante a su lado, conservar sus besos en mi piel, enredarme en sus canciones & en sus pensamientos, calarme tan dentro suyo, hasta los huesos, preguntarle qué pasaría si con un beso dejo un hueco en su pecho con una forma extraña, si permito que con su mano se aferre a mí y juntas amarremos la luna y adornemos nuestros corazones...

¿Quién?
Bueno, será ella o quizá la que venga, será nadie, será quizás un anhelo de un domingo cálido, de un domingo de vacaciones tan clarito como el agua, tan clarito como el cielo en verano, no tengo afán, puede que a veces la soledad pueda más, que a veces los impulsos, el mismo alcohol, esos momentos descontrolados de... já! Pero en fin, ella ha sido un sueño siempre y no ha llegado, tal vez encontré pedazos de ella en otras, pero ella... ella es, será, será lo único que tendré siempre, y mientras viene, sabré esperar.

¿Tarde? Pretendo.

¿Tarde?
Quizá tenga razón, quizá fue tarde.
Quizá siempre lo fue, quizá nunca pasó, no debió.
Pero, ¿tarde?
Sí, lo es.

No me esforcé nunca (y jamás lo haré) por abrirle a ella ni a nadie eso tan interno, ese misterio, ese secreto, no intenté siquiera buscarle por un momento en momentos de necesidad, quizá sí se me hizo tarde para necesitarla.

Puede ser que un día la miré a los ojos como nadie jamás lo hará ni lo hizo antes nadie, puede que mientras me adentraba lentamente en su cuerpo la hice estremecer como nunca antes, quizá, quizá... Quizá no se me hizo tarde, a lo mejor fue un sentimiento perfectamente egoista como el que ahora tengo.
Que se vaya lejos, que vuele tan alto como lo desee, no hay ni hubo cuerda, pues no fue mía, no lo es ni lo será, no me duele su distancia ni su viaje, me duele eso exactamente, eso que a ella tanto le disgustaba, me duele el centro de lo que soy, me duele ese cuchillo de doble filo que llevo marcado a un nivel innombrable, que me ha cortado el alma, que ha marcado mis instancias.
Seguro que ella sabe a qué me refiero.

Una vez más siento que se equivoca, pareciera estar intentando entrar en mi cerebro, en desmenuzar cada una de mis acciones e intentar entenderlas, cómo me pesa, cómo me pesa que lo haga, sabe que dentro de míno hay más que un manojo de enredaderas, que un manojo de espinas, ella seguramente creó su percepción sobre mí, ella seguramente estableció sus propias conclusiones con respecto a lo que hago, a lo que no, buscó una excusa para darme comprensión, por dársela a ella, ¡qué error! Sin embargo sabe que no haré nada, ella es libre de mí, libre de sí, libre de pensar e imaginar tanto como quiera, por tener sus conceptos personales por más que se equivoque...

Nunca lo sabrá, mis secretos están a salvo, lo están acá bajo mi almohada, acá en mi cuerpo & mi cabeza. Lo que sabe de mí, es ella, lo que tiene mío, es ella... Pero, ¿tarde?
Quizá fue tarde para ella darse cuenta de quién estuvo a su lado.

Ella definitivamente no supo ver qué había en mis ojos, qué era eso que siempre callé, ella se convenció de lo que quiso, supongo estará bien, supongo... Supongo. Supongo como ella supone, cuestiono como ella lo hace, pretendo, que no me engaño, que no la quiero perder, pero ella pretende ser el foco, pretendió.
Por eso no pretendo decirle adiós porque haya sido tarde, pretendo decirle adiós porque no ha sido tarde ni quiero que lo sea, pretendo decirle adiós porque más que tarde, fue el tiempo exacto de alejarme, de alejarla.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¡Qué imbécil!

¡Qué imbécil!
Qué imbécil me siento al sentarme de nuevo tras esta pantalla, al esconder todo lo que me está brutalizando y violentando por dentro, qué imbécil mirar hacia atrás y sentirme tan en el presente, qué triste pasar por encima del pasado, atropellar el tiempo y los deseos cohibidos, apretados tras esa estúpida barrera inquebrantable, qué imbécil, qué imbécil conocer ambas caras de la moneda, saber que se llaman igual, saber que son lo más grande y lo más pequeño, saber que son la gloria y el infierno, no poder bajar por una maldita vez la cabeza, no abrir la maldita puerta...

¡Qué imbécil!
Qué imbécil, de nuevo de pie frente a la ventana preguntándome qué habrá después de ella, qué imbécil, te perdí, qué imbécil, el orgullo me pudo y me puede más, preferí huir, cobarde (contradictorio), preferí callarme una vez más y simplemente pedir perdón, como siempre... Esa maldita mala costumbre, esa maldita rutina de vez en vez, esos cuartos de hora vomitivos, esos pequeños instantes donde satisfago mis rencores & mis miedos, de nuevo, ¡qué imbécil!

¿Cómo carajo pretendo engañar al resto si no puedo engañarme del todo a mí?
Dime, ¿tan poco me conoces que no sabes distinguir mis sonrisas hipócritas, mi falta de palabras, de profundidad?
¡Qué imbécil!
¿Cómo espero que lo hagas si siempre evité que supieras quién soy?

(...)

Vamos a contar, vamos a jugar.
Vamos a ignorar por un momento que ya no estás, que no estamos, vamos a ignorarlo, vamos a suponer y a preguntarnos, ¿qué hubiera pasado si de repente, fuera como fuera, hubiera expresado mis trivialidades ante ti, si te hubiera contado todo eso que habita en mí? ¿Hubiera servido de algo? ¿Habría cambiado algo?

(...)

¡Qué imbécil!
Qué ridícula me veo gritándole a los espejos, quizá esperando que alguien grite de vuelta, tan ridícula como cuando golpeo las paredes esperando un puño de vuelta..
Todo lo que quiero, no lo conozco, todo lo que extraño, está tan cerca como lo está el teléfono, todo lo que odio, está al otro lado de la línea, todo lo que quise, se fue con ella, pero son esos hachazos tan llenos de veneno que me cortan el alma, esas punzadas poco constantes pero seriamente abrumadoras las que me obligan a ser tan débil como un hilo sobre un cuchillo, a botar a la mierda la experiencia & el tiempo, a romper mi línea recta de cordialidad...

Qué imbécil... pero igual, igual que siempre, te diré, lo siento.

lunes, 20 de septiembre de 2010

El fantasma.

Si cada que levantes la vista al cielo ves dibujado un rostro, no te alteres.
Si cada que miras al piso te encuentras el pétalo de una flor, no estés triste.
Si cada que pienso en ti tuviera sentido, entonces no lo haría.

Si fuese simplemente tan fácil evitar el hecho de conocerte, no volvería.
Si tenerte cerca fuera un privilegio, de seguro lo aprovecharía.
Si perderme en tu mirada fuera el riesgo, con gusto aceptaría.
Qué curioso resulta botarle ganas a esas ganas de no tener ganas.
Qué molesto resulta sentir molestia por alguien a que no me molesta.
Qué triste mirar mi reflejo ante el espejo aposado en esa esquina de mis tangos.

No hay un motivo específico, sólo te quise decir, decirte que aunque seas un fantasma, mi fantasma, te quiero, te quiero de lejos, así aprendí y quizá así sea mejor mantenerlo, te quiero tener aunque quiero no tenerlo, tener esa sensación de perderlo sin poseerlo.
¿Poseer qué?
Poseer esos sueños, poseer esos besos, poseer ese cuerpo que se escurre entre mis dedos, poseer tus manos, poseer mis sesos, poseer lo entrañable y cuánto te extraño.
Esa mezcla de ella y tú, lo que tú aún no me has dado, lo que ella no entiende, la malicia de mis ojos, la mentira de mis besos, recordar, sin perderme en tu pelo, recordar sus palabras y no querer decir adiós.

Me quiero ir, me quiero ir lejos, lejos al espacio, lejos corriendo sobre el cielo, acostarme sobre el agua y pretender ahogarme y concentrarme en mi peso... Pensar en ella y olvidarme de ti, como siempre he hecho, pensar en ella y vivirlo así, concentrarme en ella y seguir así.

No sé si yo te importe, no sé cuánto, no sé por qué ni cuándo, pero es que el producto de tu acento, de tu sonrisa y tus cosas, tuyas, tan poco mías, que considero tan efímeras, tan mundanas y tan de todos pero nadie, todo eso me ha llevado a desearte. Desearte...
No quiero que creas en mí, mucho menos en el amor, no quiero que te sientes a verme a la cara y hablarme de tu vida, no quiero que creas en el amor si es por mí, no quiero que creas en ello si no es por ti, no quiero conocer tu historia, no quiero que conozcas la mía, sólo quiero mirar tu cara y preguntarme "¿qué sería de mí, contigo?"

Cada que mires a la luna, no la muerdas.
Cada que veas tu reflejo en un lago, no sonrías.
Cada que quieras decirme adiós, no lo hagas.

Preferí ser tu amiga, no sabes a veces cuánto duele, preferí dejarte, pero ser egoísta me puede, me puede más que mis ganas de verte feliz, si no es conmigo, no lo quiero. ¿Te amo?
Qué va.
¿Te amé?
Qué va.
Qué va...
¡QUÉ VA!
Hoy no quiero decir esas palabras tan usadas, tan prostituídas, hoy no quiero remitirme al diccionario ni adornar el cielo con pajaretas, con pichones bellos, tímidos, no quiero endulzar tus oídos con mi suave silbido, hoy quiero que entiendas, que a veces, es mejor callar que hablar por hablar.

Ansío verte, frenéticamente atada a mis dedos, frenéticamente aferrada a mi cuello, ansío verte, como a veces ocurre a la semana, quisiera verte y decirte... decirte que aunque seas un fantasma, mi fantasma, te quiero.

jueves, 2 de septiembre de 2010

(Mi amor, tan mío, tan suyo.)Adiós.

Un día extraño, peculiar..
Un día de esos donde el mundo parece querer abrir las puertas ante mí, entrar a esos límites de descontrol donde se funden los deseos y la confusión...
He tomado mi decisión, he tomado la decisión de seguir sin ella, de seguir mi camino por otro sendero que no va de su mano, para muchos es sencillo decir que fue mi culpa y que siempre lo fue, no importa si se equivocan o no, tengo claro en mis adentros que era lo mejor.
Ella me ama, yo a ella también, a mi manera que resulta bien particular pues es un amor insólito, un amor de amistad, de amor... Es de esos amores que no son de amar, de esos amores donde es preferible querer sin medida a enamorarse...
(...)
No quiero que piense que me siento bien y que ahora simplemente me iré, me iré buscando una vida similar, me iré alzando los brazos con una sonrisa estúpida en mis labios porque no será, está completamente equivocada, sus lágrimas me torturan más de la cuenta, sus ojos me cautivaron, siempre lo harán.
Me quedé esperando una respuesta, un abrazo o una cachetada quizá, tengo la sensación de que no le importó o quizá lo esperaba tanto que daba igual decirlo o no... Mejor. Nadie nunca sabrá lo que tras mis lentes oscuros se escondía porque no es tan fácil de decir, de hacer, no es algo que yo controle como controlo mi respiración...
Quisiera volver a ella, quisiera recordarle una vez más cuánto significa para mí, cuánto importa y pesa en mis entrañas, puede que ya lo sepa, si no, espero algún día lo lea; pero no, creo que prefiero saltar por el balcón con mis alitas frágiles que regresar, porque no lo merece, insisto... sus dedos tan suaves en mi piel, sus besos en mis besos, su cuerpo que muchas veces fundí en el mío... no lo merece, ella es de esos seres que van más allá, que no sabría describir, de esas partículas, moléculas que cayeron a esta tierra con un propósito donde algo como yo no está, no debe encajar, porque aunque al cielo le grité una noche fría y confusa un extraño TE AMO que al final no supe ni sé entender, es algo que se quedará grabado en mi memoria, porque la siento, aún la siento conmigo, su esencia permanece entre mi pecho y sé que nunca se irá.
No soporto pensar los últimos hechos, no soporto pensar sus besos en besos de otra(s), no soporto la idea de haberla visto con los ojos que la vi y no querer sentarme en el suelo a llorar y que todo desapareciera a mi alrededor, no soporto escuchar las palabras de mis amigos, sus amigos, no soporto escuchar mis palabras porque son tan ciertas, tan profundas que se han clavado, profundo, bien profundo...
Ella creerá que es sencillo verla allí, "normal", pensará que para mí viene y va si viene o se va (valga la redundancia), ojalá pudiera por un instante instalarse en mis pensamientos, en mi estómago, ojalá pudiera desenmarañar tanto enredo que intento escupir acá sentada, viendo a la ventana pero sin atreverme a ver más allá, sin ganas de leer o estudiar, pero le aclaro, a ud. y a ella que no me voy a morir, no está entre mis planos porque mantengo mi teoría de que fue lo mejor...
No espero que vuelva, no sé si quiero porque a fin de cuentas creo que sabe que aunque la decisión está tomada, no estoy 1000% segura de ello, porque cuando se me da la gana de sentir siento y soy por ella, cuando me da la gana de mirarla como ella me mira lo hago, pero lo prefiero así, repito, quiero vivir y quiero que viva no por mí.
Sus letras serán siempre mi excusa para sentirme un poquito peor, para ayudarme a ahogarme en esos oscuros lapsus que a veces acuden a mí, para sentirme un poco más culpable de una existencia que muchos repudian y no comprenden, esconden un interesante significado que asumo personal, un interesante fondo donde mi nombre va, quisiera de repente poder dormirme a su lado y no despertar, habiéndole antes borrado mi voz, mis besos, mi cuerpo, claro... Porque quiero que sea feliz, porque quiero que enseñe al mundo esa hermosa sonrisa que a mí me envolvió, porque quiero que trabaje para ella y sueñe sola y por sí, porque no quiero más ser quien baje las nubes para ella, no quiero ser más la culpable de sus palabras tristes y llenas de sangre, no quiero ser quien la haga llorar, pero tampoco quiero ser ése mal recuerdo, esa mala experiencia que sé que de alguna manera considera...
La quiero y la querré, pasen los días, aunque la distancia que ella ha decidido interponer nos separen entre el tiempo y la experiencia, la querré por encima de más cosas de las que ella algún día pensó, la querré porque la quiero, no la olvidaré porque no quiero, la sentiré entre mis sueños porque a veces duerme en ellos, la sentiré en mi cerebro porque lo ha tatuado y ha dejado su legado, la recordaré porque es un buen recuerdo...
Seré su amiga, ahora y siempre, nunca.
Seré su... No importa.
Seré quien soy, seré quien fui, seré igual a eso que he sido y que no va a cambiar.

Lamento haber impuesto esas barreras tan difíciles de derrumbar, soy algo inquebrantable, a veces me exaspero porque nadie puede entrar, pudo ser ella, quizá no me esforcé por abrirlo, quizá simplemente rebotó; lamento ese daño que a través de seis meses he causado sin proponérmelo... lamento haber olvidado hoy decir un "te amo" que había implícito entre la distancia de mis lentes y yo... pero ahora que me lo pienso bien, fue lo mejor, porque como muchas veces con ella me pasó, no se mantiene vivo en mí porque late y respira a su gusto, porque un segundo viene y no vuelve jamás, porque prefiero que no vuelva porque más que lastimarla a ella, me lastima a mí, porque me molesta esa inconstancia que nunca antes vivi...
En fin.
Sólo espero que trate de entender, trate de ver con mis ojos, con esos lentes negros con los que hoy me despedí.

viernes, 6 de agosto de 2010

Carta # 3

-Sabes... hoy no pretendo adornar palabras, tampoco fingir ninguna.
No pretendo probarte ni desmostrarte nada, tampoco pretendo tardarme horas adornando cosas básicas que sé ya sabes.
No voy a extenderme en cosas irrelevantes para finalmente llegar a lo que quiero decirte, esto es simplemente un protocolo que quiero cumplir para que sepas a dónde me dirijo.

Básicamente, hermosa, quiero despedirme de ti.
Quiero pedirte que me dejes en paz, quiero pedirte que por favor por acá no vuelvas más.
Estoy cansado de levantarme en la mañana y preguntarme cómo estás.. estoy cansado de quizá esperar tu llamada, de querer oír tu voz y quedarme en la espera.
Estoy cansado de buscar entender lo que quieres y dónde, no te ofrezco ayuda porque no la necesitas, tienes miles de facilidades que yo no, estoy cansado de ser "aquél".
Quiero pedirte hoy que cuides tu alma y tu corazón, quiero pedirte por favor que entiendas que no es fácil respirar si tú no estás, quiero pedirte esta noche fría que quizá, es mejor que yo me vaya...

-No pretendo que te confundes, sólo busca entender.

No voy a disculparme, creo que de la manera que sea he sido leal, he sido honesto, no voy a pedirte perdón, no en esta ocasión, admití mis errores y me comprometí, he seguido firme en ese trato, al parecer tú no y no te juzgo del todo, sé que es duro cambiar y/o controlar esas cosas tan únicas que tenemos todos, sin embargo no sé para dónde vas.. para dónde va.
No voy a pedirte una oportunidad, ya la tengo, la tuve, quizá la pierda (la pierdas), quizá tu reflejo escriba mi nombre en el espejo, quizá sea yo quien se arrepienta.. no lo sé, no puedo decirte nada, amor...
Estoy cansado de venir siendo el malo, estoy cansado de venir siendo cuestionado, juzgado, detestado. Estoy cansado de tus terceros, tus cuartos y quintos, estoy cansado de mi cero, estoy cansado de mi infinito, también tú.
¿Quieres aguantar?
¡Qué curioso! ¿Por qué someterte ante el miserable hijo de puta que al parecer soy?
Puede que debas obedecer a tus amigos, ya que tu razón prefieres ignorar en cuanto a esto, quizá debas alejarte, quizá alejarla o yo alejarla... alejarme.
Quisiera que mutuamente nos ayudáramos a entender este estúpido juego que a mí personalmente me fascina jugar, quisiera encontrar las palabras precisas sin tener que mentirte, quisiera poder ser lógico y si no lo entiendes, que al menos yo pueda, sé que lo sabes, es obvio... incómodo, ¿no?
Eres tal vez la historia más consecuente en mucho tiempo, quisiera dibujar tus manos cuando tocan mi cuerpo, quisiera dibujar tus besos en el pasto, quisiera que entendieras, que intentaras, que no me defraudaras...

-No es tan complejo...

No sé si el olvido sea posible... no lo ha sido en este tiempo, menos será de repente, tampoco quisiera que ocurriera, para ser sincero... Tan sólo quisiera que por un momento no existieras en mi camino, sólo por un momento, sólo quisiera poder no fabricar fantasías ni cuentos de hadas en mi mente, finalmente es complejo estar sin estarlo, estar sin quererlo, quererlo sin poderlo, sin tener... (?)
He buscado miles de veces bajo mi cama, hasta en la basura, reponer aquello que se refundió entre esto, aquello y eso, juntar un rompecabezas medianamente legible, para que tú puedas ver quién fui, para que me permitas recordarlo, enseñarlo y entregarlo y esperar con mis manos extendidas a que igual regrese...

- (...)

Acabando, quisiera decir que me has llevado a un limbo, a un éxtasis interplanetario, a los barrios pobres de tu alma, a otra sucursal del cielo que habitaba en mí, que nunca había peleado, que jamás había querido golpearme (te), nunca antes levanté mi voz, no para decir "¡COME MIERDA!", mucho menos para gritar un desesperado, complejo, apresurado y precioso "¡TE AMO!", quizá deba agachar la cabeza, mirarte con ojos tiernos y apenados... no sé si me entiendas, espero que sí, estoy siendo lo más claro posible, pero quiero cambiarte la versión por un indudable e inusitado TE QUIERO.

Estoy sentado en medio de la nada, quisiera poder retenerte bajo como retornamos, quisiera comprendieras que estoy solo, quisiera comprendieras que estoy parado sobre mis pies mirando al suelo, perdido y desorientado, quisiera que más que amor, más que palabras lindas, fueras capaz de subirte las mangas y tomarme por los brazos mas no aferrarte a mis manos y ser inútil.
Quisiera que entendieras mis palabras vomitivas, quisiera que estuvieras....

miércoles, 4 de agosto de 2010

Aún así...

Verte, verte con otros ojos, fingir.
Fingir que todo está bien y que puedo seguir así, mentiras.
Mentiras, vacilar mis acciones...

Es tan básico como saber que te amo como a nada, sentir que desfundas mi alma como un arma, que me lanzas al vacío con palabras, que me elevas al cielo con miradas, pero aún así, estás tan lejos...

Quisiera poder mirar las estrellas y no encontrar más tu nombre escrito en ellas, quisiera poder dormir tranquila sin preguntarme cómo te encuentras, ¿dónde te has metido?

Se me mutilan los pensamientos cuando te tengo cerca y se me alborota la sangre, es tanto lo que quiero decirte... TANTO, que no puedo, no logro canalizar mis ideas ni encaminarlas para que suenen coherentes, así que hoy pretendo simplemente entenderlas yo, para así algún día poderte decir...

No es exagerado si te digo que te amo, no es exagerado decirte que lucharía hasta el final por ti, contigo, no me importaría teñirte el cielo de verde o de rojo si prefieres, quisiera hasta hacerte malabares, por verte sonreír.

Esperas, esperar, de eso se ha tratado siempre, y soy paciente, soy inocente y confío, confío en tu palabra, confío en lo que sueño, tengo fe y tengo anhelos, tú haces parte de ellos, aún así, estás tan lejos...

¿Dónde te has metido?

Te has metido entre mis huesos, te has quedado en mi memoria, me he quedado ante tus ojos, me he perdido ante tu boca, he retado a mi suerte y he perdido, te has quedado conmigo, nada se recupera, nada avanza y quisiera realmente saber qué pasa, pero aún así, estás lejos.

Tu nombre junto al mío, un contrato, un acuerdo, no es un juego, ya nada lo es, es una carrera contra el tiempo donde corro en círculos buscando alcanzarte, al menos sólo en sueños, salto montañas y me trepo a los árboles pretendiendo ocultarme, camuflarme en las hojas, en sus ramas, desaparecer al menos unos minutos y aguantar mis ganas de escuchar tu voz, recordar en mi mente tus ojos, sentir que los toco con suavidad, sentir como mis dedos se resbalan despacio por tu rostro, sentir tu respiración sobre mi cuerpo, sentir tus besos, sentir tu pelo, enredarme en él, tu sonrisa, tu velo, pero aún así, estás tan lejos.

A veces quisiera tenderme desnuda sobre el frío suelo, suspirar con fuerza y atreverme a llorar, sentir como empieza mi respiración a verse forzada a realizarse, notar mis venas azules, heladas, frías, mi alma, mi amor, mi tesoro; quisiera arrancarme la piel, quisiera fundirme en la tuya y no regresar, quisiera fusilar mis emociones, quisiera poder verte, en esferas de cristal, sentir la lluvia golpeando fuerte contra mi espalda, quizá contra mi pecho, palpar delicada su textura, recordar tus manos entre las mías, tu suavidad, tu forma, tu figura.
Quisiera olvidarnos, quisiera olvidarme, olvidarme de estar sin ti, olvidar por un momento que estoy acá, elevarme por el aire y flotar liviana, tranquila, finalmente, busco olvidar simplemente, que te olvido cada día más como te amo, que te tengo aunque estés tan lejos.

lunes, 2 de agosto de 2010

El complot y la desgracia.

Qué increíble la diversidad de tonos que agarran esas pinturas viejas y retorcidas que aún guardo en mi cerebro.
Qué increíble sensación de impotencia la que siento al sentirme demasiado importante y a la vez tan usada, tan falsa, tan mía, tan de todos.
Qué desagradable resulta recordar los matices vagos y maltrechos que sus pasos han dejado, qué nefasto es pensar que quedaron en el aire las promesas.
Las palabras de todos y de nadie, las palabras que ahora se escupen con tanta naturalidad al aire como si se tratara simplemente de respirar y de oxigenar las cuerdas vocales.
No merezco esto. No lo merezco. Sufrir y llorar no va más conmigo, es una estúpida rutina que periódicamente adquiero cuando empiezo a notar que es una especie de plan maligno en mi contra...
¿Tan mala he sido?
No sé hasta qué punto todo esto haya sido una mentira, cada vez que respiro siento algo diferente, siento como el alma se desploma y sube al cielo, siento como una fuerza nueva invade mis neuronas y siento el éxtasis de esa musa eterna de mi inspiración

Odio, pasión, deseo, amor, todo se funde en un solo elemento, todo se vuelve invaluable y pesa más que el aire en los pulmones de quienes no pueden respirar.
Es irónico, ¿no? Fuiste mi ilusión, eres mi amor, mi vida y mi tesoro, eres el sol que nunca pude ni podré tapar con los dedos, eres la luz que parece no querer extinguirse, pero huyo, empiezo a huir de ti con una furia innombrable, y me escondo tras las paredes de mi ocio, tras las cortinas de mi anfiteatro y me tiendo en el cementerio que construí para ti y para mí.

Perdí mi tiempo y mis sueños empezaron a volar libres, solos, tristes, cambiaron mis métodos, mis virtudes y todo aquello que un día entregué, todo aquello que a mis manos regresó y no temí en volver a dar, una, dos y hasta mil veces.
Renunciar a una vida establecida y coherente y montarme en un tren descarrilado, abandonado y sin conductor, buscar suerte en tierras que para mí resultan inhóspitas, desconocidas y para nada interesantes, buscar la sangre que perdí al soñar con futuros idiotas e inocentes, al ser una fiel creyente de tu cuerpo, del suyo.

Me levantaba en las mañanas con la motivación de verle, de sentirle cerca, me reconfortaba el alma con nimiedades y lamía mis heridas con los ojos muy abiertos, insegura, inestable, curaba los daños de más de un fracaso y aún así no era mía, nunca lo fue, fui ingenua y me dejé llevar por tormentas soleadas, no de arena, no de rayos, ¿de qué sirvió?
Heme aquí una vez más, en el mismo sitio, en la misma dirección con un mismo enfoque bifurcado, sin ti, sin ella, sin aquella, solamente acompañada de mi fiel pensamiento de amarte en silencio y machacando mi corazón para meterlo en una cajita de cristal que ni a ti te entregaré.

Cientos de veces me dieron palabras de aliento, palabras de valor, miles de veces fui yo, fui yo quien habló y no aplicó, fui yo quien inconciéntemente se escuchaba y reía en su interior, fui yo quien a gritos ahogados se preguntaba con fuerza "¿por qué?"; y como si nada levantaba mi silla y la plegaba en dos, martillaba con lágrimas en los ojos tus letras contra mi pecho con la esperanza de que quedaran grabadas allí, tuve éxito y a veces me arrepiento.
Debí haberte dejado volar cuando la cuerda estaba suelta, debí aceptar desprenderme del tú material, debí haberme ido lejos y volver con el rabo entre las piernas, mirando de soslayo con dolor y pena, debí asumir la derrota y avanzar, sin embargo te solté pero como un boomerang insistes en regresar, tú, ella, todas, es persistente como quien busca desesperadamente el amor. (¿Estaré hablando de mi?)

Es de vida o muerte, es de tomar una buena decisión, ¡por fin!
Debo asegurarme de volver a tocar la tierra con los pies, volver a sentirme segura en mi mundo, volver a levantarme con una sonrisa dibujada en mis labios que no dependa de ti ni de ninguna, soñar mis sueños y vivir por ellos, evitar esas preguntas tediosas de autocompasión para así subirme el ánimo miserablemente, esos conceptos básicos e irreconocidos que nunca aprenderé a manejar, el control de mis palabras y objeciones, el control de mi vida, el control de mi motor.

Aquí estoy y por ahora, me quedo, aquí estoy y por ahora, no me muevo. Prefiero dejar de respirar en este instante y yacer aquí inerte como una tabla a seguir compartiendo por placer mi oxígeno contigo, a esperarte sentada con los ojos fijos en la nada, a envejecer mi cuerpo mientras me consumo como lo hace el cigarro que ahora sostengo, a oscurecer mi alma ante mis deseos, a ser mi próxima víctima (de nuevo). Prefiero acudir a mis noches azules para protegerme, sentirme lúcida a la luz de la luna, malgastar mi calor y mi fuego interno y quemarme, así, en las llamas del infierno que aún vive por ti y por mí.

jueves, 29 de julio de 2010

¡Qué patético!

La luna se oculta tras un vestidor, el sol la mira, con deseo.
Ella me mira, me retuerzo, los recuerdos, tortuosos.

Blanco, en blanco, todo claro, todo limpio y nulo, tan simple, tan complejo, tan mío, tan suyo...
Son momentos de esplendor, de exteriorizar, el poder de fluctuación, el misterio, sus ojos, su voz...

Es tan absorbente, tan única, tan propia y excelente, su naturalidad me envuelve, me vicia y me tortura y cada día es peor...
No sé qué hacer, no sé qué pensar, me hallo en un turbulento hoyo, rápido y siento que voy cayendo libre, desnuda, impropia, pesada, sola... Pensar no es suficiente, actuar tampoco, las miles de veces que callé se sumaron a las miles de veces que grité; me ahogo en llanto, saboreo el vaso de licor que sostengo en mi mano, la otra me la llevo a la sien y me cuestiono.
Me frustra, me hierve, no es posble, ¡NO ES POSIBLE!
Es súbito, repentino, no se espera pero late en el fondo de mi ser, incrustado en mi alma como un clavo, fuerte, duro, casi como cargar una cruz a mis espaldas...

Sé que nada de esto tiene sentido alguno, sé que es injusto, es en vano, es estúpido, lo lamento, es simplemente otro episodio donde hay que vomitar más que palabras, más que alcohol, otro de esos episodios de crisis donde quisiera saltar al vacío y perderme en la fineza de cada molécula de oxigeno que me toque, sentir cómo se corta mi respiración con cada bocanada, sentir que es la última y estar segura de que no acabará, tan agonizante, tan afilado, tan dulce, sus labios...

Las verdades no son tan absolutas, la decisión no es una postura, la postura no es una convicción, los momentos de ira, los momentos de dolor, lo absurdo de cada sensación, de cada voz, de cada texto, el mismo tema, diferente contexto, diferente esquema... ¿Qué tan difícil es que pueda entenderlo?
Es muy sencillo, tanto que me enfurece, no hay orden, sólo tiempo, no hay vivencias, sólo sueños, entonces, ¿por qué resulta tan doloroso, tan amargo este sabor de sentirla y no tenerla?

Quisiera poder explicarle con detalles cada pensamiento que tengo, cada idea, cada ilusión, cada locura, cada todo que me produce, quisiera sentir que por un momento me puedo ir tranquila de mi vida, de la que hasta el momento he llevado a partir de ese quiebre que generó desde el comienzo, y lo sé, nunca me lo perdonaré, no sé bien qué, pero no podré, no sé si la perdí, no sé si me perdí, no se quiera perderme con ella o en ella, de hecho no sé si ya lo hice... creo que sí, supongo que sí, normalmente no es tan imposible simplemente seguir, ¿verdad?

