Siluetas enclaustradas en las paredes de la oscura caverna donde duermo en las noches hablaban conmigo y compartían sus miedos, ese mismo miedo que producía verles allí con su mirada fija y vacía, tan parecidos a mis recuerdos, tan parecidos a mis deseos encerrados bajo capas impenetrables de piel vieja y cuarteada, tan parecidos a los bordes de las murallas por donde de vez en cuando veo hacia afuera para recalcar mis errores y mis guerras perdidas, las heridas, las frustraciones. Fue en ese lugar donde opté no volver a esperar, no volver a creer, sin embargo, vaya idea.
La vía se había visto transformada por una serie de errores continuos que me aferraban a una vida sin precedentes ni claridades, me aferraban a croquis humanos que decía reconocer, sin siquiera darme cuenta que el problema no eran ellos, era no reconocerme a mí y por esto caía continuamente en el mismo orificio del que tanto trabajo me costaba salir, pues aquellas manos, aquellos croquis que juraban lealtad, solemnidad al ofrecer su mano, lo hacían para hundirme más y más, y yo, ciega ante el mundo, lo permitía, ciega a los hechos, deslumbrada por las palabras, palabras que hoy me producen náuseas y que quisiera vomitar.
Vaya idea.
Se me ocurriría entonces la melancolía, la música y el alcohol, se me ocurrirían las letras borrosas pero indelebles tatuadas bien al fondo de mi alma, se me ocurrirían las estúpidas creencias y convicciones súbitas y las preguntas, se me ocurriría entonces olvidarme de mí, olvidarme de ella, olvidarme de él, de todo. Se me ocurriría entonces, olvidarme incluso de respirar, de sentir los latidos débiles dentro de un pecho afectado por las drogas y el tabaco.
Vaya idea. Vaya idea la tuya de volver a mí sin haberte ido antes, vaya idea hablar, vaya idea intentar. Vaya idea catapultarme al cielo sin siquiera mirar, vaya idea bajarme una estrella y en ella volar, vaya idea tomar mi mano intangible y hacerme sentir, hacerme recordar. Vaya idea la tuya de despertar en mí el cuerpo, de permitir obsequiarte mi corazón. Vaya idea hacerte dueña de mis pensamientos y mis letras, mis canciones y mi voz. Vaya idea, Vaya, te amo.
Vaya idea la mía de construir lapsos de tiempo que me permitan detener la rotación de la tierra, de levantar las tierras para moldear la isla, adecuar la cueva, con sus paredes blancas, sus tantísimos animales, sus pequeñas camas, la hamaca y la pasión, vaya idea sacar de mí el amor y ofrecerlo desinteresadamente a todo espectador, vaya idea entregarte mi vida sin garantías, sin una razón.
Pregúntale a quien tú quieras qué es el amor, pregunta también si es eterno, si es de verdad. Pregunta lo que quieres, pregúntamelo a mí. Pregunta lo que significa amar, lo que significa querer, lo que significa desear. Pregúntalo, pregúntate.
No siento necesario escribir un discurso popular ni político como si ofreciese un producto de alta calidad, no siento nada necesario más allá de tu boca y tu respiración, que el imaginario de tus manos en las mías, de tu cuerpo frente al mío, el deseo de hacerte mía y sentirte como tal, de besarte el alma, de tocar tus secretos, de cerrarte los ojos desesperada y me digas que no puedes más, que no me detenga, que no te deje de amar. No necesito más que tus ideales sentados en mis piernas o recostados en mi pecho, no necesito más que el sabor de tu sudor y de tus besos, tu olor, tus caricias, nada más que aquello que tanto añoro, que tanto espero, aún cuando había decidido no esperar.
Vaya idea la tuya tratar de enamorarme, vaya hazaña derrumbar las murallas con solo preguntar, vaya acontecimiento, vaya amor.
No sabes lo orgullosa que me siento, de ti, de esto, de lo que hago y quiero, de lo que haré y pretendo, de los motivos que me has dado, de los planes que he empezado.
He sido siempre emprendedora, callada y ensimismada, he tenido mis proyectos siempre divergentes y confusos, he saltado sobre muchas piedras y golpeado en muchas puertas, he roto promesas y también corazones, he roto los esquemas y sin embargo todo parece mantenerse igual; el cambio está en aquello que he iniciado ya, en las diligencias molestas y agotadoras para estar, en aquellas sorpresas, en aquellos misterios. El cambio está en que te tengo ahora y ya no me siento sola, ya no me siento mal. El cambio está bajo el agua que lava nuestra materialidad y nuestras culpas, esa que compartimos de manera irreal cuando es pertinente, cuando quieres, cuando quiero, esa que lava tu pasado y el mío, esa que nos acerca, que nos hace desear, que nos hace fusionar. El cambio está en que todo está absolutamente claro, el cambio está en que a decir verdad, lo haré realidad.
"Los pingüinos son monógamos, ¿sabías?"
Vaya idea la mía al proponerte la oportunidad, al proponerte "pingüinear", vaya sensación cuando dijiste que sí, vaya lugar rodeado de felinos, de plumas, de sexo, de drogas, de descontrol, de aromas tan conocidos como el que emana el amor, la fidelidad y el compromiso. Vaya coloración que diste a nuestra cueva, vaya decoración, vaya, te amo.
Cada día es uno menos, cada día nos acerca un poco más. Cada semana nos hará consumir una relación inesperada, tóxica y natural. Cada hora es una más que debemos aprovechar pues sabemos lo complicado que se pondrá. Cada mes... Cada mes es cada hora, cada día, cada semana. Cada mes es cada nueva vez, cada "te amo", cada "yo más". Cada mes está más cerca la profesionalidad o el saltar por la borda, cada vez estoy más segura de que cada mes, tendré tus motivos para celebrar. Cada mes será una nueva primera vez. Cada mes, te lo voy a recordar.
Vaya ocurrencia, vaya realidad decirte sin miedo lo que siento, escuchar lo que sientes, vaya idea esa de estar juntas, vaya idea esa de lograrnos enamorar.
vaya idea de enamorarnos sin control.
ResponderEliminarHay gatos en mi ventana jugando a amarse, ronronenado de placer y locura, hay miles de pájaros volando por el cielo de otoño intimidando a los humanos, tu viento es mi viento y somos dos almas perdidas entre tanto vació, pero vaya idea la que se me ha ocurrido de enamorarme de dos botones sobrevivientes de dolor y lujuria.
Déjame ser quien tome tu mano al despertar, aquel sujeto que te bese sin pensar, esa dama que se pierda entre tus piernas cada amanecer.
Tan solo déjame ser tu sombra, tu guía, tu alma.. déjame sentir como palpita tu corazón mientras canta a la luna.
Vaya idea la mía de decirte que te amo.