sábado, 1 de diciembre de 2012

Cerros de mierda.

¿Has amado algo tanto tanto alguna vez [o alguien] que sientes que te pesa el alma, que vas por la calle sintiendo como arrastras los pies y una cadena en el pecho? ¿Has sentido como el rumbo se pierde cada vez más a cada paso que das, como el tiempo se detiene sin dar esperas de pensar en regresar? ¿Has sentido como el aire congela tus pulmones con su gélida incomodidad y extrañas de repente todo aquello que en perspectiva ni siquiera debió pasar? ¿Has sentido ese abrumador miedo de saber que vas de error en error y que a medida que te mueves te entierras de a pocos más? ¿Has sentido que la salida está justo al principio, allí donde nunca pediste estar?

Los sueños y esas voces, los pajazos mentales que se dan de vez en vez cuando todo pinta mal y se ve peor, cuando descubres que llevas 21 años andando sobre el frío asfalto sin calzas, sin calcetines, cuando todo lo que has creído se ha hecho un cerro de mierda que va tapándote con cada respirar, se hace confuso y macabro, doloroso, penoso y además de sentir lástima por ti, sientes pena por aquellos que te creyeron, que depositaron algo dentro de ti y defraudarlos te pesa casi tanto como la cadena que sale de tu pecho mientras te arrastras por la vida buscando migajas de cielo.

Hoy te pregunto todo esto con unos inevitables deseos de vomitar y vaciarme el alma, con vergüenza y culpa de respirar tu oxígeno perfecto y transparente, con ganas de renunciar a eso que tanto me ha atado a ti y a otros tantos a quienes tanto pregunté "¿qué es la felicidad" cuando hoy he perdido siquiera la noción de lo que alguna vez creí era la respuesta... Hoy no soy tuya ni de nadie, ni de los pasos que je dejado atrás mientras me arrastro, hoy me duelo y me descubro como la nimiedad que me resulto, como el "eso" que hubo caliente y hoy muere de frío tras cientos de mantos cargados de interrogantes enormes que han aplastado al fin mis convicciones y todos mis deseos de vivir. Hoy cambio por completo lo que conocía por entregarme al pozo profundo y burdo donde rodeo tu mierda con la mía y me sumerjo en ella hasta más allá de las mejillas, donde lloro porque me duele el dolor de lo que por más que intento, no logra salir. Hoy te perdono y cargo tus culpas sobre mi lomo y tiemblo de deseos de perderme aquí, donde te pierdes tú aunque quizás con la dicha de ver la luz...

Me despido acá furtivamente de la luz del sol, aunque probablemente sea lo que vea tan pronto despierte de esta pesadilla resultado de no poder dormir.

-N.
[Sin fecha]

Back to... what.?

Hoy, por supuesto, el texto iba a ser otro. Quizás iría enfocado también en ti pero creo que su sentido era distinto, pero para tu sorpresa [o quizás la mía] volviste a dar giros sobre el trompo que había ignorado en aquella esquina tras la puerta donde te prometí un "te amo" y fallé.

Había venido a decir dos cosas completamente distintas el día de hoy, pensaba concentrarme en lo que me pertenece y en lo que con tanto esfuerzo había levantado de las cenizas que tú y algunas otras cosas habían hecho de mí pero claro, ya ni siquiera recuerdo qué era todo eso que iba a vomitarme encima  y a tapar con musgo viejo para que no se viera ni se sintiera tan mal... Había venido quizás a hablar de un par de ojitos de topo o algunos ojitos de botón, había venido a hablar de las princesas azules que se ahogaron en la profundidad de la desilusión, había venido a pararme en el techo del pánico a retomar meses de mi vida que se escaparon y nunca entendí el por qué y tomar de allí algo que fue tuyo para hacerlo suyo, volver a poner ladrillo por ladrillo en la pradera imaginaria de todo lo perfecto que hubo pero que por esto mismo hoy ya no es más, venía a darme golpesitos en la espalda para mirarle a ella su belleza y volver a darlo todo, pero cómo... dime, ¿cómo hacerlo si hoy en lugar de proyectarme en algo y levantarme, me derrumbas?
Si te soy sincera, no esperé volver a saber de ti jamás, al menos no de una u otra manera "directa", no esperaba que detrás de la puerta irías a esconderte no sé si a cuidarme o más bien a matarme mientras duermo, tampoco sé cuánto llevas ahí ni qué pretendes. No sé hasta dónde iría tu histrionismo o tu ego que tanto humillas que te hace volver a gatas logrando que me sienta miserable y hasta culpable por hacerme desprendido de la mayor parte de todo lo físico que me ataba a ti... "No sé si ya tu corazón sea de ella o quizás lo subastaste por un poco de drogas o alcohol, no sé si volviste a vender o prostituir ese amor tan fuerte que sabes dar, esa enredadera que inmoviliza, que envuelve los cuerpos y las almas a una velocidad y agilidad sorprendentes." ¿Qué te importa? ¿Qué te ha importado nunca?

Apareces justo en el momento en que no debiste hacerlo, en ese estúpido momento en que la vida perdió todo rumbo y sensatez, volviste y estoy segura de que no para quedarte. Le amas y quizás yo a ella también, pero... ¿qué sentirás cuando la besas? ¿Le estarás de pronto sobando el alma con caricias tenues que calientan el pecho y el sexo? ¿Te mirará ella como te miraba yo, te extrañará tanto como te extrañaba yo? ¿Buscará ella el modo de unir dos puertos muertos y plantar allí algo de luz aunque sea un pequeño asunto ilusorio y hasta imaginario con tal de verte sonriendo, definiendo la felicidad? ¿Lucharías por ella como dijiste que lucharías por mí? En fin, chiti. Son tantas las cosas que ahora ya no logro encausar que hasta me cuesta trabajo llorar o maldecir; es tanto y somos nada que no tiene sentido siquiera indagar.

Obvio pienso en ti, obvio casi a diario recorro tus pasos camino a su casa, obvio recuerdo las visitas a media noche, las caminatas nocturnas bajo ningún sentido corporal más allá del de tenerte a mi lado o caminando de mi mano. Obvio recuerdo los rodachines desesperados esperando verte aunque hubieras sido ya, los leones azules, las palabras de tu invención buscando definirme. Obvio, ahora vivo de ti tan cerca que temo encontrarte algún día por la calle y quedarme estática sin muchas ideas sobre lo que debería hacer pero bien, creo que mejor lo evito; me dirijo a ella a darle lo que merece y a recibir lo que merezco y que nunca obtuve de ti, me dirijo a ella sin lágrimas o sonrisas, solo así, con algunos tatuajes mal borrados que apestan a besos y cigarrillos en el patio trasero, a placeres nunca conocidos, a mis deditos en tu espalda casándose con tu piel suave y erizada, me dirijo a olvidar el motivo por el cual me hallo aún en ese lugar cuyo fin era tu nombre...

Me satisface inmensamente estar casi segura que ninguna de mis palabras leerás, quizás las olvidaste o te importan tan poco que no te tomarás la molestia de hacerlo. Gracias por eso, me alivia pensar que seguramente esa historia que te escribí o el saco rojo con que te quedaste formarán parte de una hoguera ahora apagada quizás, me agrada soplar esa fogata para calentar su corazón mas no tomarlo, para amar su cuerpo perfecto mientras me clavo en el pecho un letrero llamativo que dice "SE BUSCA" y me sumerjo en la profundidad de sus ojos oscuros y su pelo rojo y liso perfecto donde admiro casi que la perfección en trocitos de nube, de terciopelo: su piel.

Venía entonces a hablar de ella pero terminé hablando de ti.

-N.
[Sin  fecha.]

viernes, 28 de septiembre de 2012

Paradójico.

¿No les pasa que sienten que la vida a veces se apresura a ser vivida e inunda el mar de miles de cosas que en perspectiva son sencillamente absurdas? Tenemos [creo yo] la tendencia de complicarnos por cosas que de hecho resultan ser mucho más sencillas de lo que parecen, enloquecemos plenamente ante la más pequeña señal de desequilibrio y nos entregamos a esto como un par de amantes harían cuando se hace noche y se comen con ganas desesperadas de sentirse momentáneamente vivos, aunque a la mañana siguiente sean ellos mismos nuevamente...

Me preguntaban qué es lo que quiero, qué busco y dónde podría encontrarlo; la respuesta no es la más acertada ni convincente: no sé. Luego de esto, recibo la llamada que evité durante numerosos meses mientras me ocultaba [y seguiré ocultándome] tras mis lentes oscuros bien llamativos, ya no es secreto y de hecho dudo de que alguna vez lo haya sido.

No viene al caso, o tal vez sí; me hundo en dicha superficialidad que tienen los ideales, esos que algunos profesionales catalogarían como delirios o fantasías y busco clasificar dos partes ahora bien importantes de mi vida allí: mi autoconcepto de superhéroe y mi necesidad de paz, cada, claro que sí, con dos nombres distintos y apariciones diferentes en contexto y tiempo. Y tengo una duda, esa maldita duda que desestabilizaría a la más sensata y cuerda de las personas: "what if..." ¡Vaya! Pero es que no hay cabida para esta pregunta, no ahora cuando es tarde y he tomado algunas decisiones de las cuales si bien no me arrepiento, hoy se ven algo conflictuadas por lo que está bien y lo que quiero hacer, aunque tengo más que claro que esto no lo sé.

Me resulta algo aterrador sentarme a contemplar la vida y el mundo tras estos lentes. No descifro del todo cuán lejos quiero dejar que mis ideas impulsivas y algo "animalezcas" llegue por más de que sepa bien que estoy de barro hasta las orejas. Aunque no vuelva a quitarme los lentes jamás, sentiré no sé si su mirada o mi conciencia dando puñaladas en mi cuello y tampoco sé qué estaría mejor dentro de estas dos opciones...

¿Entienden ahora a lo que me refería con las palabras iniciales de este texto? La vida está haciéndome vivir a ritmos que no sé si son pertinentes y me pone a prueba el mar de ideas que tanto he amansado y se empieza a inundar a niveles abrumadores, donde si me siento contra la espada y la pared es porque simplemente quiero que así sea, porque me apropio de lo que tengo y de lo que he querido tener y me cuesta trabajo diferenciar lo que es conveniente de lo que es deseable, y peor, buscarle un equilibrio, una estabilidad donde ambas cualidades se junten y pueda de esta manera dejar de fraccionarme a medida que tengo algo pero igual, necesito algo más.

Paradójico, pero... WHAT IF...?

jueves, 13 de septiembre de 2012

C.

Tengo prisa de contestar preguntas que no me han formulado, prisa de correr tan rápido como el viento y fundirme en pechos indescriptibles de serenidad y recordar la brisa fría y suave de unos labios rosa y perfectos que me besan el alma y el cuerpo, que detienen el correr del tiempo y mi corazón sin anticiparse, que recuperan las ambiciones y las cenizas se hacen un conjunto donde sus dedos son artistas de mi cuerpo pobre y teniéndola conmigo la sueño cuanto más despierta estoy.

¿De dónde salió? ¿Dónde había estado?

- No te pordebajees.
- No lo hago... tan sólo me cuesta creer.

Son conversaciones que tengo conmigo misma cuando me falta, cuando empiezo a dar cuenta de horas e incluso minutos para llegar al cielo, cuando temo por la hora de partida porque vuelve a empezar el conteo, ver su reflejo con mis manos atravesando su cintura con la mirada perdida justo frente a un espejo se ha convertido en mi obsesión, llevarla siempre conmigo aunque no sea mía, entregarle bosquejos de mi vida para que doble y guarde en su billetera o sus cajones, recordar la calidez, suavidad y perfección de su humanidad, de su feminidad, tardarme un poco en comprender que debía ser un sueño para luego acabar y aún verla sobre mí con su rostro hermoso, decir algo como un "chao, te veo al rato" y besarla aunque me distraiga, rozar mis labios con la yema de mis dedos para creer que su saliva está impregnada en mis poros y me vuelvo loca cuando ya no puedo tenerla.

- ¿Qué esperas?
- Diría una canción cuyos afectos me reservo: "He pasado la vida sin saber que la espero". (Y esperar conlleva tiempo que muchos me han desperdiciado)

Quizás hablo ahora conmigo misma más que de costumbre y me adapto a mis recientes cambios comportamentales donde no genero sino percibo, donde no cambio sino modelo, donde si me acerca... bueno, allí falla mi ley física del no saber nada, si se acerca pierdo el rumbo, la respiración y me hago incómodamente consciente de algunos latidos acelerados y bien exagerados respecto a sus ojos y sus manos...

domingo, 12 de agosto de 2012

Qué mejor manera de empezar el día que con una de las putas canciones que me obligan a recordarte, siguiendo con tu voz hablando una cantidad de cosas que te creí siempre aunque hoy me pese el hecho...

Ninfa color azul eléctrico habitante de mis fantasías y recuerdos, adorable princesita mágica libre y confundida de tantas drogas y amor, hermosa criatura de besos venenosos y piel dulce que no hice más que soñar durante eternos meses que se desvanecieron en algunas horas. Tú... aquella que no entiende razones ni aprendió a luchar por sus sueños ni pasiones, tú... la que ayer fue mi vida y hoy mi motivo de olvido...

Seguiré mintiéndonos hasta que digiera mis mentiras y pueda dejar de escribirte a diario aunque no busque siquiera alguna respuesta diferente a la de mi propio ser y su pesada levedad, y no te asustes, si respondes con corticos, te responderé con interrogantes que igual, no tendrán respuesta.

-N [Agosto 9, 2012]

martes, 31 de julio de 2012

Princesas putas.

Empiezo a notar que mis abruptos cambios de ánimo son sinónimo de cambio ambiental. Suele suceder que me enloquezco repentinamente cuando un evento trascendental está por darse y adivina cuál es.

El amor no fue suficiente ni lo será jamás en esta macabra historia de dos princesas que se aman sin control, tan poco control que nunca supieron hacer las cosas de la manera adecuada, tú con el fantasma de tu pasado a cuestas y yo ansiosa por construir mi futuro... de la mano con la mierda y las dos princesas putas que sueñan con quitarse la vida porque nada les interesa, ni siquiera su perfectamente imperfecto amor.

Tú por él, yo por ti; en besos que excitan aún con la intriga de saber si sabes que soy  yo quien te besa o estás arrancándome el alma con tu lengua como te hicieron a ti, esa lengua que se convirtió en mi frenesí y en mi descenso al infierno donde algún día volveremos a encontrarnos relamiendo las heridas y preguntándonos qué estuvo mal.

Cuando este cuento llegó al nudo y al clímax dijiste que la muerte te llamaba y no querías irte sin mí... ¿qué si te digo hoy, muchos días después que hubiera aceptado irme del mundo contigo si me lo hubieras pedido así como hicieron los dos astros del cielo de dos princesas que se ven como un azul eléctrico de fuegos artificiales, drogas y ningún sexo? Lo menciono mas no propongo ya, estaba tan dispuesta a darlo todo por lo que creí sería el resto de nuestras vidas que habría dado la mía; ahora es el resto de mi vida y sin ti, tú y yo sin más princesas además de la que te saluda en las mañanas con el alma sobrante y te despide en las noches siendo más tuya y menos mía.

lunes, 30 de julio de 2012

Destellos azules y algunos crudos y tristes cuentos de princesas de labios tóxicos y lenguas venenosas acompañan esta noche llega de ideas y palabras atadas a un recuerdo eterno y vivo que sabe a ti y se siente como tus dedos aferrados a mi espalda.

Me preocupan los días cortos y el único amanecer helado entre tus piernas colmadas de deseos y tu cabeza sobre mi pecho descontrolado con mi vida latiendo allí dentro, con el regalo más extraño que he dado hasta ahora.

Me preocupan las noches cortas y el calendario apuñalando nuestras horas, la incertidumbre del jodido destino de uno de los crudos y tristes cuentos de princesas putas cuyo final he escrito innumerables veces sin éxito alguno.

Me preocupa el capítulo final que he considerado reescribir tras largas semanas de sentir que lo había hecho, me preocupa no recordarte cuando te extrañe ni poder tocar tu boca con la mía aunque sea una imagen, me preocupa la despedida, me preocupa perderte, me preocupa tenerte.

Es dual, te quedas conmigo y yo simplemente con algo de ti y no creo que sea justo, pero ¿qué lo es? Ha sido mi decisión desde el principio y ahora que al fin me veo al fondo del mar, o mejor en lo más alto de un árbol sostenida por un par de deditos frágiles que no sé si son tuyos o míos tengo miedo de ahogarme o de saltar, de renunciar irrevocablemente o firmar un contrato con sangre, de besar a la princesa que me ha convertido en sapo, de ser el sapo que la princesa bese y se convierta en príncipe...

sábado, 28 de julio de 2012

92... Siempre son 92 cuando se trata de ti.

Me siento acá y solo observo y todo es exactamente igual e indiscutiblemente normal. No tiene sentido y nunca lo tuvo, ¿por qué habría de tenerlo?

Estás, y es... Estás.

-N.

jueves, 26 de julio de 2012

Lo nuestro es sencillo, bien sencillo:

¿Has visto los sube y baja? Es como cuando vas subiendo que sientes un vacío en el pecho e igual cuando vas bajando pero el juego acaba. Como cuando duermes y tienes un sueño agradable y de repente te despiertas en lo que pensabas sería el mejor momento.

Así es contigo, que me subes y me bajas, me pones a soñar y me despiertas. Bueno, así son las cosas, sólo que ahora sé cuándo bajarme, y si me duermo me despierto cuando quiero y así te sigo el juego... El problema es que mi cabeza lo entiende mientras mi corazón cuelga de algún árbol.

-N.

martes, 24 de julio de 2012

Podría pasar el resto de mi vida escribiéndote cartas que nunca vas a leer, o mis tardes a tu lado escondiendo mi cara tras mi propio corazón...
Finalmente nunca vas a poder saber la verdad de mis sentimientos o mi mirada...

-N.

martes, 3 de julio de 2012

Carta de despedida. [Carta 6]

Nunca pensé que estaría algún día escribiéndote una carta de despedida, una de verdad, una que lastima pero que debe permanecer a través del tiempo porque ya nos fue inútil conseguir el amor puro y bonito que solíamos creer tener.

Nunca pensé que tendría que irme de la vida sin siquiera haber podido vivirla los 37 que más quería, sin haber cumplido del todo mi sueño de crecer contigo, sin haberte tenido.

¿Cómo se supone que haga los días que me quedan contigo pero sin ti? ¿Cómo se supone que evite la tentación de tenerte tan cerca pero tan lejos? ¿Cómo se supone que haga para acostumbrarme a una vida que ya no te involucre a ti?

¡Maldita sea! No te imaginas lo feo que se siente, y no quiero que pienses que es tu culpa porque no lo es, es culpa de ese pedacito que nos hace humanos, ese corazón que late, se emociona, de esta cabeza que piensa, que controla la secuencia de vida que llevamos, que son estos dos los culpables de que la gente se enamore, que se sienta vacío, la tristeza, eso que hoy me inyecta el pecho de pesadez y desasosiego y hace que me cueste respirar y que te extrañe con cada parpadeo.

Nunca pensé que tuviera que despedirme de ti en contra de mi voluntad, nunca pensé que daría media vuelta y me vería forzada a atarme la cabeza a los hombros con fuerza para no mirar atrás y caer al piso, tal y como ahora mismo me esfuerzo por no escribirte, por no llamarte, por evitar lo inevitable.

Me reservo todas mis preguntas, probablemente queden siempre sin respuestas y sea lo mejor, quizás no sea necesario hablar al respecto, quizás sea lo mejor... ¿para quién? Bueno, eso no lo sé, lo mejor y punto. Me reservo mis abrazos y mis besos, me reservo sentir algo pues ya no lo siento igual, me reservo lo mucho que te amo aunque ya sea absolutamente imposible de camuflar...

Nunca pensé que hoy me dejaría sin ti, nunca pensé que leyeras esto, nunca pensé que serías mi principio y mi fin, nunca pensé que hoy la vida acabaría con una caja de cristal rota, con los dedos ensangrentados intentando recuperarla, con el alma en la boca a punto de ser expulsada, sin un te amo, sin un abrazo, sin un beso, sin tu olor.

lunes, 2 de julio de 2012

Que...



Que me vaya, que me quede, que me quieres, que me amas, que no vuelva, que no llore, que te bese, que te ame...

Canciones que se hacen eternas, que se funden, que me queman, que me quieren, que te aman, que me hablan de tu voz con cada palabra, que tienen tu acento y no lo puedo remover.

Dijiste "en una caja de cristal guardo un corazón, guardo mi vida", hoy sólo temo que la sueltes y el mundo se haga trizas, que ese corazón y tu misma vida se escurran y se pierdan de nuevo entre mi tiempo y tu distancia.

Que temes, que recuerdas, que me tienes, que me pierdes, que te quedas, que te vas, que simplemente te amo y no lo puedo evitar, que te sales de mi pecho, que te encuentro y me evitas, que... ya no sé cómo completar esa frase... que... ¿qué hay?

Que el cielo está claro, la luna se dirige a mí entre susurros y suspiros, las estrellas me apuntan el alma, me congelan, que hace frío, que me duele el cuerpo, que te quiero, que te extraño, que hay tanto que... ¡Dime! ¿Qué es lo que hay?

Que lo sientes, que te creo, que no espere, que te espero, que me duele, que no lo quiero, que te entiendo, no me entiendo, que te pierdes, que te pierdo, que te necesito, que te ansío, que te siento, que te sueño, que se fisuró la caja, que hemos muerto, que... que acabó justo antes de empezar.

Que el amor lo puede todo, que existe, que rompe relojes, que acorta caminos, que me voy sin rumbo, que me dejas, que me huele a viento, que me arruino, que callas, que me consumo, que me pierdo, que simplemente me he muerto.

martes, 26 de junio de 2012

Un sueño

Un sueño. Un sueño tu cuerpo y deleitar mis ojos ante él. Un sueño tocarte y recorrer tu espalda a medida que la tarde se hace noche, convertir mis dedos en algodón y confundir tu piel con la suavidad del cielo que hay en tus ojos. Un sueño escuchar tu cuerpo indicarme el próximo movimiento, concentrarme en sentir la velocidad de tus latidos, la intensidad de tu respiración, perder la cordura con tus manos aferradas a mi cintura y tu lengua sin control confundida entre palabras y placeres, entre "te quieros" y "un poco más".

Un sueño detener el tiempo y sentirme fuerte para llevarte a volar, prometerte una promesa sin garantías pero arrancarme el corazón a versos cada que te lo recuerde. Un sueño romper el hielo con un beso y hacerme inmortal cada tarde que te tengo, un sueño desafiar la gravedad con nuestro peso y probar al mundo que este amor sopla más que el mismo viento, un sueño demostrar que la belleza no está en el espejo y se encuentra justo entre tus dedos, que se escurre como agua que se condensa en mi pecho. Un sueño regalarme al sueño de tenerte al frente y quitar entre temblores aquello que no necesito ni quiero, acercarme lento y conseguir el momento perfecto.

Un sueño ese de tenerte siempre, el sueño de soñarte no tan lejos, el sueño de ser tuya y jugarme la vida por cumplir tus sueños. Un sueño, tan real como saber que ahora pasas de ser mi más anhelado sueño a ser mi más apreciado hecho. Un sueño que tú eres, el sueño de mi sueño, un sueño, un sueño de los que un soñador soñaría con soñar despierto, el sueño de mi vida, el hecho de mi camino, la tregua de mis males, la figura en movimiento. Un sueño que eres mía y cuando duermo sueño que te sueño y al levantarme, eres lo primero que veo.

Agotada.

Me cansé del cielo, de su azul claro y sus rayos de luz calentándome la espalda.
Me cansé de besos y olores, de versos y retórica, de frases sueltas, de palabras tiernas.
Me cansé de la voz, de las lágrimas y las sonrisas, de tus ojos oscuros que me miran sin verme, de tu sexo, de tu cuerpo.

Me cansé de la respiración agitada e iracunda de personas que no conozco justo en mi nuca, de insultos y quejas sin revés o sentido, sus murmullos, sus risas.
Me cansé de esperas, de tiempos y de luces, de sonidos, de canciones, de letras, de poemas y cuentos, de todo lo que escribo pues es todo en lo que creo.

Me cansé de sueños, de texturas, sabores y olores, me cansé la soledad, de su amarga compañía y su color oscuro, me cansé de escribirte, de perderte cada noche en algún bar.
Me cansé de mi cuerpo pesado, de mi cabeza que me habla sin parar, de sentirte sobre mí, de escuchar tu pecho, de creerte ver, de... de esto, de ti, de mí.

Me cansé entonces de amar, del mar y su sal, del sol con su luz, del cielo y la tierra, me cansé de crecer para no estar contigo, me cansé; pues hasta que te tenga podré tomar aire e impulsarme a vivir, a creer, a descansar.

sábado, 26 de mayo de 2012

El silencio.

En silencio vivieron horas, meses y años. En silencio y siempre cerca, tan cerca quizás como el agua y el aceite que aunque juntos, no se mezclan. En silencio se hablaron y se manosearon, masturbaron sus cerebros con palabras que nunca escucharon. En silencio ella se enamoró y él al parecer le mintió. En silencio se fumaron, se besaron, se mataron, en silencio se dejaron y la pausa estuvo acompañada de silencio, de palabras sin criterio.

Ella, se sentía bien, tranquila porque al fin sus pesadillas se quedaban en silencio mientras él por su parte se prostituía y violentaba sus propios secretos, nunca habló y nadie supo del horror de sus silencio.

Por las noches se encontraban y seguramente se miraban tentados a romper el hielo, pero orgullosos y bien estúpidos, como siempre emanaban el silencio, se insultaban y ella inevitablemente se preguntaba si algo de eso que sentía era cierto, podía ser cuestión de tiempo, de evitación o por supuesto, de silencio; no supo entonces que para él había sido un juego, una especializada carta de mentiras jugosas y deliciosas que llegaron a boca de ella, le besaron, la lamieron y obvio, la engañaron. ¿Cómo pudo mantenerse en silencio?

Él y ella, al pasar los días que tachaban en el calendario, se apagaron y murieron, vivieron para siempre en el silencio y las imágenes, canciones, cartas y mal habidas pasiones súbitamente se callaron, se cayeron, se rompieron y se perdieron... tantas veces, que ella un día se cansó de reparar los daños del silencio de los labios de aquél, su distante amado había creado, permitió la entrada del fracaso y así, barrió sola sus pedazos, se levantó del suelo y aunque sus mudas palabras no son lo correcto, debe desprenderse del afecto y de aquello que durante significativos días mantuvo en silencio.

lunes, 14 de mayo de 2012

Poesía.

Viento sobre mi piel y mi pelo, canciones, composiciones y simplemente palabras bonitas que se acumulan como un millón de estrellas en lo alto del firmamento para recordarme por momentos que patinar sobre hielo resulta más seguro que andas a pie con un par de buenos zapatos sobre tierra firme.

¿Dónde me quedé?
Tengo la sensación de haber perdido la conciencia algunos minutos, quizás me dormí y no pude darme cuenta de ello, me hundí en un sueño profundo del que me ha sido difícil despertar y siento como algunas agujas se clavan fuerte sobre mi espalda y me rayan el cuerpo, el alma. Creo que me salté un pedazo bien importante de la historia mal escrita que he estado leyendo por un par de meses y no estoy segura de si la diferencia la marcó un punto seguido o un punto final. ¡Qué grave asunto!

Me sentí inmortal, invencible al tiempo y los recuerdos. Llegué a pensar que quizás los sentimientos podrían ir primero y que tantas poesías bastarían para hacer adornos a tu cuerpo y a tu cielo, pero no comprendiste uno solo de mis versos aburridos y mal hechos, poco profundos y siempre tan sinceros. Pensé que la monotonía de las palabras lanzadas sin experiencia al aire serían tan simples como su esencia misma y pondrían a tu historia ese signo que refundí entre maldiciones y besos que no llegué a probar, entre planes e ideas que una noche de alcohol y tristeza dejé en algún cajón que hoy ya no encuentro, perdiéntote a ti entre ellos. Trato y trato de recordar ese momento, ese maldito momento en que tan enorme trozo de mi vida falleció ante mis ojos y entre mis dedos y se quedó inerte allí con una bien extraña sonrisa triste, de esas que los desdichados payasos regalan al mundo por obtener algo que alimente aunque sea una levedad de su ser.

Algunos violines que me recuerdan mi pasado cobran vida en mis oídos y hacen que se me ericen los pelitos de los brazos y siento escalofríos y sigo tocando con mis dedos aquellas pistas escurridizas que cuanto más cerca las tengo, más se alejan; las cuerdas se rompen sin clemencia y rasgan el linde entre lo que dices y lo que es verdad. Así es la música. Así es tu voz.

Terminé incinerando el tiempo y las agujas del reloj bajo noches enteras de frío y lluvia donde cada gota sobre mi pecho parecía una pregunta más que a medida que se confundía con el color de mi piel perdía su respuesta. Así han sido muchas y ya no veo el principio o el final. Estoy cansada y el panorama me ha cansado al fin, correr en círculos buscando quizás aquella línea recta que insertara mi vida en el sendero correcto ya fue demasiado y ahora solo me quedo en el centro mirando al frente donde todo se mantiene igual que el minuto anterior, ese minuto que aún no encuentro, ese fragmento que quemé contra mis huesos y que sin tenerlo, ahora tiene sentido, y lo valoro.

Levanté mi pesadez del suelo y me estrellé contra el armario, sí, ese armario donde a ratos escondía mis miedos para que no salieran a perturbar mi privacidad y mi sueño, pero esta vez decidí meterme allí con ellos y buscar entenderlos y no ha sido una tarea fácil. Sin embargo, mientras buscaba quizás eso que perdí cuando mi conciencia me falló entre miedos y basuras, cartas y colores, encontré trozos de papel viejo, gastado y algo húmedo, papel con tinta y algunas letras que tenían tu nombre y no pude evitar sentarme a ver qué se leía en ellos. La respuesta, ya la sabes. Dos palabras, repetidas en millones de veces, formas, idiomas, colores, errores. Dos palabras que ya no puedo mencionar sin sentir como el corazón que tengo justo en la espalda de mi pecho me arde como el fuego mismo que quemó al tiempo, que guió el veneno y se llevó cada partícula de mí. Me sentí emocionada y algo nostálgica, y nuevamente, no te encuentro, pensé que hallaría el maldito cajón que desapareció de mi interior. Dime, ¿dónde coño está?

Supongo que a medida que examino cada uno de mis pasos encuentro cristales rotos y respondo tan interesante pregunta que me planteé más arriba: "¿Dónde me quedé?" Parece que me quedé contigo en nada y en el hielo, andando descalza sintiendo el frío entrar bien adentro en mis huesos, el frío de tu amor, el frío de tu cuerpo. Me quedé contigo, allá, donde no puedo recordar siquiera estar.

martes, 1 de mayo de 2012

No lo entiendo.

He perdido ya la cuenta de cuántas veces he borrado versos y líneas en las últimas horas, buscando encontrarme quizás entre una o dos palabras tristes y sin vida, claro, sin éxito.

 Hace verdadero frío y es tarde, debería intentar dormir, sin embargo te revoloteas por cabeza como una mariposa sin salida, detienes el tiempo a medida que te abres paso por la vida disparando a diestra y siniestra verbos y adjetivos donde se componen las frases sin sentido sobre las cuales me encuentro de pie justo ahora y no sé si deba agacharme para evitar tus balas o mejor ponerme sin protección frente a ti y permitir que dispares todo lo que quieras. Detienes el valor de lo importante y la responsabilidad y sé muy bien cómo he de pagar esto, y el propósito era empezar por mí, pero sin ti no existo más.

Sinceramente me he quedado muda y probablemente muerta. Llevo no sé cuántas horas hasta ahora buscando algún tipo de emoción que me permita exteriorizar algo de lo que parece estar gestándose silenciosamente muy adentro, pero de nuevo, sin éxito, y la verdad, temo un poco aquello que pueda salir en el momento menos adecuado, me conozco, no sé si bien, pero puedo percibir dolores incontenibles para dicho instante. Espero estés bien lejos para entonces, no quiero herirte.

Cuento los papeles rotos, arrugados y manchados con tinta que he tratado de encarrilar pero ha sido desastroso, me veo forzada a dormir con un sinsabor cada noche mis habilidades literarias, esas que tanto te gustan, se esfuman cuando más necesito aferrarme a ellas, me molesta un poco, aunque no sé si tanto como la incertidumbre de saber lo que pasa por tu cabeza.

Es probable que borre más de lo que debería, y no me importa, la verdad es que no me importa nada y he venido haciendo miles de cosas no porque quiera sino porque me toca, lo que quiero tú lo tienes y tuve que huir por salvar tu vida y por ende la mía, debo permitirte volar tan alto como quieras, y entiendo justo ahora eso que las personas dicen, novelezco, sí, pero cobra veracidad cuando te sientes así: "si le amas, déjalo ir". El plan no es que vaya a dejarte ir para siempre y que esa sea mi excusa; lo comprendo porque sí, porque ya te lo he explicado aunque me queda la sensación de que no has llegado a comprenderlo de verdad, lo entiendo porque te amo lo suficiente como para poder reaccionar ante esos momentos que solo buscan aire y espacio, porque trasciendo contigo y ya está.

No sé lo que va a pasar, honestamente. No tengo siquiera una infantil idea para poderlo imaginar un poco y me asusta el no sentirme del todo asustada y también el no tener garantía de nada, pero sé que lo espero con amor y ansias, lo espero absurdamente y en silencio, aunque probablemente me veas deteriorarme a medida que sigo creciendo, probablemente me detengas antes de que llegue al final del túnel, no ese que me he dibujado contigo sino del equivocado y no comprenda cómo llegué allí, probablemente siga sola y todo acabe para mí, probablemente... MALDITA SEA.

Veo estas palabras como el preámbulo y el protocolo a lo que aparentemente es un diario adolescente y hasta precario donde cuento mis infidencias y confidencialidades a nadie diferente a mí misma, buscando en lo posible entender eso que siento que me hace no sentir ya nada y quizás sea también más largo que otras de mis aburridas novelas o mis macabros cuentos perturbados por nada. Debo asimilar que no asimilo nada y a lo mejor partiendo de ahí pueda entregar alguna otra vez mi alma a tus manos frías y raspadas para curarnos las heridas con humos densos y algo de alcohol, pueda follar tu cuerpo de manera tal que pueda rescatar algo de vida en la muerte en que me encuentro sumergida y hacer sentir a tu cuerpo lo que me ha quemado tanto por dentro, ese fuego y esa podredumbre mental enferma que sé que te encantaría ver que me ha llevado a extremos que ni siquiera te imaginas y así convencerte que aunque una de ellas piense en sexo, la otra quizás me querría y me amaría, así como ella, la mía, se ha alejado y supongo que anda buscando otra vida dentro de la mía pues no tengo nada que ofrecerle, ni con mi sexo ni mis dudas y me dijo claramente lo que siente por ti... ¡Qué alegría!

Me importa un carajo si no entiendes, la verdad no sé si yo lo hago, es simplemente otro monólogo absurdo y desorientado como el camino que camino con los pies descalzos buscándote entre escombros y pinturas tristes, entre piedras y agradables olores, pues cada sentido físico que me hace mortal y despreciable lleva tu nombre grabado con fuerza y pesa más que los errores y las decepciones.

Acá sigo, no sé siquiera si algún día considere no volver, yo no tengo decisiones más que las tuyas en tus manos y mi vida ahí también, yo no veo nada ni lo quiero ver si no son tus ojos los que así lo permitan. Nada lo entendí, solo que te amo como a nada y que nada nada tengo porque ya no quiero.

viernes, 20 de abril de 2012

Reflexión.

Estoy cansada. Verdaderamente cansada. Cada noche intento que sea un juego diferente, adoptar diferentes papeles dentro de esta historia siniestra y macabra que llamamos vida pero ya me cansé. Hoy no escribo para ella o para ustedes. Hoy escribo para mí. Muchas veces me he preguntado los significados y sentidos de cada cosa que hago, que hacemos, y cada una de esas veces me he quedado flotando en el aire como cada pensamiento que siempre tengo, cada secreto en vano, pero de eso se trata, ¿no? La filosofía no es mi arte, ni el arte de ninguno, quizás. La filosofía reside exactamente ahí, donde nos encontramos parados y la forma en que vemos el contexto donde estamos, las preguntas relevantes e irrelevantes que todos nos hacemos pero que nadie podrá nunca contestar, somos dueños de nuestras palabras y sueños, mas nunca de aire y la verdad. ¿Amor? Vaya cosa tan difusa, inexplicable y coloquial de la que todos dependemos. Personas van y vienen, de muchos nos enamoramos pero, ¿cuántas veces en realidad llegamos a amar? Es tan difícil de explicar, tal y como lo que nos hace seres inmortales en alma y sentimientos, seres inexplicables y reemplazables como una simple bolsa de papel que desechamos cuando está repleta. Así somos. Así me siento. He perdido por completo la noción del tiempo y del espacio. He empezado a confundir la realidad con lo ideal y me he visto inmersa en barcos de papel, débiles como los corazones de los seres una vez apreciados y admirados, pero que seducidos por la belleza, las drogas y el alcohol hoy no se encuentran más a nuestro lado, he empezado a depender de factores ajenos a mis creencias y he relegado para siempre los cambios naturales e inesperados por buscas con desespero aquello que me ate al sentir y al querer, pero ¿con qué sentido? Probablemente nunca lo entienda, nunca lo descubra, pero es que el quedarme acá sentada, camuflada y escondida tras esta pantalla miserable y absurda llena de miles de colores y resoluciones ha hecho de mí un ser impasible, impuro, y como siempre, un loco enamorado, de la vida, de ella, de valores inescrupulosos que se mofan a diario de las verdades claras y enajena mi alma, al igual que la de todos aquellos quienes decidieron sentarse en la orilla del mar a esperar de pronto la botella soñada con el mensaje secreto de un tesoro invaluable, o la carta de un amor perdido. Releo todo lo que escribo y me doy cuenta de cómo mis palabras han perdido coherencia. Ya no estoy segura si se trata de mi estado de embriaguez o de las drogas que proporciona mi cerebro para activar cada una de mis regiones o si se trata netamente del asco y desespero con el que se tambalean mis entrañas al no hallar la palabra o el momento correctos para difundir pensamientos desquiciados e inertes de un humano como cualquier otro, solo que modificado por las circunstancias y diversas consecuencias otorgadas por los espacios mismos de mismidad o de éxtasis. No comprendo con exactitud aquello que intento liberar de mí, pues ya he hecho miles de ensayos y siempre el resultado ha sido error tras error, nada parece cuadrar de la manera en que quisiera y me resulta bastante demoledor, me frustra. En el pasado invertí horas y horas llorándole y escribiéndole al amor, hoy le canto a la vida que se convierte en muerte por el primer factor. ¿Paradójico? No. De eso pienso que se trata vivir, y sí, quizás sea cierto que a lo largo de los años conoceremos miles y miles de personas, algunas que importen, otras mejor para desechar pero una que otra dejará esa huella imborrable e indescifrable en nuestros pechos, donde la incertidumbre nos robe el sueño y nos haga vacilar ante creencias, convicciones, decisiones y voluntades, voluntades que se difuminan cuando se acerca el momento crucial de esas tan conocidas crisis que nos llevan al punto exacto de confusión y desenfreno. Sí. En este caso me refiero a ella, aunque no le pienso escribir más. Me confundo hace unos días con las luces y sonidos que produce el eco de la noche con el eco de su voz, a veces con el eco de las voces que creo escuchar a mi lado y retumban en mis oídos, aunque me rehúse con ahínco a creer que algo de eso ha sido alguna vez verdad. Me desgasto todas las noches buscándole respuesta a aquellas preguntas del comienzo. ¿Sentidos? ¿Significados? Para muchos sean exactamente lo mismo o suene redundante siquiera mencionarlo. Pero no. Para mí cada término por separado ha ilustrado un mundo de cosas que tardaría horas en explicar. Horas que pierdo de oxígeno y de su compañía por intentar ser la mujer más comprensiva, aún si saber si de hecho tenga garantías de supervivencia. El sentido y el significado de aquella turbulenta historia inicial se vio dado por ella y por sus demencias, pero repito. La intención de esta publicación no es darle más importancia al amor, al cliché vagabundo y prostituido al cual todos hemos accedido una que otra vez, por no resarcir en la palabra "muchas". ¿Daño? ¿Dolor? No, ya no lo creo. Como dije arriba, muchos sentidos y significados se vieron alterados con su llegada y con su eventual partida, y me decidí de una vez por todas a imponer un límite y mi voluntad aunque me cueste la calma y la paz. Daño es aquel al que me someto por deseo propio, por ganas de sentirme viva aunque después me sienta morir. Dolor es aquel físico y espiritual que se da a través de una serie de daños progresivos y graduales del cual me hago partícipe con profunda vehemencia y conciencia. Tanta, que me sería imperdonable emitir siquiera una queja o alguna señal de debilidad, y si eso implicaría entonces dedicarme a llorar días y noches enteras en soledad, debería asumirlo con esa misma entereza con que me entregué a lo incierto y nocivo, extrañando y esperando muchas de las cosas que tanto sueño y que no he tenido, o que a lo mejor tuve y sin darme cuenta se fueron lejos, sin saber si volverán, o si alguna vez en realidad tuve de verdad. Ya no pido el cumplimiento de promesas o juramentos por más serios y fatales que sean. Hoy de nuevo entiendo que no puedo pedir nada de nadie si no puedo cumplir aquello que tan entregada y pulsionada prometí y juré al azar, o a corazones raídos y maltrechos que en mí buscaron y a lo mejor hallaron un sano refugio lleno de basura y suciedad para esquivar la soledad y emprender un camino oscuro e incierto con un simple "sí", sin entender implicaciones y detalles, costos y sacrificios... Hoy pido solo que se alce mi voz muda, que se griten mis palabras por los cielos pues a nadie puedo decir nada. Me he quedado sola y tartamudeando estupideces. Al fin y al cabo, nadie habrá de contestar. Aquellos ensayos y errores busco acabar esta noche con un par de cervezas o un poco más, pero el punto y la finalidad es ensombrecer las dudas y las emociones, buscar la respuesta a la pregunta aquella implícita en este texto que solo ella sabrá darme, pero en caso de que nunca la tenga, habrá siempre un repuesto bajo mi almohada aunque quizás me tarde encontrándolo, ha sido bien escurridizo hasta ahora, pero me devolvió los valores y los significados mismos de la vida, y por ella, por eso mismo, es que me encuentro acá encerrada. Hoy me despido con lágrimas inclementes e insaciables brotando de mis ojos desviados y confusos. Me despido para dormir un poco y evitarme charlas mentales que acaban por enloquecerme de a pocos cada vez más y evitar sacar conclusiones innecesarias a razonamientos inválidos que a penas y conozco. Juro, no a ella ni a ustedes, sino a mí, tener la voluntad y la decisión de hacer las cosas bien aunque me cueste la vida y un poco más. Me decido a callar y a golpear a la nada cada que me sienta tentada a interferir en donde no he sido llamada nunca. Me decido entonces, a escapar a ese lugar donde todos me pueden encontrar y desenredar allí tantas marañas y patrañas inequívocas de aquellos quienes llegaron y llegarán a amar.

jueves, 19 de abril de 2012

Something more, something less.

It's OK. Nobody will actually get it, or regardless somebody does, this one goes for me.
I'll be writing randomly, in disorder and I don't really mind, if I have typos or if it's absolutely senseless. Anyways, I'm tired of trying to find sense.

Not even my favorite band can cheer me up. But hey, wait. I'm not even that bad, at the end, I have nothing to lose, cuz ive got nothing...
I'm tired of driving my old horse. I'll better walk slowly and calmed, maybe at the end I'll find her, not so close, not so far.
So then, I should try sleepng, or committing suicide, that way I wouldnt have to wake up again.
Or maybe, I should stop talking to myself or thinking of her or my stupid random posibilities, I have no money, or time.
I can feel, sure. I can feel my heartbeats speed up, but I can't tell what am I seeing, cuz I'm here alone.
Stampede..? DAMN, you better run, run and hide. I'm not trying to get you, no. I'm just trying to cry.
Stupidity..? My second name, and I won't buy it, cuz I already did and it wasn't that great. Anyways, I love you. Shit.
Yup. I'm writing a weird, silly monologue. But well, if I can't tell you, or tell her, it's better than nothing.
Maybe... Just wondering... Nah, I better not. Wondering takes too long, so I'll be the stupid one and sit here, and watch.
Lights. Eyes. Sighs. Fights. Tight. They all sound almost the same... how come "you and I" don't sound that way..?
May. Pray. Wait. Why is the last one making me sway..?
Stupid sentences, you're all right. I just can't keep her quiet, I just can't make her mine.
Drop it. Drop it. Drop it. Fuck it. Fuck it. Fuck it [me]. I guess I've just been busy.
Snowball. Snowman. Showtime. Gaytime. Spitetime. Relax, deal with it, it's not that new.
Shit. Stop smiling at me, I can't take it anymore. Your lips drive me crazy but I can't kiss them, so take them away from me.
I'll hide. Yes, I'll hide. I'll camuflate. I'll free you, you were never mine. NONSENSE.

martes, 17 de abril de 2012

Intento tras intento.

Estoy desesperada y ya no sé qué más hacer.

He pasado horas, días para ser más exacta pensando en tratar de sincerarme de adentro para fuera para conmigo, para con todos y ha sido una tarea perturbadora, agotadora y bien dolorosa.

He pasado mi vida escribiendo y refugiándome tras mis palabras que son esa arma de doble filo que se ha interpuesto entre la razón y el corazón, aprendiendo términos, conjugaciones y puntuaciones para darle un matiz, una forma a todo lo que me nace decir siempre, pero esta vez estoy completamente fuera de contexto y fuera del diccionario y no se me ocurre palabra alguna para sintetizar explícita y claramente la forma en que me siento.

Está volviéndome loca esta situación, mi cabeza y mi corazón que aparentan de hecho ponerse de acuerdo por primera vez, se ven dirigidos por los caminos llenos de colores y dibujos mal hechos como los de un niño que se asemejan a ser lo que más quiero tener, ver los planes futurísticos e ideales de un par de seres envenenados y muchas veces muertos, muchas veces inertes pero pocas veces tan eufóricos y vivos como ese instante donde se encontraron. Esos seres, sin lugar a dudas, han sido el complemento más tóxico y nocivo que podría llamarse pareja, y sin embargo, son la pareja de la envidia de muchos.

Han sido unas 120 horas fuera de mi elemento, sin ti, sin vida. Han sido 120 horas buscando excusas cortas para sonreír y enrutar mis pensamientos a algo que no seas tú lo mucho que te extraño, es quizás por esto mismo que ha sido tan complicado escribir en este sitio y no en mis cuadernos y hojas sueltas lo que solo a ti quisiera decir, 120 horas donde hasta el cuerpo ha notado cuánto te extraño y me ha llevado a extralimitar mis posibilidades, cada intento, sin éxito.

A diario empiezo un nuevo escrito en este sitio cargado y dividido, a diario lo borro y prefiero cerrar los ojos y suplicar que todo acabe y que de repente estés a mi lado con tus brazos en mi cuerpo, con tus besos en mi oído, con tus palabras en mis ojos, con tus besos en mis sueños, pero cada noche se hace eterna, y más porque nuevamente han ocurrido extrañas cosas que solo puedo atribuir a un estado alterado de conciencia que hoy denomino como "Te Extraño" y vuelven ellos, quienes tú y yo sabemos a dar un giro al mundo, al tiempo y el espacio, a manipular las horas y las fechas, a generar situaciones oníricas que pretenden encerrarme y estrenar películas de donde me agarre para únicamente hundirme un poco más... Salir de tales momentos ha sido una odisea completa y encontrar un equilibrio medianamente estable se hace difícil cuando solo me pregunto dónde estarás, si estarás bien, en qué pensarás, cuando ruego fervorosamente porque tus males vengan a mí y se alimenten de mis desdichas y nunca de las tuyas. Espero que no vayan, no cuando quizás te estés sintiendo sin vida, o cuando quizás sientas que te sobre.

Me estoy muriendo de ganas de verte, de hablarte, de escucharte. Me estoy muriendo sin ti, pero te prometí que sería fuerte, que subiría mi cabeza y con mis puños y el amor como escudo vencería todo hasta llegar a ti, y ha sido duro, créeme; ha sido toda una hazaña mantenerme de pie cuando lo que quiero es dormir y ausentarme del mundo entero, pero lo haré, por ti. Por ti.

Intento tras intento y cueste lo que cueste borraré cuantas veces sea necesario lo que no te puedo decir, para mejor probártelo cuando vengas, cuando regreses a mí.

Me haces mucha falta.

jueves, 12 de abril de 2012

Realidad.

No sé hace cuánto tiempo creé tal protección en mí que me impide llorar con tranquilidad, con fluidez. Cada vez parece ser más difícil dejar salir cada pequeña cosa dentro de mi corazón, atrapada en mi pecho, en mi cabeza y en mis venas, y justo cuando deseo matar todo eso, se hace más difícil, o sale por pedazos microscópicos que no representan nada.

Me he pasado la vida buscando estrategias y luchando contra el engaño y la mentira, inventando cosas y juegos para derrotar la monotonía que tienden a ser el final de la vida de todos, dejándonos como unos simples pedazos de carne, vivos pero muertos, y cuando más necesario se hace encontrar la palabra precisa, el momento correcto, se esfuma mi lenguaje, mis ideas, mi creatividad y hasta mis sueños.

También he perdido la cuenta ya de cuántos sueños se han visto frustrados, sea por falta de oportunidades o por obstáculos impenetrables y todo se ve borroso, oscuro y a veces, da miedo. Se pierden las fuerzas, las ilusiones y se desaparece el amor.

En realidad no sé qué decir esta vez, y probablemente sea el más aburrido e incoherente de todos mis escritos, el más vacío, el más simple, pero es justo como me siento. Vacía y simple. Perdida de nuevo, y esta vez, no encuentro la justificación.

Quisiera expresarle muchas cosas, más de las que he dicho ya pero me faltan las fuerzas y la voluntad, me faltan el aire y la voz, me falta tiempo, espacio y corazón, me falta la razón, me falta todo y me faltará más si se va, que es lo único en que pienso ya. Releo mi última publicación y no sé si me faltó también claridad o alguna palabra clave, alguna fatalidad, pero bien, así es el mundo, la perfección no existe aunque se pretenda encontrar.

Lo es y ha sido todo durante un tiempo y no quiero que haya más. La amo, y no hay ninguna otra realidad, se funde y se pierde entre mi cabeza y mi corazón, descifro los miedos y el temblor, las aguas tibias que me nublan y se apodera de mí el desespero y me salta el fuego adentro y al fin consigo llorar, aunque no sé si es la tranquilidad, la paz que encontré en su vida y en su alma, o la frustración que tengo porque al parecer nunca voy a poder tocarla.

La amo, y la amaré. Mi corazón le regalé ya y saben, lectores... No lo quiero de regreso, bien o mal, a su lado o no, es suyo y ese es su lugar.

lunes, 9 de abril de 2012

Hasta que la muerte nos separe.

Volátil e impropia, libre y de nadie pero mía. Sutil, delicada y fatal como un veneno silencioso, como el gas, como el agua. Fría y húmeda como su lengua en mis labios, caliente y llena como sus manos en mi espalda. Es ella, la línea y la corta distancia entre la vida y la muerte en vida, profunda como el "bum" de mi corazón justo bajo mi brazo, inalcanzable pero tan cercana.

Si se fuera, si me deja, si se va, me quedaría nada, es la última esperanza, el último deseo de mi alma abarrotada de mierda y oscuridad, de las escamas gruesas que dejó el pasado y la soledad. Si se va el camino se hace nada y las preguntas no serán más, cruzaré la línea y seré otro zombie más, otro que respira, otro ladrón.

La seguridad no fue mi fuerte nunca, menos la estabilidad. La locura, el desenfreno por el contrario han sido mi aire y mi historia de vida, y a su lado sólo puedo conocer la calma, la inseguridad de un deseo y la factibilidad del mismo, a su lado, con sus heridas relamidas por demonios y el infierno pude conocer y encontrar la puerta que conduce a la salida, pude incluso arriesgarme a poner sal sobre las mías y descubrir con sorpresa que ya no ardían, que mi cuerpo ahora camina desnudo pero escudado por su velo, por su hermosura.

Si se va, se lleva consigo la pasión y la alegría, la luz y las desdichas, los sueños, las metas, la locura, esa que es mi vida, esa que hoy se llama igual que ella. Si se va me quedo, me quedo esperando que regrese a desnudar su alma y su risa, con las manos suaves para tomar las mías, con sus labios para secar las lágrimas que van y vienen por mis mejillas, esperando que conmigo camine, no adelante, no atrás, de mi lado, mi insignia, mi cristal.

Había jurado lealtad a mis siempremismas convicciones, a mis esquemas rígidos e inflexibles la independencia para hacerme libre e inmortal, pero ahora reflexiono y súbitamente entiendo que nada de esto quiero si no está, que mi libertad es suya, que mis ideas le pertenecen, que mi arte es su cuerpo, que mi música es su voz, que mis cartas, poemas y canciones son su vida, sus ojos, los latidos de su corazón. No me sirven tales riquezas infinitas si se va, si deja de ser el motor y el destino, las causas, el final.

Con ella quiero volver a empezar, quiero ser niña de nuevo y jugar a los amores, a las escondidas, a las peleas tontas. Quiero ser quien le devuelva la vida, la ilusión. Quiero ser lo que para ella soy, quiero serlo siempre, cada una de sus siete vidas, cada paso a su libertad. Quiero ser su nueve de cada mes, quiero ser su uno cada año y sumar, quiero ser su colchón, su paño, su juguete, quiero ser la vida que algunos intentaron antes vulnerar, quiero ser el escudo, el fuego que caliente su alma, el vino de su garganta, la timidez en su piel y el éxtasis de su intimidad.
Quiero... tantas cosas quiero; pero por encima de esas tantas cosas la quiero mía, la quiero bien.

Sin lugar a dudas me han quedado cortas las palabras y en particular aquella trillada frase para expresar más que un "te quiero", me ha quedado grande expresarle lo que siento, tan grande como la ropa que hoy me estorba, tan grande como sus sentimientos y todo lo que en ella creo, sin embargo, siendo hoy la fecha, la situación, quiero dirigir mi atención a todas las promesas, a treinta y un días indescriptibles, a un mes que ha sido el mejor mes del año, de los últimos veinte años, el primer mes del resto de mis meses con vida, del resto de mi vida: Te amo y te propongo hacerlo hasta ser viejitas, en la salud y en la enfermedad, en la abundancia y en la necesidad, en todos los clichés baratos que ha inventado la cristiandad y otros más que conocemos únicamente tú y yo. Te propongo darte mi vida, te propongo ser tuya hasta que la muerte nos separe.

Feliz primer mes.

sábado, 7 de abril de 2012

Ella, ellos, tú y yo.

Hay momentos en los que de verdad mis sentimientos pesan más que la razón, más que el mismo sol, momentos donde pierdo por un par de de segundos el control de mis pensamientos y de mi cuerpo y me permito elevarme tan alto como una cometa en primavera, con los sueños de un niño para luego contenerme y callar, pues ya me cuesta mucho expresar con claridad la totalidad de mis palabras, de lo que siento por ti.

Aún no ha sido un mes y sin embargo siento que te escribo de toda la vida, poco menos de un mes y aún sé que tengo miles de cosas por decirte, es solo que no me salen las palabras, es solo que mi pecho salta y quiere un poquito del tuyo a su lado, aunque sea un breve instante, aunque dure un segundo que se quede conmigo para siempre.

A veces, cuando estoy sola y te extraño me hago miles de preguntas, imagino miles de cosas que no puedo diferenciar de la realidad, me recuerdo y veo como no me he arreglado lo suficiente, como no sé lo que esperar, me proyecto y me envideo, me hallo y te encuentro, allí, al final, sentada con el color de tus ojos halándome por el alma, exigiendo mis deseos, mis besos, mis versos, mis coplas, mis canciones.

Me veo obligada a veces [en su mayoría], a callar, a fingir e incluso a dejar de sonreír, detesto esas miradas incriminatorias, llenas de juicios, llenas de señalamiento ante algo que pocos, muy pocos saben de verdad lo que sucede en mi interior, la distancia que recorre milimétricamente mi corazón y lo que en él habita. Pocos se han atrevido a cruzar la línea y cuestionar por qué y cómo estás aquí.

Se sienta delante mío, fría y con su mirada tan inconfundible, su sonrisita, su olor, se funde con ellos, los tuyos, me excita, me daña.
Sentir ese giro abismal, tan preciso sobre mi pecho, sobre mi cuello y peor, en mis pensamientos y sensaciones ha hecho que le encuentre atractiva, sensacional, que me haga dudar.
No debí. No debí.

Te amo, y me sobran las palabras y me sobran los deseos, las acciones y ella cuando aparece, ellos cuando se mezclan. Aquella bebida tóxica, venenosa que me terminó por enamorar, aquél deseo inclemente de que seas el principio y el final de mi vida, de la que ha renacido de entre los muertos, de los latidos huecos, de la sangre que se lamen entre ellos y el amor que brota a cántaros.

jueves, 5 de abril de 2012

Me gustabas más sin sonreír.

Me gustabas más sin sonreír.

Hace meses no me tomaba un par de minutos a ver tus fotos o leer tus cartas, a recordar el pasado, a mirar si llamas, mientras lo hacía encontraba más detalles que me hacían cuestionar mi mano de obra, la de otros, la de otras, me gustabas más sin sonreír.

Las heridas de repente ya no queman, se han cerrado por fin y se siente bien, se siente libre y caliente y sin embargo te recuerdo, no te espero, no te quiero, pero te recuerdo, con fervor y tranquilidad, sin odio, sin dolor, sin aires y sin sal, te recuerdo no como antes, te recuerdo como ahora, te recuerdo así, pues me gustabas más sin sonreír.

¿Cuántos años ya?
Mientras miraba cada una de tus fotos y buscaba la historia de su fondo, empecé a hacerme una pregunta, pregunta que hasta el momento sigue sin respuesta, y es que si te soy sincera, ya me la habían formulado antes, y siempre contesté con un "no sé" y la verdad, esa es la respuesta. No sé. "¿Qué le gusta tanto de ella?"
No lo sé, pero tengo claro justo ahora que me gustabas más sin sonreír.
Hoy no me acuerdo de tu voz ni de tus dedos en mis manos, o de tus labios en mi boca, y no quiero ni intentarlo pues ya sería pedir demasiado de mis neuronas y es un gasto de energía sináptica que no me interesa hacer, no recuerdo tu olor, el color de tus ojos, el sabor de tu lengua, ni el calor de tu cuerpo, solo me acuerdo muy bien de tus manos, nunca dejarán de parecerme perfectas y también, que me gustabas más sin sonreír.

Hoy te escribo tras mi tan querida máscara digital pues aquella canción divertida que tanto te hacía reír ha estado sonando con una frecuencia alarmante y te lo hice saber, por esta razón te has cruzado en mi cerebro, sin intenciones o deseos bajo piel como solía ser en el pasado, te has cruzado un instante y decidí plasmar en este lugar estas palabras, luego de ver tu cara y convencerme que de verdad, me gustabas más sin sonreír.

Te deseo mil sonrisas, y hasta te obsequio una, ya la luz se ha hecho en tu camino y está brillante, lúcida y clara en el mío, te regalo un poquito de la esperanza que ha surgido en mí gracias a esta nueva oportunidad de vida que ella creó para mí y te la regalo sin esperar de ti nada a cambio, solo quizás, ver tu sonrisa, aunque sea lo que menos me guste.

miércoles, 4 de abril de 2012

Cartas de un corto viaje.

Día 1.
-10.29am.

Ha sido complicado dormir bien, tengo mucho calor, no tengo almohada y ya te extraño. Los pocos momentos en que alcanzo entrar en ese estado de actividad onírica donde siempre estás tú, se me olvidan porque algo o alguien me despierta.
He comido mucho, quizás es hambre por el calor o mejor ansiedad, y siempre te tengo en mi cabeza, muy dueña de ella.
Te amo.

-Hora indefinida.

La comunicación ha estado complicada y es detestable no poder hablarte.
Hoy te conté algo de mi caja negra, cada vez confío más en ti.
Me siento un poco enferma, sabes que mi cuerpo ha estado fallando y de nuevo, entre formas y colores, te alucino junto a mí.
Espero que se arregle pronto el sistema, te echo mucho de menos.
Te amo.

Día 2.
-3.06am.

Acabo de terminar de hablar contigo y ya siento que han sido horas, hasta días. ¡¿Qué pasa conmigo?!
Mi cabeza va a explotar y a veces confundo lo fisiológico con los procesos mentales como el pensamiento y allí estás inmersa siempre tú.
Tengo frío y te necesito acá junto con tus brazos a mi alrededor.
Feliz noche.
Te amo.

-9.55am.

Me duele la cabeza. Ni las drogas ni el sueño hicieron un verdadero efecto y no sé qué hacer.
Iba a tomar mis pastillas y me sentí extraña, sentarme fue molesto y espero entiendas a qué me refiero... 28 lunas sometida a esta situación detestable y hoy incrementó. No he podido ponerme al sol ni usar la piscina por esto y me aburrió; me deprime, y detesto cada vez más mi cuerpo y te amo más cada vez.
Me haces mucha falta y quisiera que estuvieras acá.

-4.12pm.

Ha sido definitivamente imposible hablar contigo hoy, y estoy desesperada. Sólo puedo pensar en lo mucho que quisiera que estuvieras a mi lado y disiparas mi calor con tus besos, mi dolor con abrazos, mi sueño con tu pecho.
Estuve en la piscina y me acosté a tomar el sol y me quemé, me arde mucho la espalda y el pecho, pero estoy segura que tus manos aliviarían dicha sensación... Eres la única capaz de hacer de todo algo mejor.
Espero hablar contigo pronto, debo decirte con urgencia que eres mi único pensamiento y que lo demás me estorba.
Te amo mucho, y te necesito siempre junto a mí.

-5.23pm.

Es la primera vez que paso tantas horas sin saber de ti y es una tortura.
Faltan unas horas para regresar pero quiero que sea ahora, me hace falta tu voz, tus ojitos, tu boquita, toda tú me haces mucha falta.
Perdona si estoy siendo muy intensa, no sé qué más hacer para sacar lo que tengo dentro, y estoy sola en este lugar.
P.D [5.32pm]: Te amo.

-11.22pm.

Estoy un poco tomada, me tomé unas cervezas con mi papá y hablamos de todo un poco y sólo podía pensar en ti.
Qué día tan largo sin saber de ti. Dormí por la tarde para que se hiciera más corto y no pude dormir más de 40 minutos, sentía que estaba muriendo sin ti, que había algo que faltaba conmigo.
Pronto será mañana y volveré, no puedo esperar a verte.
Hay un grupo de mariachis, un tipo enamorado en el cumpleaños de su mujer; hace que te piense más y quizás los tragos y la soledad hacen que asocie cada una de las canciones que cantan contigo, con todo lo que quiero a tu lado, lo que siento por ti.
Me haces mucha falta, y te amo mucho preciosa. Te amo y no sé vivir sin ti.

Día 3 [último].
-3.00pm.

Estamos terminando de arreglar la casa, ya estoy bañada y vestida, y en el proceso me tomé una foto para ti, para que rías.
No puedo creer que serán casi dos días sin hablar, está volviéndome loca esto.
No hemos almorzado, por lo tanto calculo que estaré en mi casa a eso de las 8pm, espero encontrarte y hasta verte, me haces una falta de otro mundo.
Trataré de dormir en el camino para que sea corto y no pueda esperar a buscarte.
Te amo, y eres mi mayor tesoro, la niña de mis ojos, dueña de mi corazón y voz.

-4.26pm.

Voy en carretera e intento dormir, pero entonces recuerdo que no puedo olvidarme ni un segundo de ti y empiezo a escribirte, aunque no tenga mucho para decirte.
El trayecto quizás sea más largo de lo que pensé y me pone ansiosa, aunque cada vez falta menos.
Pronto estarás conmigo, y es lo que me hace feliz.
Trataré de dormir un rato, si no lo logro, probablemente te escriba un poco más.
Te amo.

P.D [5.02pm]: Estoy en el túnel más largo del mundo y siento como si fuera hacia el futuro y... mi futuro quiero que sigas siendo tú.

-6.11pm.

Estuvimos poco más de media hora detenidos por tránsito para darle prioridad a quienes bajan, nos dijeron también que tomaríamos otra ruta por el mismo tráfico; y lo único que se me ocurría era pensar que cada minuto era uno menos a tu lado.
Pude conectarme y no estabas allí...
Te necesito. No he podido dormir y extraño tu risa.
Llegaré mucho más tarde de lo previsto.

-7.15pm.

No tengo ni la más remota idea de dónde estoy, tampoco mi primo.
Llevamos ya unas 3 horas de viaje y me pregunto a qué hora llegaré.
Tu voz y tus palabras son mi canción favorita y me han acompañado un par de veces este día. Estoy un poco nerviosa, hay algo[alguien] caminando en el pasillo del bus y siento que quizás tiene que ver conmigo... No quiero verla hoy, menos en este sector tan desolado y falto de vida.
Sigo sin poder dormir y empezó mi dolor de cabeza, te quiero aquí.
P.D: Hay una especie de respiración como con un gruñido en mis oídos, puedo escucharlo a pesar de la música en ellos...

-9.03pm

Acabo de llegar a mi casa y tampoco estás...
No me siento del todo cansada, pero sí me mata el ardor de mi cuerpo por haberme quemado, sin embargo llegué un poco más tranquila, necesitaba despejar muchas cosas de mi cabeza.
No he dejado de pensar ni un sólo segundo en ti.
Qué curioso... "9.03" es justo la fecha en que nos hicimos novias...
Te amo, ya estoy de regreso y no puedo aguantar las ganas de verte ya. No tardes.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Mentira.

Mentira, que a nadie engañaría si dijera que nunca me perdería en tu sonrisa, si dijera que tus ojos no capturan la esencia de mi vida.
Mentira, si durmiera por las noches sin preguntarme en sueños si es un sueño que te encontraría, si durmiera por las noches sin esperar que al otro día volvieras a ser mía.
Mentira, si no deseara que la luna fuese la luz en la sombra que iluminara a diario nuestra casa, si no deseara que fuera ella quien acompañara tu cuerpo sobre el mío.
Mentira, si escribiera por costumbre y nunca por amor, si plasmara las palabras en tu alma y en tu corazón por compromiso y no por convicción.

Ataría mis dedos a tus dedos y hasta usaría pegante para que no se separasen, y te escribiría todas las noches cartas de nobles y sinceras palabras que susurraría en tus oídos con dulzura y suavidad, declamaría poemas a audiencias enteras usando por delante tu nombre, mi título predilecto.

Esperaría mil años, un poco más si quieres, dedicaría mi vida a plasmarte en el papel, pura, hermosa y perfecta para mis ojos, aunque quizás te haya dicho antes que mis dotes como artistas son algo limitados, dispondría mis venas y mis labios a beber de ti cada vez un poco más, hacerme tan adicta a ti como quiero que lo seas tú por mí.

Volaría contigo y las palabras adornan nuestras alas, pronto serán muchos más hechos, colgaría la tela de mi hamaca vacía alto, muy alto del techo y viviría allí contigo, haría el amor allí contigo y derretiría el frío en tu calor, tatuaría tu espalda, tu pecho y tus piernas, cada milímetro de tu cuerpo en cada segundo que me otorgue la vida a tu lado, y besaría tus rincones, tus pecados y tus heridas, apropiaría tus dolores y los cicatrizaría con eso que tengo para ti que no puedo categorizar.

Mentira, si dijera que te amo, pues es algo mucho más, si dijera que te quiero, porque va más allá. Mentira, mentira, mentira, mentiras son todas las palabras, pues hoy solo me interesa demostrar, con hechos, con acciones, lo que tanto he dicho ya.

viernes, 23 de marzo de 2012

Vaya idea.

Cuando pensé que la suerte estaba echada y que el juego había perdido, tuve una idea fabulosa, formidable. Tuviste una idea formidable.

Siluetas enclaustradas en las paredes de la oscura caverna donde duermo en las noches hablaban conmigo y compartían sus miedos, ese mismo miedo que producía verles allí con su mirada fija y vacía, tan parecidos a mis recuerdos, tan parecidos a mis deseos encerrados bajo capas impenetrables de piel vieja y cuarteada, tan parecidos a los bordes de las murallas por donde de vez en cuando veo hacia afuera para recalcar mis errores y mis guerras perdidas, las heridas, las frustraciones. Fue en ese lugar donde opté no volver a esperar, no volver a creer, sin embargo, vaya idea.

La vía se había visto transformada por una serie de errores continuos que me aferraban a una vida sin precedentes ni claridades, me aferraban a croquis humanos que decía reconocer, sin siquiera darme cuenta que el problema no eran ellos, era no reconocerme a mí y por esto caía continuamente en el mismo orificio del que tanto trabajo me costaba salir, pues aquellas manos, aquellos croquis que juraban lealtad, solemnidad al ofrecer su mano, lo hacían para hundirme más y más, y yo, ciega ante el mundo, lo permitía, ciega a los hechos, deslumbrada por las palabras, palabras que hoy me producen náuseas y que quisiera vomitar.

Vaya idea.

Se me ocurriría entonces la melancolía, la música y el alcohol, se me ocurrirían las letras borrosas pero indelebles tatuadas bien al fondo de mi alma, se me ocurrirían las estúpidas creencias y convicciones súbitas y las preguntas, se me ocurriría entonces olvidarme de mí, olvidarme de ella, olvidarme de él, de todo. Se me ocurriría entonces, olvidarme incluso de respirar, de sentir los latidos débiles dentro de un pecho afectado por las drogas y el tabaco.

Vaya idea. Vaya idea la tuya de volver a mí sin haberte ido antes, vaya idea hablar, vaya idea intentar. Vaya idea catapultarme al cielo sin siquiera mirar, vaya idea bajarme una estrella y en ella volar, vaya idea tomar mi mano intangible y hacerme sentir, hacerme recordar. Vaya idea la tuya de despertar en mí el cuerpo, de permitir obsequiarte mi corazón. Vaya idea hacerte dueña de mis pensamientos y mis letras, mis canciones y mi voz. Vaya idea, Vaya, te amo.

Vaya idea la mía de construir lapsos de tiempo que me permitan detener la rotación de la tierra, de levantar las tierras para moldear la isla, adecuar la cueva, con sus paredes blancas, sus tantísimos animales, sus pequeñas camas, la hamaca y la pasión, vaya idea sacar de mí el amor y ofrecerlo desinteresadamente a todo espectador, vaya idea entregarte mi vida sin garantías, sin una razón.

Pregúntale a quien tú quieras qué es el amor, pregunta también si es eterno, si es de verdad. Pregunta lo que quieres, pregúntamelo a mí. Pregunta lo que significa amar, lo que significa querer, lo que significa desear. Pregúntalo, pregúntate.
No siento necesario escribir un discurso popular ni político como si ofreciese un producto de alta calidad, no siento nada necesario más allá de tu boca y tu respiración, que el imaginario de tus manos en las mías, de tu cuerpo frente al mío, el deseo de hacerte mía y sentirte como tal, de besarte el alma, de tocar tus secretos, de cerrarte los ojos desesperada y me digas que no puedes más, que no me detenga, que no te deje de amar. No necesito más que tus ideales sentados en mis piernas o recostados en mi pecho, no necesito más que el sabor de tu sudor y de tus besos, tu olor, tus caricias, nada más que aquello que tanto añoro, que tanto espero, aún cuando había decidido no esperar.

Vaya idea la tuya tratar de enamorarme, vaya hazaña derrumbar las murallas con solo preguntar, vaya acontecimiento, vaya amor.
No sabes lo orgullosa que me siento, de ti, de esto, de lo que hago y quiero, de lo que haré y pretendo, de los motivos que me has dado, de los planes que he empezado.

He sido siempre emprendedora, callada y ensimismada, he tenido mis proyectos siempre divergentes y confusos, he saltado sobre muchas piedras y golpeado en muchas puertas, he roto promesas y también corazones, he roto los esquemas y sin embargo todo parece mantenerse igual; el cambio está en aquello que he iniciado ya, en las diligencias molestas y agotadoras para estar, en aquellas sorpresas, en aquellos misterios. El cambio está en que te tengo ahora y ya no me siento sola, ya no me siento mal. El cambio está bajo el agua que lava nuestra materialidad y nuestras culpas, esa que compartimos de manera irreal cuando es pertinente, cuando quieres, cuando quiero, esa que lava tu pasado y el mío, esa que nos acerca, que nos hace desear, que nos hace fusionar. El cambio está en que todo está absolutamente claro, el cambio está en que a decir verdad, lo haré realidad.

"Los pingüinos son monógamos, ¿sabías?"
Vaya idea la mía al proponerte la oportunidad, al proponerte "pingüinear", vaya sensación cuando dijiste que sí, vaya lugar rodeado de felinos, de plumas, de sexo, de drogas, de descontrol, de aromas tan conocidos como el que emana el amor, la fidelidad y el compromiso. Vaya coloración que diste a nuestra cueva, vaya decoración, vaya, te amo.

Cada día es uno menos, cada día nos acerca un poco más. Cada semana nos hará consumir una relación inesperada, tóxica y natural. Cada hora es una más que debemos aprovechar pues sabemos lo complicado que se pondrá. Cada mes... Cada mes es cada hora, cada día, cada semana. Cada mes es cada nueva vez, cada "te amo", cada "yo más". Cada mes está más cerca la profesionalidad o el saltar por la borda, cada vez estoy más segura de que cada mes, tendré tus motivos para celebrar. Cada mes será una nueva primera vez. Cada mes, te lo voy a recordar.

Vaya ocurrencia, vaya realidad decirte sin miedo lo que siento, escuchar lo que sientes, vaya idea esa de estar juntas, vaya idea esa de lograrnos enamorar.

lunes, 19 de marzo de 2012

Si tú supieras...

Si tú supieras y pudieras por un segundo filtrarte en mi cabeza y escrudiñar mi mente, si intentáramos quizás detener los aviones a su paso y danzar al ritmo del revés discontinuo de los tambores aislados que suenan como nuestros corazones, si pudiéramos deshacernos de los límites que me separan de tu piel para vivir aunque sea un instante de lentitud y pulcra la armonía de dos carnes que se funden en una, si tú supieras...

Si tú supieras cuál es el color de mi sangre y de mis venas, si supieras cómo se ve el aire que corre deprisa de mis pulmones al ecosistema y viceversa, si yo pudiera materializar los deseos y hacerlos palomitas, si tú quisieras, si yo estuviera. Si nada existiera, ni relojes ni cadenas, ni kilómetros ni mares, ni personas ni animales, si todo desapareciera, si abrieras los ojos y vieras mi reflejo justo en la ventana de ellos, si sintieras un cosquilleo justo bajo tu ombligo, si tú supieras lo que ello significa, si tú supieras...

Si tú supieras lo que se esconde tras cada latido, si comprendieras el habitar un campo baldío, desolado y vencido por tantas guerras perdidas, si tú supieras que hay espacio allí para ti también, que donde yo esté quisiera que tú también, si tú supieras que mis alas han crecido y embellecido, si yo pudiera, si tú quieres, yo podría...

Si yo supiera escribir sin detenerme palabras alegres y llenas de amor, si yo pudiera describir al menos la mitad de ellas, si no tuviera que hablar para darles forma y profundidad, si pudiera llevarte al cielo sin siquiera articular, si me dejaras, si me quisieras...

Si tú supieras cuántos clichés he tratado de evitar, si pudiera regresar en el maldito tiempo donde mentir era impensable y poderte ser leal con honestidad, si pudiera arrastrarme y ofrecer mi vida por ti, si tú supieras que con gusto lo haría, si quisieras me abriría el pecho a pedazos si desearas salir, si tú supieras que en las noches mientras duermes, recojo bloques de papel donde quisiera llevarte a vivir, si conocieras las heridas en mis manos y nunca te dijera por qué, si tú supieras que te amo más allá de lo que sabes o de lo que sé, si tú o yo supiéramos que lo increíble es más tangible que la realidad, si te contara que has convertido un sueño privado en mi más físico deseo y camino, si tú supieras, como te amo.

Si tú supieras que he dejado la vida atrás, si tú supieras lo que quiero, si al menos yo lo entendiera te lo intentaría explicar, si tu supieras lo que me acongoja, lo que me estremece por las noches cuando te vas, si tú pudieras al igual que yo tocar con tus frágiles dedos el miedo de despertar agotada y que no vuelvas más, si tú supieras, que a decir verdad, eres mi única verdad...

viernes, 16 de marzo de 2012

La noche.