Miro al horizonte, pintada en la ventana, estampada como un papel y se funden tantas palabras en mi cerebro, que pasan como imágenes lanzadas desde un balcón, se siente casi como si mi vida pasara frente a mis ojos, el amor, el odio, el veneno de sus ojos, la tranquilidad de sus palabras, su risa, sus chistes, su color, su cuerpo, mi retentiva despierta, recordar que me acostaba, que me acostaba en la cuna que moldeé en la luna para aliviar el dolor, en la cuna que me arrulla con su tenue luz.. Sus cánticos, su baile frenético, la música de su fragilidad, dos cuerpos combinados para formar desgracia, caos...

En un nuevo comienzo, diré que no es fácil ser, no es fácil ver, y menos fácil es fingir que no se ve, dicen popularmente que uno ve lo que quiere ver, es cierto, qué lástima, pero buscamos refugio en nimiedades, en falsas ilusiones, buscamos un poco de todo en nada, buscamos nada en ningún lado, aún así, es el amor, es tan natutal y yo lo fuerzo a enamorarse de ella como yo....

miércoles, 14 de julio de 2010

Ensayando la vida. (Ella)

El karma sí existe.
¿Quién dijo que no?
Ella pensaba todas las noches en su ella, pensaba que se hacía tarde, muchas veces lo pensó.
Su ella pensaba en ella, no como ella en su ella pero lo hacía, preguntaba si de repente estaría bien.
No sé la verdad cuál es el propósito de depositar palabras hoy acá, supongo que estoy rebosada de sentimientos y pensamientos...
Me siento tranquila, me siento feliz, me siento en paz... siento que las cosas son como deben ser, siento que al fin mis esfuerzos, mi tiempo empiezan a verse realmente recompensados... "El karma SÍ existe"... Pero... ¿hasta qué punto el egoísmo humano llega a límites de desear desdicha a quienes más ama simplemente por orgullo o rencor?
Me hago esa pregunta en este preciso instante...
Siempre he sido noble, siempre he tratado de ser sensata y constante, sin embargo muchas veces las cosas resultan al contrario, las cosas no salen tal como yo las escribí en mi libro del destino, lo di todo, ¿por qué?
Fueron aquellos momentos perfectamente distintos a lo que siento ahora, todo era muy intranquilo, un remolino turbio y negro lleno mierda, la paz parecía no existir y mi felicidad era completamente relativa.
¿De qué depende?
En este momento depende únicamente de mí, del camino que se abre ante mis ojos para empezar a reunir pequeños frutos de lo que hasta hoy he cultivado, depende de que finalmente hay algo de claridad en medio de todo lo que en su momento no existía, no estaba planeado por caprichos absurdos generados por el sentimiento universal: EL AMOR.
En ese momento empezaba al contrario, EL AMOR generaba eso, esto. El amor empezaba por generar tranquilidad, estabilidad, paz... por último, felicidad. Nunca resultó bien, mas no me arrepiento.
Su ella ahora se alejaba, a ella no le importaba. Su ella sufría, ella surgía.
¡Cómo se cambian los papeles!
Ella decía que daba sus sueños por darle un beso a esa mujer, a su ella... ahora ella quiere tener sus sueños, así éstos impliquen perder a su ella, no es fácil, es claro, finalmente siempre existirá, sus recuerdos se quedan, se funden en su alma, puede que hasta en su piel, pero como todos, ella tiene un límite.
¿Morir de amor es posible?
¡Claro que sí!
La muerte no es necesariamente física...
Conozco muertos en vida, conozco personas cuyo corazón se ha secado, cuyos sentimientos son instinctivos, al final, los seres humanos somos animales de instintos, como cualquier otro; sin embargo yo no quiero ser como ellos, yo no quiero ser un "zombie", vivo como cualquier otro ser "normal" de carne y hueso, RACIONAL & EMOCIONAL, vivo como quiero porque es eso lo que quiero.
Ella intuía que su ella volvería, no estaba segura, su ella no lo consideraba, no de momento. A ella ya no le dolía, ella sabía que algún día se encontrarían.
¿Amor?
No. No creo.
El amor para mí tiene un significado menos gramatical, menos... ortodoxo, por así decirlo.
Comprendí que hay que seguir, hay que luchar por aquello que a corto o largo plazo se dejará alcanzar, el tiempo pasa rápido, pasa ahora, ya pasó, no se recupera, entonces, ¿cuál es ese estúpido objetivo de todos de luchar por lo imposible?
Siempre he dicho que imposibles no hay, sólo improbables... Pero poco a poco empiezo a considerar que quizá sí haya imposibles, y hablo específicamente del amor.
¿Cómo es posible hacer casi TODO por amor y que al final, este no sea más que un "malentendido"?
¿Cómo es posible medir el amor, la confianza en un par de horas de no-compañía?
Aclaro, no estoy diciendo que de amor viva el hombre, o que de nada más que amor una relación se construya & se mantenga, no. De hecho opino algo completamente diferente, pero... El amor se supone que debe ser importante, ¿no?
¿Amor?
No. Y ya no digo "no creo", digo ESTOY SEGURA.
Como dije anteriormente, somos animales de costumbres, perfectos animales, y como tal, nos acostumbramos a las situaciones, a situaciones de afecto, de hostilidad, de ternura, de rabia... Podemos acostumbrarnos a comer poco si no tenemos cómo comer mucho, podemos acostumbrarnos a una serie de personas con quienes a diario convivimos, asímismo, pues, nos acostumbramos a la idea de que hay alguien además de nuestros relativos & cercanos que piensa en nosotros, la pregunta acá es: ¿Por qué nos es tan fácil acostumbrarnos... pero tan difícil desacostumbrarnos?
Creo tener la respuesta: somos racionales, eso nos hace animales más desarrollados... pero animales.
Su ella se acostumbró a tenerla siempre, ella se cansaba de ello.
Finalmente, puedo decir adiós a un ciclo que pensé no tendría fin... y en la otra mano, puedo recibir con mucha alegría mi vida, porque es ahora, JUSTO AHORA, cuando empiezo a vivirla, porque como un gran amigo me dijo un día, "uds. los muchahcos pierden unos 13 o 15 años de su vida, pierden tiempo en un lugar que en resumidas cuentas es una guardería para personas jóvenes: el colegio." Este amigo que les digo, es profesor... y finalmente uno me dio la razón.
¿Al final de qué nos sirve pasar tanto tiempo fuera de casa en un entorno que muchas veces nos genera problemas, que de cierta manera nos corrompe... o saca a flote lo que verdaderamente somos, precisamente eso que nuestros padres evitaban que fuéramos?
Bueno, yo veo las cosas de otra manera en este momento... Ahora sí podré vivir mi vida, porque sí, he vivido lo que llevo de mi vida caminando por el camino de los que somos afortunados y tuvimos la opción de residir en aquella guardería llena de personas que a todos nos marcaron la vida, me siento afortunada de haber podido ir, muchos no pueden y sus opciones de ser personas por sí mismas, de dejar de ser parásitos son básicamente nulas, quisiera un día hacer algo al respecto, me siento afortunada de hoy, decir que sé quien soy, de decir qué soy, qué quiero y para dónde voy. Me siento afortunada de poder decirle adiós, me siento afortunada, porque hoy, estoy como estoy porque experiencias como las que ella me dejó, trazaron la diferencia para vivir por MÍ y no por ninguna otra ELLA que llegue a mi camino.
Ella se fue... y nunca volvió.

