lunes, 3 de mayo de 2010

La explicación

Si buscar la mirada de un algo que se funde en tu imagen en el espejo te hace bien, hazlo, vívelo, sin embargo cuando sea tarde y la noche se apodere de ti y tu respiración, no busques retroceder ni buscarme en tus sueños.

Si al pretender una vida mejor te sumiste en un sin fin de recuerdos que inventas para nublar tu miseria, no esperes recuperar la certeza que perdiste al dejarte de lado en tu realidad.
No entiendes, no lo entiendes, y es tan básico como simplemente entenderlo, ¿entender qué? Entender que los minutos pasan y cada día soy más vieja y anhelo el día de un "lo siento", que aunque quisiera, no llegará...

De pequeña siempre quise jugar, jugar a ser adulta, jugar a que mi familia sería forjada por mí, que los que eran mis amigos siempre estarían allí, sin embargo la adultez se hizo presente mucho más rápido de lo que esperaba y ahora queda preguntarme... ¿Dónde quedó la amistad?
La amistad.
Qué palabra tan fuerte e imposible de definir claramente...
Muchas veces suena más a utopía que a algo de verdad, pero con el corazón en la mano, pisoteado y demás, puedo decir con el mayor de los orgullos que conocí la verdadera amistad.

Los sueños que se marchan, las revanchas, los momentos de furor y placer, los momentos de éxtasis después de ciertos momentos de tristeza absoluta, son aquellos pequeños pasos que la vida da por nosotros y nos hace crecer como personas, algunos crecen bien y se aprenden a enseñar a sí mismos, otros crecen por crecer y al final terminan estancados en los dos o tres niveles de conocimiento alcanzados por modelos establecidos en lo que para muchos es una sociedad establecida y un caso perdido.

La superioridad de un cuerpo de carne y hueso ante la magnitud de los sueños y recuerdos, la superioridad de una mente calculadora y fría ante los impulsos de lo que mantiene vivo a ese cuerpo, ante ese corazón que evita la inercia inminente a la que todos llegaremos, la suprema ambición de una raza minúscula que forma parte de los estereotipos científicos que rozan buscar la perfección y darle una explicación algo miserable a cada pequeña sensación o pensamiento, ¿qué pueden lograr?
El reconocimiento, la satisfacción y la grandeza de ser conocidos por aquí y por allá, no hará que sus vidas sean más que un simple flagelo o un simple óvulo que alcanzó la fecundación, no será nada distinto a un cuerpo vivo que se mueve pero no actúa frente al derrumbamiento de su propio mundo, su mundo interior.

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