Todas las noches han sido siempre insípidas, incoloras. Faltas de ese toque especial y delicioso que hagan en mí un verdadero cambio, una verdadera motivación.
Fumar y beber ya no es suficiente para suplir las necesidades de la oscuridad y del misterio de cada noche, se hace monótono y ya no encuentro sentido en simplemente respirar y hacer lo habitual mientras me hundo en preguntas banales faltas de coherencia y especificaciones que esclarezcan el camino apedreado que se antepone ante mis ojos café oscuro desprolijos de una buena visión.

Un par de semanas atrás vivía atormentada por mis errores y mi pasado, por aquellas cosas que nunca antes hice y que aún cuando me sentía más que segura, hoy siguen carcomiendo mi cabeza y mi pecho, aquellas cosas mal vistas y mal hechas que para mí resultan una detestable contradicción de mis convicciones y la moralidad social que lamentablemente se impone ante mí, ante ustedes.

Esas noches falta de toda emoción se han visto modificadas paulatinamente por pequeños factores, pequeñas debilidades que se convirtieron no solo en estímulos sino en motivos claros y contundentes para levantarme cada mañana, para cada bocanada de aire que entra a mis pulmones, aún si no respiro su aroma, aún si no respiro sus besos. No veo mayor importancia en dormir una o cinco horas si de hablarle se trata, si pasar tiempo indispensable a su lado de cualquier manera significaría más que una sonrisa, una verdad, una verdad como todas, nada absoluta. No veo mayor importancia en leer o comer, en pensar en lo que la sociedad considera básico y relevante, si para mí la relevancia está dada en el mirar de sus ojos, en aclarar con sus pestañas la visión borrosa que había tenido durante 20 otoños fríos.

Las risas incontrolables, el placer caótico, el amor insólito, la paz desesperada en la que se ha convertido ha impuesto una clara diferencia entre lo justo y lo necesario, las charlas idiotas o decisivas, sus momentos iracundos donde sientes temor de perderme son el sentido de mi vida para demostrarle que nunca lo hará, para prometerle no solo el cielo y la tierra sino la pureza en mis dedos maltrechos por los errores de escritura que en ocasiones cometo, por las veces que he tenido que borrar de mis anteriores capítulos las historias que me hicieron mal, esos dedos que hoy suplican con fervor tocar su piel y recordar sus reacciones, su respiración agitada pidiéndome que no la deje jamás, y es que ¿cómo hacerlo, si ella es todo para mí?

La noche ha cobrado brillo y calor desde que encuentro sus palabras y su ternura dedicadas desproporcionadamente a generar mis sueños y construir instancias eternas de ahorro y comunidad, comunidad suya y mía para hacer de esto algo tan salido de esquemas y controles donde si he de morir será por ella, dentro de sus brazos, su cuerpo y su alma, la cual he jurado proteger a capa y espada así otorgue mi vida en su nombre, la noche se ha convertido en la dueña de mi risa, la noche se ha convertido en ella, la noche no me abandona, la noche no me desampara y me acoge maternalmente con besos y pasiones desbordadas por el amor mismo de sus labios y palabras.

"¿La ama?"
Preguntan con tanta frecuencia eso que la respuesta estoy cansada ya de darla. Quien quiera entender, que entienda, y si lo entiende ella, no necesito más. Es la vida, es la muerte, es la frescura, la locura del amor. Es el mundo, es el sueño, es la retórica siendo analizada desde mis adentros, es la fuerza, el deseo, es mi vida, es mi musa, mi novia y todo. Es ella, es mía despojándome de un cuerpo impuro, despojándome de las dudas, quedándose con eso, eso que ya le regalé.

viernes, 9 de marzo de 2012

Tóxico

Ese sabor particular que hoy se posa sobre mis labios, caliente y seductor como el sexo mismo, fuerte, de un olor extraño que me obliga a beber siempre un poco más, adictivo y me obsesiona con una naturalidad que enmarca rígido los sentidos básicos y el amor. Sus palabras tan azules y pasionales, tan brillantes como las almas cuerdas y puras, tan profunda como el negro que riego sobre este lienzo, tan mía y tan del viento y el aire y el océano, tan imaginaria como el tiempo, tan bella de colores que terminan la pintura que empiezo remota.

No me fío de palabras ni de cuentos, me fío de su entereza y sus placeres, de su lengua venenosa sobre mi piel de códigos cifrados que escriben esta historia, me fío de su demencia y sus sueños, de sus actos y sus boca, su voz... De sus metálicos pixeles que son la fotografía de mi alma y mis deseos, que son el quiebre entre lo ideal y la realidad.

Ese magnífico ingrediente que es su cuerpo me lleva a los universos desconocidos con tan poco, a sentirme tan viva pero tan muerta, a desatar las prohibiciones de dos seres sin gravedad que han de volar tomados por las manos o la cintura al infierno de los placeres magnos y sublimes, bajo la retórica de lo que no se entiende, bajo las palabras drogadas que producen sus besos, bajo el éxtasis de su cuerpo tembloroso, caliente y húmedo que hace que la ame con más fuerza, que mis barreras se rompan al ritmo de sus caricias y sus ojos.

La tendré frente a mí alguna vez, lo sé. La tendré mía y ya de nada más, la tendré allí para sentir sus efectos en mi interior, para sentir como el soma desencadena una serie de respuestas tan aceleradoras como la misma droga, para sentir como el clímax del soma y de mi mente se expandirá por cada rincón de este jodido lugar que haré desaparecer mientras la tomo por sorpresa y le digo la verdad, la abrace por la cintura y le pida volar. Será mi adicción, y lo es ya, será mi santa locura que me ha de salvar, será la última saliva que desee probar, será el deseo de soma, mente y corazón que es suyo ya, será lo que quiero que sea, pues soy, yo soy por ella.

lunes, 27 de febrero de 2012

Lo que olvidé. [Modificado.]

Me encontré caminando entre el valle de los muertos donde mi existencia no es más que un adorno, allí donde el silencio es ensordecedor, allí donde el eco de mis palabras no es más que eso, palabras. Allí me encontraba detenida, explorando pausadamente la vida de seres que nunca conocí y que repentinamente pasaban a ser parte de mi camino lleno de interrogantes y verdades inciertas, me encontraba sumergiéndome en las voces incomprensibles que habitaron dentro de mi cabeza a medida que caminaba, a medida que me detenía un instante a lanzarle monedas a un universo que recogió los sueños de quienes hoy duermen plácidamente sin ese eventual sinsabor de ser levantados por sus parientes o por sus vívidas pesadillas que se transformarían en vida, esa que seres como yo a diario cuestionamos.

Decidí sentarme un instante cerca a una pequeña porción de agua llena de plantas y de eufemismos cuyo deber fue llevarse consigo los deseos y las buenas intensiones para proteger y cuidar aquello que hoy valoro más de la cuenta, decidí tomar sus manos y hacerle sentir mi energía, mirándola a los ojos luego de que entendiera mi verdadero propósito a su lado. Me preguntó en qué pensaba y sin miedo a nada no dudé en responderle que en ti, en los miles de problemas que hoy hacen de mi cielo el más grande de los infiernos, le recordé mis sueños y todo eso que por diferentes motivos veía alejarse de mi brazo muy en contra de mi voluntad, le conté de mis miedos y de las pocas esperanzas que en mí habitaban, le conté que moría de deseos de verte, de hablar con calma sobre lo que se interpone entre una vida miserable y otra con temores e inseguridades, entre dos corazones que bailan uno sobre el otro con una danza lenta y sensual, donde se hablan al son de sus latidos nerviosos y acelerados.

No sabía entonces que emprendería un viaje tortuoso cuyo regreso no era más cierto que mi paz interna, no sabía que una conversación con la menos indicada de las personas cambiaría el rumbo de esas dos vidas que mencioné anteriormente y sería causante de tan enorme catástrofe, no sabía entonces que al emprender dicho viaje estaría yendo directamente y sin parar, a perderte.

Me resistí a abrazos y miradas compasivas, sin embargo me fue imposible contener las lágrimas y perder el control de mi cuerpo, de mis movimientos rápidos e injustificados, huir y salir corriendo tan rápido como me fuera posible parecía ser el único camino lógico y viable y así lo hice, lo hice para retroceder en el tiempo algunas semanas y fundirme con el peor de los amigos, el único capaz de hacerme valorar mis sentimientos, capaz de hacérmelos sentir tan profundo como largas agujas que penetran en el alma, no en la piel, fue allí, en medio del pedazo enorme e inerte que quedaba de mí tocó fondo, donde decidió tomar acciones sobre aquello que no consideraba correcto, donde la opción más clara era simplemente abandonarme a la deriva, con deseos victoriosos y divergentes que aparentemente no tenían sentido alguno... Así fue, hoy, carecen de todo sentido, de todo nombre, de toda etiqueta; me llevó a pasar por alto mis deseos y convicciones y dejarme llevar a flor de piel por aquellas inequívocas ganas de gritar al mundo, de maldecirle y preguntarle ¿POR QUÉ?

Hoy te encuentro lejos y peor, te siento igual, hoy me descubro el pecho y el alma y desnudo lo llevo a tus manos, como por vez primera llena de ningún secreto, llena de tus besos en mi cuerpo maltrecho y herido por los golpes de la vida, llena de deseos por sentirte desde dentro como nunca antes, con ganas de llevarte lejos para que puedas ver como yo las inclemencias del destino, cuan temeroso resulta, tan vomitivo.

Me quedo acá, pues el barco está por zarpar, me voy escuchando las canciones de tus labios y aferrada al roce de tu mano, me voy con dudas de si mirar al frente o mirar atrás, ambas implican algo, sin embargo, desearía regresar, para recordar que me faltaba algo y que me sonrías y conmigo decidas viajar.

lunes, 20 de febrero de 2012

Nuestro mundo y el suyo.

Se encontraba sentada en la habitación pensando en ese fugaz momento donde lo vio por primera vez, recordando su mirada estática en sus ojos azules, repasando con sus dedos las sensaciones que le producía su pelo enredado en su mano cuando lo besaba, pero lloraba inconsolablemente ante las derrotas y ante las imposiciones de una familia como la suya, especialmente de su padre. Se preguntaba sin cansarse “¿por qué?”
Yo a ella la conocía de siempre, su mejor amiga de la infancia, desde el jardín, inseparables aunque las circunstancias de la vida hicieran de las suyas al pasar por encima del tiempo y la inocencia, de los juegos tontos fuera del salón y de las peleas por el niño lindo del salón, siempre tan efusivas a la hora de jugar, pero tan tímidas a la hora de sentir, sin embargo, como mencionaba anteriormente, las inclemencias del tiempo empezaron a surgir efectos y así, un día las dos nos enamoramos.