domingo, 27 de junio de 2010

El cielo.

El cielo se empieza a desvanecer y yo no lo entiendo.
No entiendo el día ni la hora en que permitimos no volver a vernos.
Vernos se transforma en mis ilusiones plasmadas en un contexto real.

La realidad es tan efímera, tan cínica... como el día en que por primera vez te vi, una tarde, una tarde no muy soleada pero igualmente hermosa, como las flores, como esa flor, esa mirada inocente pero pícara que se clavó en mi mente, como esa mentalidad de niña, ese cuerpo de mujer...

Esa dulzura siniestra, esa facilidad de enamorarme, esa felicidad desbordante, ese amor, esas ganas de temer tus miedos, de probar tus lágrimas, esperarte (de nuevo), esperarte como espero, lograrlo una vez, ¿por qué no cien?

Miles de momentos, resumidos a uno: te extraño.
Miles de sensasiones, resumidas a una: te amo.

Volaré en mis sueños, en silencio, sublime, gritando con toda mi fuerza al viento, buscando entablar conversación con los pájaros o los árboles, no importa si me equivoco otra vez, encontrar paz en la miseria.

En las noches pedirle al cielo, con ojos llorosos, que te cuide, que te reserve como eres, que no te toquen, que no te dañen, que me cedan tus dolores, tus males, tus encuentros fortuitos con la desgracia...
Poder vernos en sueños, poder robarte un beso, recordarte sin palabras, recordarte en secreto, anhelar que sea mañana, anhelar que sea para siempre, buscar esos momentos donde todo es claro, donde todo es raro, donde te quedas en mi mente, me acompañas en la noche mientras duermo y a la mañana siguiente, simplemente desapareces.

Entender tu criterio y construirte un cielo, regalártelo porque es tuyo (mi corazón), me pertenece, tomarte te la mano, caminar por el aire, dejarte volar, dejarte ir.
(Dejar de sentir).

martes, 8 de junio de 2010

El monstruo

No hay explicación, no hay motivo.
Las pretenciones se basaban en eso exactamente, en pretender... Pretendía alcanzar un nivel de éxtasis nunca antes conocido, las pretenciones se basaron en hacerme pretender un corazón que no merezco, un corazón ajeno, en hacerme pretender que las decisiones tendrían la conclusión que siempre quise... No fue así.
Las personas me preguntan una y otra vez: "¿Te arrepientes?"
NO.
No me arrepiento de nada en absoluto, claro que hay cosas que uno piensa y que quizá no hubiera hecho, ya lo hice, ¿qué puedo hacer?
Si las mentiras se convierten en verdades, la mitomanía se hace parte del diario vivir y las sensaciones se arremolinan en un estado de poca lucidez, no hay nada.
Sé que no es concreto y nada tiene sentido, pero al final... ¿Qué lo tiene?
El pasado es ahora, el futuro también lo es, entonces ¿dónde se supone que está el presente?
Son miles de preguntas las que me hago, empezando porque no entiendo bien cómo me siento, porque no sé qué espero... y lo que quiero no lo tengo, no lo puedo tener, entonces, esa tendencia a escribir mi propio destino se cuestiona en el momento de actuar, ¿qué está bien, qué está mal?
No hay nada... nada es todo... Todo existe, la nada se lo lleva.
El viento se transforma en un huracán, un huracán de sentimientos y de sinfonías eróticas y las canciones de antaño, las que solían hacerme sentir mejor se convierten en mis lamentos propios de autocompasión, de entendimiento.
Estoy bien, aclaro, me siento bien... la parte que no entiendo es por qué me siento bien si el corazón amenaza con llorar cada que respiro y a veces el pensar es tan tortuoso...

viernes, 14 de mayo de 2010

Revelaciones.

Tan complejo como encontrarle profundidad a un trozo de madera,
tan inerte como el cuerpo que ya no late ni respira,
el misterio escéptico de una laguna cristalina y transparente.

Tan extraño como una estrella al medio día,
tan hermoso como una flor florecida.

La ternura que se apaga donde nunca hubo llama,
la lástima sometida a miles de mentiras,
el temor al daño, al error...

Inexplicable como 1+1=2,
tan matemático como ponerle límites al amor,
la conciencia de una realidad perdida y confundir los sueños con la sensación.

Alcanzar lo querido, dejarlo ir y cerrar un ciclo.

Vivir tus sueños, soñar mi vida,
anhelar que respiro, lamentar que no quiero que sea contigo.
Lamer mis heridas y ahogar el rencor en un vaso de licor.

Escupirle al viento y gritando pedirle perdón.

Hallar la lógica siniestra de una mente frágil,
buscar los momentos de quietud cuando el alma se arrebata en el pecho queriendo salir.

Los remolinos intranquilos de la casa que te prometí,
el aire fresco del mar denso,
que atropellado a ciegas te pide una oportunidad.

Pensar en perder, perder la vida y la razón,
perder los estribos y llorar desde el corazón,
llorar de alegría, conmoción,
llorar por el fin, justificar el medio.

Matar a golpes torpes los extraños momentos y la decadencia,
preguntarte "¿por qué?"
Temer sin sentido, huir sin razón,
pensar en perder sin ambición, donde el renacimiento es vano,
el objetivo que tuviste siempre se quedó corto esperando por ti y tu decisión.

Decir que lo lamento,
buscarle explicación a un círculo irregular, profundo,
negarte mil veces la verdad y jurarte la vida que sé que mereces y no te puedo dar,
odiar cada impulso de sentirme viva por la lealtad,
lanzarme al abismo sin alas porque aunque no quiera, volarás por mí.

Pedirte perdón, el viento fue más ágil y me dijo que no,
abusar de tu nobleza para debilitar cada minúscula convicción y sentirme peor,
echar por la borda todo aquello que sirve para convervar lo que no,
engrandecer al enemigo y aminorar la amistad,
la falacia y la fantasía que ésta representa.

Tener los cojones de imponer lo que soy,
tener los cojones de esta vez,
poder decirte adiós.

martes, 11 de mayo de 2010

Meditación.

Las sensaciones inusitadas de un vacío profundo.
La nitidez absoluta de esa oscuridad profunda y la insensatez mustia de los recuerdos olvidados, el llanto que genera la pérdida de la razón y las mil voces que susurran lentamente pidiendo un poco de amor.
El baile frenético de dos cuerpos inertes que sonríen con perfecta armonía y la pasión desbordante en la paz de un cielo sublime.
La necesidad de cada ser de sentirse vivo sin importar los límites tangentes asumidos hace tantos años y la satisfacción de romper las reglas.
El juego de los sexos, la infinita búsqueda de la locura de los sentimientos, el asumir con entereza los golpes de cada momento desagradable e inesperado.
Encontrar la calma en instantes cortos de autoconocimiento, de autocompasión y borrar con la goma del lápiz cada error.
Morir con placidez cuando llegue la hora habiendo logrado cada meta propuesta y dejando la intriga de cada segundo que pudo haber existido después.

lunes, 3 de mayo de 2010

La explicación

Si buscar la mirada de un algo que se funde en tu imagen en el espejo te hace bien, hazlo, vívelo, sin embargo cuando sea tarde y la noche se apodere de ti y tu respiración, no busques retroceder ni buscarme en tus sueños.

Si al pretender una vida mejor te sumiste en un sin fin de recuerdos que inventas para nublar tu miseria, no esperes recuperar la certeza que perdiste al dejarte de lado en tu realidad.
No entiendes, no lo entiendes, y es tan básico como simplemente entenderlo, ¿entender qué? Entender que los minutos pasan y cada día soy más vieja y anhelo el día de un "lo siento", que aunque quisiera, no llegará...

De pequeña siempre quise jugar, jugar a ser adulta, jugar a que mi familia sería forjada por mí, que los que eran mis amigos siempre estarían allí, sin embargo la adultez se hizo presente mucho más rápido de lo que esperaba y ahora queda preguntarme... ¿Dónde quedó la amistad?
La amistad.
Qué palabra tan fuerte e imposible de definir claramente...
Muchas veces suena más a utopía que a algo de verdad, pero con el corazón en la mano, pisoteado y demás, puedo decir con el mayor de los orgullos que conocí la verdadera amistad.

Los sueños que se marchan, las revanchas, los momentos de furor y placer, los momentos de éxtasis después de ciertos momentos de tristeza absoluta, son aquellos pequeños pasos que la vida da por nosotros y nos hace crecer como personas, algunos crecen bien y se aprenden a enseñar a sí mismos, otros crecen por crecer y al final terminan estancados en los dos o tres niveles de conocimiento alcanzados por modelos establecidos en lo que para muchos es una sociedad establecida y un caso perdido.

La superioridad de un cuerpo de carne y hueso ante la magnitud de los sueños y recuerdos, la superioridad de una mente calculadora y fría ante los impulsos de lo que mantiene vivo a ese cuerpo, ante ese corazón que evita la inercia inminente a la que todos llegaremos, la suprema ambición de una raza minúscula que forma parte de los estereotipos científicos que rozan buscar la perfección y darle una explicación algo miserable a cada pequeña sensación o pensamiento, ¿qué pueden lograr?
El reconocimiento, la satisfacción y la grandeza de ser conocidos por aquí y por allá, no hará que sus vidas sean más que un simple flagelo o un simple óvulo que alcanzó la fecundación, no será nada distinto a un cuerpo vivo que se mueve pero no actúa frente al derrumbamiento de su propio mundo, su mundo interior.

miércoles, 7 de abril de 2010

Metáforas y la vida.

Se sentaba en el suelo, no pensaba.

Se sentaba en el suelo y simplemente hablaba.

Le hablaba a su amor, a su amigo...

Le preguntaba cosas, cosas que nadie nunca contestaría, son sólo imágenes de lo querido, de lo esperado:

"¿Qué sientes al ser un ser digno de tanta perfección?"

No obtuvo respuesta, pero sin embargo quiso saber más:

"¿Qué sientes al ser admirado, halagado y observado por todos en la calle?"

Tampoco hubo respuesta, pero insistió:

"¿Qué sientes al poder juzgar todo a tu alrededor sin que nadie lo sepa, al poder escuchar todo tipo de conversaciones sin que nadie sospeche que lo haces o lo entiendes, al sentirte cómodo simplemente estando ahí, a los pies de un avión?"

Se queda en silencio y reflexiona, levita.

... Sólo... quiero ser un perro.

... Sólo... quiero ser un perro.

"¿Qué se siente ser un perro?"

"¿Qué se siente SER un perro?"

Se quedó en silencio de repente y se aferró a su mascota, lloraba inconsolablemente y reía, reía de su vida y su desgracia, reía de aquel momento donde su sueño se fue, donde su incansable espíritu se dio por vencido y vendió su amor por un poco de placer...

¿Placer?
Placer...
Hm, qué bien suena.

Al final... ¿Cuál fue su conclusión?
Decidió cambiar, decidió mirar las estrellas sin ambición, decidió soñar un sueño irascible, que trascendiera en lo imposible y en lo incapaz.
Decidió cambiar su firmeza por su ira, por sus ganas incontenibles de llorar.
Decidió mirar por la ventana y mirar más allá, decidió escupir las maldiciones de ese corazón traicionado a su paso.
Decidió buscar un alma perdida en un millón de espejos rotos, buscar sus ojos negros e innertes en medio de la perdición de una vida...
Que al final, decidió que sería suya.