Mentira, si durmiera por las noches sin preguntarme en sueños si es un sueño que te encontraría, si durmiera por las noches sin esperar que al otro día volvieras a ser mía.
Mentira, si no deseara que la luna fuese la luz en la sombra que iluminara a diario nuestra casa, si no deseara que fuera ella quien acompañara tu cuerpo sobre el mío.
Mentira, si escribiera por costumbre y nunca por amor, si plasmara las palabras en tu alma y en tu corazón por compromiso y no por convicción.
Ataría mis dedos a tus dedos y hasta usaría pegante para que no se separasen, y te escribiría todas las noches cartas de nobles y sinceras palabras que susurraría en tus oídos con dulzura y suavidad, declamaría poemas a audiencias enteras usando por delante tu nombre, mi título predilecto.
Esperaría mil años, un poco más si quieres, dedicaría mi vida a plasmarte en el papel, pura, hermosa y perfecta para mis ojos, aunque quizás te haya dicho antes que mis dotes como artistas son algo limitados, dispondría mis venas y mis labios a beber de ti cada vez un poco más, hacerme tan adicta a ti como quiero que lo seas tú por mí.
Volaría contigo y las palabras adornan nuestras alas, pronto serán muchos más hechos, colgaría la tela de mi hamaca vacía alto, muy alto del techo y viviría allí contigo, haría el amor allí contigo y derretiría el frío en tu calor, tatuaría tu espalda, tu pecho y tus piernas, cada milímetro de tu cuerpo en cada segundo que me otorgue la vida a tu lado, y besaría tus rincones, tus pecados y tus heridas, apropiaría tus dolores y los cicatrizaría con eso que tengo para ti que no puedo categorizar.
Mentira, si dijera que te amo, pues es algo mucho más, si dijera que te quiero, porque va más allá. Mentira, mentira, mentira, mentiras son todas las palabras, pues hoy solo me interesa demostrar, con hechos, con acciones, lo que tanto he dicho ya.
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