Juanita tan intrépida y hermosa, atractiva a todos los hombres que se cruzaban en su camino, coqueta y fresca, tan fresca como el aire de primavera que rozaba sus mejillas y hacía su pelo ondearse con ritmo casi que perfecto, y yo, tan callada e intelectual, tan sonriente y alegre, tan entregada a mis pasiones como la lectura, el baile y el deporte tampoco parecía pasar desapercibida, inseparables como siempre, con gustos similares pero a la vez tan distintos hacían que las particularidades de cada individuo que se nos acercaran tuvieran que complementarse para las dos para poder funcionar.
Ella tenía 14, yo tenía 15, era poco menos de un año mayor, pero su cumpleaños se acercaba, estaba realmente emocionada por su fiesta de 15 años, a todas las niñas del salón nos habían organizado una y ella no sería la diferencia, aunque si soy sincera, a ella no se le daba bien eso del licor o del baile. No importaba. Quería ser la sensación, así que de esta manera a medida que los días y las semanas avanzaban empezó a enviar las invitaciones para tan importante evento, aunque sabía que la persona que más anhelaba ver allá, sería quien podría cambia r su noche, su gran noche y quizás, su vida.
Lo conocimos una tarde, a eso de las seis de la tarde saliendo del teatro, era viernes, recuerdo bien, pues algunos de nuestros amigos, ya mayores de edad estaban pensando en ir a un bar, era su primera experiencia y nos habían invitado pero por claras razones nos era imposible, así que nos sentíamos un poco molestas por ser pequeñas aún. Él tenía un aspecto extraño pero agradable, se veía fresco, relajado, con su pelo negro despeinado, ni muy corto ni muy largo y fumaba cigarrillo. Caminaba solo y a decir verdad no parecía tener un lugar fijo en su cabeza, solo caminaba al compás del viento y de la música que al parecer producía en sus oídos, se tambaleaba con una alegría fulminante. Juanita enmudeció y tuvo que agarrar mi mano fuerte al verlo, temblaba y se sonreía a sí misma y yo no estaba muy segura de qué era lo que le ocurría, pensé que había visto un espanto o que quizás no había sido buena idea haber tomado cerveza antes de entrar al teatro; sin embargo me miró a los ojos, soltó una sonrisa con sus dientotes blancos y me retó. Su reto era sencillo, o eso pensé pues yo tenía novio, y lo amaba, claro, como uno siente amar a su primer pareja sentimental; consistía en ir a hablarle a tan caricaturesco individuo quien al parecer era responsable de tales respuestas fisiológicas extrañas en mi amiga, en pedirle su número telefónico y asegurarle que era mi amiga quien lo quería. Acepté, no dudé en ir a hacerlo y él, un poco de prisa y ya no tan tranquilo, se detuvo, tal vez lo haya asustado con mi manera abrupta de interceptarlo (lo cerré luego de haberlo perseguido corriendo un par de cuadras a toda velocidad justo en una esquina fuera, en la calle tomándolo por un brazo), pero se tranquilizó y me sonrió, preguntó que necesitaba y le conté lo que pasaba, soltó una carcajada y sus ojos se iluminaron, eran de un color raro, no sabía si eran quizás verdes, quizás marrón pero eran verdaderamente cautivadores; le pregunté su nombre y me respondió: - Manuel Felipe, gusto en conocerte. ¿Me recuerdas tu nombre? En ese momento recordé que no había dicho nunca cómo me llamaba, ni mucho menos le había mencionado el nombre de mi amiga, sin embargo rápidamente le sonreí y dije: -El gusto es mío, mi nombre es Carolina, y mi amiga, quien quiere conocerte, es Juanita. Ella se encontraba cerca de mí, así que con la mano le indiqué se acercara, lo hizo lenta y dudosamente pero finalmente llegó, los presenté y como era de esperarse, intercambiaron datos. A Juanita se le hizo extraño que en vez de darle su número de celular, Manuel hubiera dado el número de su casa, mientras ella sí dio su celular. No le prestó atención y seguimos caminando, entre risas y juegos de haber conocido a Manuel.
Luego de una serie de llamadas de ambos, Manuel y Juanita empezaron a salir, empezaron una relación que era verdaderamente envidiable, era perfecta, pensaba yo, y disfrutaba mucho de ver a mi mejor amiga tan feliz y plena al lado de él, tan caballero, tan simple, tan sencillo. Pero resultó ese ser el gran problema.
Los padres de Juanita eran adinerados, vivían en un importante sector de la ciudad y gozaban de muchos beneficios materiales, una casa hermosa y grande, autos lujosos, alta tecnología y alta seguridad, por tanto, cuando ella decidió que era momento de presentar a su novio en casa, Manuel se emocionó, se puso su mejor traje, se aplicó la mejor loción, se afeitó, etc., se preparó de verdad para conocer a la familia de su novia.
Nicolás y Sandra (los padres de Juanita) habían hecho que se preparara una deliciosa comida, permitieron que se abriera una de sus más valiosas botellas de vino, consideraban importante que el primer novio que Juanita presentara se sintiera bien. La noche se desenvolvió tranquilamente mientras cenaban y bebían un poco, Manuel tenía ya 18 años y a decir verdad, Juanita no sabía mucho de él y su intimidad, pero sus padres, preocupados por saber en qué andaba su única hija y con quién, empezaron el incómodo interrogatorio que Juanita se temía:

- Manuel, ¿con quién vives? Con mi hermano mayor y mi hermano pequeño.
- ¿En qué Universidad estudias? ¿En qué colegio hiciste el bachillerato? Bueno, no estudio en ninguna Universidad, trabajo, y tampoco he terminado el bachillerato…
La cara de Manuel ya daba señas de incomodidad, sus muecas eran de horror y de náuseas, Juanita no sabía qué hacer o decir, se sentía consternada y en “shock”.
- ¿Tus padres, a qué se dedican? ¿Por qué no vives con ellos? Mi madre murió cuando yo tenía 15 años, y mi padre, devastado, se entregó al alcohol, a las drogas y a las mujeres y un día, no volvió más. Mi hermano mayor quedó a cargo nuestro, y Raúl, mi hermano pequeño es quien está estudiando, nosotros proveemos para él , ya que tengo la edad para ayudar.
La cara de Nicolás y Sandra era curiosa, según me contaba Juanita el día siguiente. La severidad en los ojos de su padre salía a leguas, mientras Sandra se mostraba interesada en la vida de Manuel, pero no pudo determinar el morbo o placer maligno, ni tampoco una muestra de preocupación genuina por él, sin embargo, el interrogatorio continuaba.
- Sentimos mucho la muerte de tu madre y el abandono de tu padre. ¿En qué sector vives con tus hermanos? Es un lugar muy diferente a este, si les soy sincero. Es un lugar lejano también. No quisiera terminar de espantarlos o alarmarlos por la que creerían es mi clase de vida entonces prefiero no revelarles el sitio, solamente les diré que allí las oportunidades son remotas, casi que nulas, allí las mujeres jóvenes tienen uno o dos hijos de distintos tipos y a medida que pasa el tiempo tienen más, allí su misión es alimentar los bebés y servir a un hombre , mayormente abusador y borracho pues mentiría si digo que somos todos iguales, allá quien sirve de artista es el que hace retratos en la calle por monedas, para fumarse un porro o a veces para comer, allá los que leemos, porque me incluyo, marcamos una tendencia revolucionaria por nuestra capacidad de convencer y de tocar corazones con miradas o un par de palabras, allá es el hombre quien debe trabajar, la mujer… La mujer solamente parece servir para engendrar, y aquellas que se oponen, o aquellas parejas jóvenes y precariamente instruidas por lo que ven a diario, no tienen manera de protegerse sexualmente y así adquieren enfermedades o muchachas de la edad de Juanita quedan embarazadas, juntando deudas de ambos padres y nacientes responsabilidades que comprometen más que unos pesos.
Anonadados por el discurso de Manuel, nadie dijo nada, Juanita lloraba y no sabía por qué, y Manuel, algo molesto, algo sensibilizado, se excusó un momento para salir a fumarse un cigarrillo, se encontraba llorando un poco, con discreción pues no quería ser tildado de llorón, ni de “marica”, como Juanita le había contado alguna vez que su padre llamaba a los varones que lloraban. Entró nuevamente en la enorme vivienda y se sentó en el comedor, junto a su novia, de frente a su suegro. Sandra, con lágrimas en los ojos, algo confundida y temerosa de decir palabra alguna, se atrevió a espetar una pregunta más:
- ¿Qué tan personal es el discurso que acabas de darnos? Es bastante personal, pues soy papá. No había tenido oportunidad ni cojones de decírselo a Juanita, pero soy padre de una chiquita de 7 meses, se llama Valentina y es una niña sana y muy hermosa, pero sería una mentira decir que su llegada a este mundo fue planeada por mí o por la mamá, dadas las faltas de oportunidad y de información que recibimos, los métodos anticonceptivos eran casi que desconocidos o inalcanzables para nosotros, y preferíamos pasarla bien un rato antes de pensar en las consecuencias, soy también de esos que tienen talento pero no un chance, soy de esos que cuando no tengo trabajo fijo hago caricaturas en la calle y las vendo por un precio que a veces considero miserable, hago cuentería por monedas que a veces me parecen un insulto, pero soy un hombre joven y aunque no tenga en este momento la manera, quiero salir adelante, terminar mi bachillerato pues no me falta mucho y empezar así una carrera universitaria que me pida darle a mi bebé la vida que no pude tener yo, poder ofrecerle a la mamá de ella, con quien hoy día tengo una linda amistad una forma de vida mejor, con comodidades como las suyas, si es posible; pero el estar ubicado en tal sector me hace pasar por ladrón, por vándalo y hasta por asesino, la sociedad me encuaderna en normas y en juicios vagos y humillantes sin siquiera haber preguntado mi nombre o mis aspiraciones. Es por esta razón que tomé la decisión que me han hecho esta noche de venir acá, Juanita y Carolina se acercaron a mí sin prejuicios o temores y por esto mismo las respeto, Juanita es alguien importante para mí, que si decidiera romper conmigo a causa de esto, tendría todo el derecho y es perfectamente comprensible, la respeto por no haber juzgado ni mi apariencia ni mi manera de moverme o hablar.
Al escuchar que Manuel era papá, Nicolás tuvo suficiente y le pidió que se fuera de su casa. Manuel estaba preparado para algo así luego de confesar lo que era su vida así que sin titubeos ni demoras se puso de pie, abrazó a Sandra quien estaba realmente conmocionada por las historias de este muchacho y abrazó a Juanita quien lloraba desconsoladamente, le dijo que hablarían pronto y salió de la casa a paso calmado, cerrando la puerta detrás de él. Juanita, recordando que faltaba algo así como una semana para sus 15 años, salió corriendo a su habitación por la tarjeta que había guardado para Manuel y salió corriendo para alcanzarlo, su madre la detuvo un momento para pedirle que le dijera que si él aceptaba y se comprometía, ella le brindaría apoyo económico para salir adelante, ella la abrazó y siguió en su afanada carrera por alcanzarlo, pero su padre, furioso, le prohibió volverlo a ver, le dijo que una niña de su estrato social no tenía nada que hacer con un pobre diablo irresponsable e ignorante que no tenía dinero, un muerto de hambre infeliz que era padre y que hasta drogadicto sería. A ella no le importó demasiado la opinión de su papá en ese momento y así salió, para llevarse la sorpresa de que Manuel se encontraba caminando aún a paso lento por el andén, dirigiéndose a tomar su autobús, lo alcanzó y lo abrazó fuerte, le dio la invitación y suplicó verlo allá, le contó lo que su madre había dicho. Él la besó y le dijo que se verían después, pasó su bus y se subió en él, con una aparente calma que a Juanita hizo sonreír. Regresó a casa y se durmió.
Pasó una semana y al fin llegó el momento de la esperada fiesta de 15 que Juanita quería. Fui la primera persona en llegar a su casa con mi vestido rosa, bombacho, las uñas pintadas, el pelo arreglado delicadamente, usando unos tacones nuevos, quería estar perfecta para la gran noche de mi mejor amiga. Sus papás me llevaron a la ceremonia con ellos y Juanita se sentía feliz, completa y realizada, se veía más hermosa que nunca y la felicidad saltaba por sus ojos llorosos, expectantes. Poco a poco el lugar empezaba a llenarse de jóvenes un poco mayores que nosotros, de nuestra edad. De familiares, de conocidos, allegados, llegaban todos pero no Manuel. Ella pensó que quizás venía tarde así que no se preocupó y empezó la ceremonia, con bendiciones de quienes la queremos, abrazos, velas, canciones, bailes… Fue allí donde Juanita se empezó a desesperar pues debía bailar el Vals con quince hombres y claramente en su lista Manuel estaba incluido. Bailó con su papá, bailó con cuatro de sus primos, con sus tres tíos, con seis amigos y faltaba uno. Manuel se acercó lentamente, Juanita no había notado que había estado viéndola bailar con su hermoso vestido, con su cuerpo que tan fascinante le parecía, con su delicadeza y torpeza debido a los tacones… La tomó por un brazo y siguió el ritmo de la canción donde a Juanita parecía detenérsele el corazón, lo miraba sorprendida y extasiada, se dejó seducir por el suave movimiento de Manuel junto a su cuerpo en lo que le pareció el detenimiento del mundo… Y es que en verdad, el mundo se detuvo, tardó un tiempo en entender lo que sucedía hasta que sintió gritos desgarradores y un peso descomunal en su pecho y brazos, la sonrisa de Manuel poco a poco se desvanecía y le parecía escuchar a su mamá pidiendo auxilio y preguntando a alguien “!¿Por qué?¡” Mi novio y yo, quienes estábamos duramente sorprendidos por inercia nos movimos hacia Juanita y quitamos a Manuel de encima, quien lloraba con calma y en silencio mientras la gravedad lo tendía sobre el piso, sujetándose con fuerza el estómago. Nicolás estaba furioso y confundido, sólo podía gritar cosas como “¡usted lo sabía!” “¡yo se lo advertí!”. Eran quizás las 10 u 11 de la noche cuando terminó la fiesta de Juanita y la vida de Manuel.
Los policías llegaron y se llevaron a Nicolás quien estaba fuera de sí, Sandra intentaba calmar a Juanita quien se había desplomado sobre Manuel llorando, pidiéndole que no se fuera, que no la dejara sola. Él pudo tomar su mano y decirle que la amaba, que por favor cuidara y quisiera mucho a Valentina antes de cerrar sus ojos para no volverlos a abrir. Juanita se lo prometió y yo trataba de levantarla junto con mi novio.
Pasaron algunas semanas antes de que Juanita quisiera hablar con alguien de todo esto, le dolía mucho el corazón y odiaba a su padre clasista, adinerado y humillante, desarrolló una serie de rencores contra la sociedad pues no entendía por qué era prohibido mezclar lo alto con lo bajo, por qué no podía haber amor, sin embargo tal y como le prometió a Manuel, y con el apoyo de su mamá, Juanita ubicó la casa de Manuel y habló con sus hermanos quienes estaban sufriendo, habló con la mamá de Valentina y Sandra buscó la manera de ayudarlos, comunicándose con mis papás también, quienes accedieron abiertamente a colaborar.
Valentina hoy tiene 7 años y vive en casa de Juanita con Sandra y sus dos tíos; la mamá de Valentina vive en mi casa junto con mis padres, terminó el bachillerato al igual que los hermanos de Manuel y los 5 estamos yendo a la Universidad en diferentes carreras, honrando a Manuel, buscando un mundo mejor.