De nuevo me acostaré con la misma pregunta que viene a mí de cuando en cuando... De nuevo las mismas inquietudes llenas de misterio, de anhelos, de deseos incómodos y todas esas estupideces cíclicas que se dan entre tú y yo.
Siento tus brazos alrededor de mi cuerpo, de mi cuello y no puedo darme a mí misma una respuesta a todo lo que puedo estar o no sintiendo ahora; tanto que me dije que esto no volvería a pasar y que mantendría estáticas mis decisiones, pero soy tan débil, tan tenue cada que nuevamente apareces o hago que aparezcas, sin la más mínima intención pero siempre se encuentra oculta bajo mis ojos, dentro de mis manos.
Morir de deseos y pasiones que me veo obligada a guardar, las malditas palabras que se intentan escapar de mis labios y que como de costumbre me atrevo a expresar y plasmar en éste, mi pequeño recinto de cobardías y nimiedades donde nunca vas a poder llegar, ese sentimiento tan intermitente que me acompaña a diario, en las sombras pero sin embargo muy resplandeciente... "Te amo."
Pudiera filtrarme en las profundidades terrestres y no volver a verte, no volver a extrañarte pero no me es posible, soy un mortal y hago parte del mundo tal y como lo ves ahora, tal y como no quiero que sea, asímismo te pienso con tantísima frecuencia que a veces no puedo dormir, cada que te metes en mí, cada que eres tú quien se filtra en mis profundidades y me arde el pecho.
De nuevo, idealizarte a modo de un recuerdo, a mi modo y a mis expectativas, saberte perfecta e intacta para mí, tan puros tus besos, tan puro tu cuerpo, saberte noble y mía, luego de tanto tanto tiempo y aún tan mía sin tener nunca en cuenta el tiempo o la distancia que nos ha separado, que se ha interpuesto entre lo que queremos, lo que sentimos, lo que nos molesta y las mil y un oportunidades... Esas oportunidades que nunca supimos y probablemente no aprovecharemos jamás.
Podría pasar mi vida preguntándome "¿por qué?", y la verdad es que lo hago, así como a ratos maldigo tu nombre y la importancia que tienes en mi vida, casi sin motivos, casi sin experiencia, casi sin conocerte; podría invertir todo mi tiempo en recuperarte, perdiendo sistemáticamente la dignidad que me queda para ti, perdiendo la vida sin darme cuenta y entregar mi cuerpo a la suerte, a las verdades absolutas que no existen y a las mentiras inminentes.
Ya de nada me sirve alejarme, aún cuando es mejor tenerte lejos, pues siempre regreso a ti, casi sin proponérmelo, regresas tú y nunca le damos importancia a las reglas que juntas hemos construido sin siquiera darnos cuenta, sin siquiera intentarlo.
Sé que nunca estarás conmigo, sé que nunca volverás, sé que lo que siento no se irá jamás pues te llevo grabada hasta en mi piel y en mi cerebro y qué que nunca podré enterrarte tan dentro tan dentro como quisiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario