jueves, 13 de septiembre de 2012

C.

Tengo prisa de contestar preguntas que no me han formulado, prisa de correr tan rápido como el viento y fundirme en pechos indescriptibles de serenidad y recordar la brisa fría y suave de unos labios rosa y perfectos que me besan el alma y el cuerpo, que detienen el correr del tiempo y mi corazón sin anticiparse, que recuperan las ambiciones y las cenizas se hacen un conjunto donde sus dedos son artistas de mi cuerpo pobre y teniéndola conmigo la sueño cuanto más despierta estoy.

¿De dónde salió? ¿Dónde había estado?

- No te pordebajees.
- No lo hago... tan sólo me cuesta creer.

Son conversaciones que tengo conmigo misma cuando me falta, cuando empiezo a dar cuenta de horas e incluso minutos para llegar al cielo, cuando temo por la hora de partida porque vuelve a empezar el conteo, ver su reflejo con mis manos atravesando su cintura con la mirada perdida justo frente a un espejo se ha convertido en mi obsesión, llevarla siempre conmigo aunque no sea mía, entregarle bosquejos de mi vida para que doble y guarde en su billetera o sus cajones, recordar la calidez, suavidad y perfección de su humanidad, de su feminidad, tardarme un poco en comprender que debía ser un sueño para luego acabar y aún verla sobre mí con su rostro hermoso, decir algo como un "chao, te veo al rato" y besarla aunque me distraiga, rozar mis labios con la yema de mis dedos para creer que su saliva está impregnada en mis poros y me vuelvo loca cuando ya no puedo tenerla.

- ¿Qué esperas?
- Diría una canción cuyos afectos me reservo: "He pasado la vida sin saber que la espero". (Y esperar conlleva tiempo que muchos me han desperdiciado)

Quizás hablo ahora conmigo misma más que de costumbre y me adapto a mis recientes cambios comportamentales donde no genero sino percibo, donde no cambio sino modelo, donde si me acerca... bueno, allí falla mi ley física del no saber nada, si se acerca pierdo el rumbo, la respiración y me hago incómodamente consciente de algunos latidos acelerados y bien exagerados respecto a sus ojos y sus manos...

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