miércoles, 28 de marzo de 2012

Mentira.

Mentira, que a nadie engañaría si dijera que nunca me perdería en tu sonrisa, si dijera que tus ojos no capturan la esencia de mi vida.
Mentira, si durmiera por las noches sin preguntarme en sueños si es un sueño que te encontraría, si durmiera por las noches sin esperar que al otro día volvieras a ser mía.
Mentira, si no deseara que la luna fuese la luz en la sombra que iluminara a diario nuestra casa, si no deseara que fuera ella quien acompañara tu cuerpo sobre el mío.
Mentira, si escribiera por costumbre y nunca por amor, si plasmara las palabras en tu alma y en tu corazón por compromiso y no por convicción.

Ataría mis dedos a tus dedos y hasta usaría pegante para que no se separasen, y te escribiría todas las noches cartas de nobles y sinceras palabras que susurraría en tus oídos con dulzura y suavidad, declamaría poemas a audiencias enteras usando por delante tu nombre, mi título predilecto.

Esperaría mil años, un poco más si quieres, dedicaría mi vida a plasmarte en el papel, pura, hermosa y perfecta para mis ojos, aunque quizás te haya dicho antes que mis dotes como artistas son algo limitados, dispondría mis venas y mis labios a beber de ti cada vez un poco más, hacerme tan adicta a ti como quiero que lo seas tú por mí.

Volaría contigo y las palabras adornan nuestras alas, pronto serán muchos más hechos, colgaría la tela de mi hamaca vacía alto, muy alto del techo y viviría allí contigo, haría el amor allí contigo y derretiría el frío en tu calor, tatuaría tu espalda, tu pecho y tus piernas, cada milímetro de tu cuerpo en cada segundo que me otorgue la vida a tu lado, y besaría tus rincones, tus pecados y tus heridas, apropiaría tus dolores y los cicatrizaría con eso que tengo para ti que no puedo categorizar.

Mentira, si dijera que te amo, pues es algo mucho más, si dijera que te quiero, porque va más allá. Mentira, mentira, mentira, mentiras son todas las palabras, pues hoy solo me interesa demostrar, con hechos, con acciones, lo que tanto he dicho ya.

viernes, 23 de marzo de 2012

Vaya idea.

Cuando pensé que la suerte estaba echada y que el juego había perdido, tuve una idea fabulosa, formidable. Tuviste una idea formidable.

Siluetas enclaustradas en las paredes de la oscura caverna donde duermo en las noches hablaban conmigo y compartían sus miedos, ese mismo miedo que producía verles allí con su mirada fija y vacía, tan parecidos a mis recuerdos, tan parecidos a mis deseos encerrados bajo capas impenetrables de piel vieja y cuarteada, tan parecidos a los bordes de las murallas por donde de vez en cuando veo hacia afuera para recalcar mis errores y mis guerras perdidas, las heridas, las frustraciones. Fue en ese lugar donde opté no volver a esperar, no volver a creer, sin embargo, vaya idea.

La vía se había visto transformada por una serie de errores continuos que me aferraban a una vida sin precedentes ni claridades, me aferraban a croquis humanos que decía reconocer, sin siquiera darme cuenta que el problema no eran ellos, era no reconocerme a mí y por esto caía continuamente en el mismo orificio del que tanto trabajo me costaba salir, pues aquellas manos, aquellos croquis que juraban lealtad, solemnidad al ofrecer su mano, lo hacían para hundirme más y más, y yo, ciega ante el mundo, lo permitía, ciega a los hechos, deslumbrada por las palabras, palabras que hoy me producen náuseas y que quisiera vomitar.

Vaya idea.

Se me ocurriría entonces la melancolía, la música y el alcohol, se me ocurrirían las letras borrosas pero indelebles tatuadas bien al fondo de mi alma, se me ocurrirían las estúpidas creencias y convicciones súbitas y las preguntas, se me ocurriría entonces olvidarme de mí, olvidarme de ella, olvidarme de él, de todo. Se me ocurriría entonces, olvidarme incluso de respirar, de sentir los latidos débiles dentro de un pecho afectado por las drogas y el tabaco.

Vaya idea. Vaya idea la tuya de volver a mí sin haberte ido antes, vaya idea hablar, vaya idea intentar. Vaya idea catapultarme al cielo sin siquiera mirar, vaya idea bajarme una estrella y en ella volar, vaya idea tomar mi mano intangible y hacerme sentir, hacerme recordar. Vaya idea la tuya de despertar en mí el cuerpo, de permitir obsequiarte mi corazón. Vaya idea hacerte dueña de mis pensamientos y mis letras, mis canciones y mi voz. Vaya idea, Vaya, te amo.

Vaya idea la mía de construir lapsos de tiempo que me permitan detener la rotación de la tierra, de levantar las tierras para moldear la isla, adecuar la cueva, con sus paredes blancas, sus tantísimos animales, sus pequeñas camas, la hamaca y la pasión, vaya idea sacar de mí el amor y ofrecerlo desinteresadamente a todo espectador, vaya idea entregarte mi vida sin garantías, sin una razón.

Pregúntale a quien tú quieras qué es el amor, pregunta también si es eterno, si es de verdad. Pregunta lo que quieres, pregúntamelo a mí. Pregunta lo que significa amar, lo que significa querer, lo que significa desear. Pregúntalo, pregúntate.
No siento necesario escribir un discurso popular ni político como si ofreciese un producto de alta calidad, no siento nada necesario más allá de tu boca y tu respiración, que el imaginario de tus manos en las mías, de tu cuerpo frente al mío, el deseo de hacerte mía y sentirte como tal, de besarte el alma, de tocar tus secretos, de cerrarte los ojos desesperada y me digas que no puedes más, que no me detenga, que no te deje de amar. No necesito más que tus ideales sentados en mis piernas o recostados en mi pecho, no necesito más que el sabor de tu sudor y de tus besos, tu olor, tus caricias, nada más que aquello que tanto añoro, que tanto espero, aún cuando había decidido no esperar.

Vaya idea la tuya tratar de enamorarme, vaya hazaña derrumbar las murallas con solo preguntar, vaya acontecimiento, vaya amor.
No sabes lo orgullosa que me siento, de ti, de esto, de lo que hago y quiero, de lo que haré y pretendo, de los motivos que me has dado, de los planes que he empezado.

He sido siempre emprendedora, callada y ensimismada, he tenido mis proyectos siempre divergentes y confusos, he saltado sobre muchas piedras y golpeado en muchas puertas, he roto promesas y también corazones, he roto los esquemas y sin embargo todo parece mantenerse igual; el cambio está en aquello que he iniciado ya, en las diligencias molestas y agotadoras para estar, en aquellas sorpresas, en aquellos misterios. El cambio está en que te tengo ahora y ya no me siento sola, ya no me siento mal. El cambio está bajo el agua que lava nuestra materialidad y nuestras culpas, esa que compartimos de manera irreal cuando es pertinente, cuando quieres, cuando quiero, esa que lava tu pasado y el mío, esa que nos acerca, que nos hace desear, que nos hace fusionar. El cambio está en que todo está absolutamente claro, el cambio está en que a decir verdad, lo haré realidad.

"Los pingüinos son monógamos, ¿sabías?"
Vaya idea la mía al proponerte la oportunidad, al proponerte "pingüinear", vaya sensación cuando dijiste que sí, vaya lugar rodeado de felinos, de plumas, de sexo, de drogas, de descontrol, de aromas tan conocidos como el que emana el amor, la fidelidad y el compromiso. Vaya coloración que diste a nuestra cueva, vaya decoración, vaya, te amo.

Cada día es uno menos, cada día nos acerca un poco más. Cada semana nos hará consumir una relación inesperada, tóxica y natural. Cada hora es una más que debemos aprovechar pues sabemos lo complicado que se pondrá. Cada mes... Cada mes es cada hora, cada día, cada semana. Cada mes es cada nueva vez, cada "te amo", cada "yo más". Cada mes está más cerca la profesionalidad o el saltar por la borda, cada vez estoy más segura de que cada mes, tendré tus motivos para celebrar. Cada mes será una nueva primera vez. Cada mes, te lo voy a recordar.

Vaya ocurrencia, vaya realidad decirte sin miedo lo que siento, escuchar lo que sientes, vaya idea esa de estar juntas, vaya idea esa de lograrnos enamorar.

lunes, 19 de marzo de 2012

Si tú supieras...

Si tú supieras y pudieras por un segundo filtrarte en mi cabeza y escrudiñar mi mente, si intentáramos quizás detener los aviones a su paso y danzar al ritmo del revés discontinuo de los tambores aislados que suenan como nuestros corazones, si pudiéramos deshacernos de los límites que me separan de tu piel para vivir aunque sea un instante de lentitud y pulcra la armonía de dos carnes que se funden en una, si tú supieras...

Si tú supieras cuál es el color de mi sangre y de mis venas, si supieras cómo se ve el aire que corre deprisa de mis pulmones al ecosistema y viceversa, si yo pudiera materializar los deseos y hacerlos palomitas, si tú quisieras, si yo estuviera. Si nada existiera, ni relojes ni cadenas, ni kilómetros ni mares, ni personas ni animales, si todo desapareciera, si abrieras los ojos y vieras mi reflejo justo en la ventana de ellos, si sintieras un cosquilleo justo bajo tu ombligo, si tú supieras lo que ello significa, si tú supieras...

Si tú supieras lo que se esconde tras cada latido, si comprendieras el habitar un campo baldío, desolado y vencido por tantas guerras perdidas, si tú supieras que hay espacio allí para ti también, que donde yo esté quisiera que tú también, si tú supieras que mis alas han crecido y embellecido, si yo pudiera, si tú quieres, yo podría...

Si yo supiera escribir sin detenerme palabras alegres y llenas de amor, si yo pudiera describir al menos la mitad de ellas, si no tuviera que hablar para darles forma y profundidad, si pudiera llevarte al cielo sin siquiera articular, si me dejaras, si me quisieras...

Si tú supieras cuántos clichés he tratado de evitar, si pudiera regresar en el maldito tiempo donde mentir era impensable y poderte ser leal con honestidad, si pudiera arrastrarme y ofrecer mi vida por ti, si tú supieras que con gusto lo haría, si quisieras me abriría el pecho a pedazos si desearas salir, si tú supieras que en las noches mientras duermes, recojo bloques de papel donde quisiera llevarte a vivir, si conocieras las heridas en mis manos y nunca te dijera por qué, si tú supieras que te amo más allá de lo que sabes o de lo que sé, si tú o yo supiéramos que lo increíble es más tangible que la realidad, si te contara que has convertido un sueño privado en mi más físico deseo y camino, si tú supieras, como te amo.

Si tú supieras que he dejado la vida atrás, si tú supieras lo que quiero, si al menos yo lo entendiera te lo intentaría explicar, si tu supieras lo que me acongoja, lo que me estremece por las noches cuando te vas, si tú pudieras al igual que yo tocar con tus frágiles dedos el miedo de despertar agotada y que no vuelvas más, si tú supieras, que a decir verdad, eres mi única verdad...

viernes, 16 de marzo de 2012

La noche.

Todas las noches han sido siempre insípidas, incoloras. Faltas de ese toque especial y delicioso que hagan en mí un verdadero cambio, una verdadera motivación.
Fumar y beber ya no es suficiente para suplir las necesidades de la oscuridad y del misterio de cada noche, se hace monótono y ya no encuentro sentido en simplemente respirar y hacer lo habitual mientras me hundo en preguntas banales faltas de coherencia y especificaciones que esclarezcan el camino apedreado que se antepone ante mis ojos café oscuro desprolijos de una buena visión.

Un par de semanas atrás vivía atormentada por mis errores y mi pasado, por aquellas cosas que nunca antes hice y que aún cuando me sentía más que segura, hoy siguen carcomiendo mi cabeza y mi pecho, aquellas cosas mal vistas y mal hechas que para mí resultan una detestable contradicción de mis convicciones y la moralidad social que lamentablemente se impone ante mí, ante ustedes.

Esas noches falta de toda emoción se han visto modificadas paulatinamente por pequeños factores, pequeñas debilidades que se convirtieron no solo en estímulos sino en motivos claros y contundentes para levantarme cada mañana, para cada bocanada de aire que entra a mis pulmones, aún si no respiro su aroma, aún si no respiro sus besos. No veo mayor importancia en dormir una o cinco horas si de hablarle se trata, si pasar tiempo indispensable a su lado de cualquier manera significaría más que una sonrisa, una verdad, una verdad como todas, nada absoluta. No veo mayor importancia en leer o comer, en pensar en lo que la sociedad considera básico y relevante, si para mí la relevancia está dada en el mirar de sus ojos, en aclarar con sus pestañas la visión borrosa que había tenido durante 20 otoños fríos.

Las risas incontrolables, el placer caótico, el amor insólito, la paz desesperada en la que se ha convertido ha impuesto una clara diferencia entre lo justo y lo necesario, las charlas idiotas o decisivas, sus momentos iracundos donde sientes temor de perderme son el sentido de mi vida para demostrarle que nunca lo hará, para prometerle no solo el cielo y la tierra sino la pureza en mis dedos maltrechos por los errores de escritura que en ocasiones cometo, por las veces que he tenido que borrar de mis anteriores capítulos las historias que me hicieron mal, esos dedos que hoy suplican con fervor tocar su piel y recordar sus reacciones, su respiración agitada pidiéndome que no la deje jamás, y es que ¿cómo hacerlo, si ella es todo para mí?

La noche ha cobrado brillo y calor desde que encuentro sus palabras y su ternura dedicadas desproporcionadamente a generar mis sueños y construir instancias eternas de ahorro y comunidad, comunidad suya y mía para hacer de esto algo tan salido de esquemas y controles donde si he de morir será por ella, dentro de sus brazos, su cuerpo y su alma, la cual he jurado proteger a capa y espada así otorgue mi vida en su nombre, la noche se ha convertido en la dueña de mi risa, la noche se ha convertido en ella, la noche no me abandona, la noche no me desampara y me acoge maternalmente con besos y pasiones desbordadas por el amor mismo de sus labios y palabras.

"¿La ama?"
Preguntan con tanta frecuencia eso que la respuesta estoy cansada ya de darla. Quien quiera entender, que entienda, y si lo entiende ella, no necesito más. Es la vida, es la muerte, es la frescura, la locura del amor. Es el mundo, es el sueño, es la retórica siendo analizada desde mis adentros, es la fuerza, el deseo, es mi vida, es mi musa, mi novia y todo. Es ella, es mía despojándome de un cuerpo impuro, despojándome de las dudas, quedándose con eso, eso que ya le regalé.

viernes, 9 de marzo de 2012

Tóxico

Ese sabor particular que hoy se posa sobre mis labios, caliente y seductor como el sexo mismo, fuerte, de un olor extraño que me obliga a beber siempre un poco más, adictivo y me obsesiona con una naturalidad que enmarca rígido los sentidos básicos y el amor. Sus palabras tan azules y pasionales, tan brillantes como las almas cuerdas y puras, tan profunda como el negro que riego sobre este lienzo, tan mía y tan del viento y el aire y el océano, tan imaginaria como el tiempo, tan bella de colores que terminan la pintura que empiezo remota.

No me fío de palabras ni de cuentos, me fío de su entereza y sus placeres, de su lengua venenosa sobre mi piel de códigos cifrados que escriben esta historia, me fío de su demencia y sus sueños, de sus actos y sus boca, su voz... De sus metálicos pixeles que son la fotografía de mi alma y mis deseos, que son el quiebre entre lo ideal y la realidad.

Ese magnífico ingrediente que es su cuerpo me lleva a los universos desconocidos con tan poco, a sentirme tan viva pero tan muerta, a desatar las prohibiciones de dos seres sin gravedad que han de volar tomados por las manos o la cintura al infierno de los placeres magnos y sublimes, bajo la retórica de lo que no se entiende, bajo las palabras drogadas que producen sus besos, bajo el éxtasis de su cuerpo tembloroso, caliente y húmedo que hace que la ame con más fuerza, que mis barreras se rompan al ritmo de sus caricias y sus ojos.

La tendré frente a mí alguna vez, lo sé. La tendré mía y ya de nada más, la tendré allí para sentir sus efectos en mi interior, para sentir como el soma desencadena una serie de respuestas tan aceleradoras como la misma droga, para sentir como el clímax del soma y de mi mente se expandirá por cada rincón de este jodido lugar que haré desaparecer mientras la tomo por sorpresa y le digo la verdad, la abrace por la cintura y le pida volar. Será mi adicción, y lo es ya, será mi santa locura que me ha de salvar, será la última saliva que desee probar, será el deseo de soma, mente y corazón que es suyo ya, será lo que quiero que sea, pues soy, yo soy por ella.