Si cada que levantes la vista al cielo ves dibujado un rostro, no te alteres.
Si cada que miras al piso te encuentras el pétalo de una flor, no estés triste.
Si cada que pienso en ti tuviera sentido, entonces no lo haría.
Si fuese simplemente tan fácil evitar el hecho de conocerte, no volvería.
Si tenerte cerca fuera un privilegio, de seguro lo aprovecharía.
Si perderme en tu mirada fuera el riesgo, con gusto aceptaría.
Qué curioso resulta botarle ganas a esas ganas de no tener ganas.
Qué molesto resulta sentir molestia por alguien a que no me molesta.
Qué triste mirar mi reflejo ante el espejo aposado en esa esquina de mis tangos.
No hay un motivo específico, sólo te quise decir, decirte que aunque seas un fantasma, mi fantasma, te quiero, te quiero de lejos, así aprendí y quizá así sea mejor mantenerlo, te quiero tener aunque quiero no tenerlo, tener esa sensación de perderlo sin poseerlo.
¿Poseer qué?
Poseer esos sueños, poseer esos besos, poseer ese cuerpo que se escurre entre mis dedos, poseer tus manos, poseer mis sesos, poseer lo entrañable y cuánto te extraño.
Esa mezcla de ella y tú, lo que tú aún no me has dado, lo que ella no entiende, la malicia de mis ojos, la mentira de mis besos, recordar, sin perderme en tu pelo, recordar sus palabras y no querer decir adiós.
Me quiero ir, me quiero ir lejos, lejos al espacio, lejos corriendo sobre el cielo, acostarme sobre el agua y pretender ahogarme y concentrarme en mi peso... Pensar en ella y olvidarme de ti, como siempre he hecho, pensar en ella y vivirlo así, concentrarme en ella y seguir así.
No sé si yo te importe, no sé cuánto, no sé por qué ni cuándo, pero es que el producto de tu acento, de tu sonrisa y tus cosas, tuyas, tan poco mías, que considero tan efímeras, tan mundanas y tan de todos pero nadie, todo eso me ha llevado a desearte. Desearte...
No quiero que creas en mí, mucho menos en el amor, no quiero que te sientes a verme a la cara y hablarme de tu vida, no quiero que creas en el amor si es por mí, no quiero que creas en ello si no es por ti, no quiero conocer tu historia, no quiero que conozcas la mía, sólo quiero mirar tu cara y preguntarme "¿qué sería de mí, contigo?"
Cada que mires a la luna, no la muerdas.
Cada que veas tu reflejo en un lago, no sonrías.
Cada que quieras decirme adiós, no lo hagas.
Preferí ser tu amiga, no sabes a veces cuánto duele, preferí dejarte, pero ser egoísta me puede, me puede más que mis ganas de verte feliz, si no es conmigo, no lo quiero. ¿Te amo?
Qué va.
¿Te amé?
Qué va.
Qué va...
¡QUÉ VA!
Hoy no quiero decir esas palabras tan usadas, tan prostituídas, hoy no quiero remitirme al diccionario ni adornar el cielo con pajaretas, con pichones bellos, tímidos, no quiero endulzar tus oídos con mi suave silbido, hoy quiero que entiendas, que a veces, es mejor callar que hablar por hablar.
Ansío verte, frenéticamente atada a mis dedos, frenéticamente aferrada a mi cuello, ansío verte, como a veces ocurre a la semana, quisiera verte y decirte... decirte que aunque seas un fantasma, mi fantasma, te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario