En silencio vivieron horas, meses y años. En silencio y siempre cerca, tan cerca quizás como el agua y el aceite que aunque juntos, no se mezclan. En silencio se hablaron y se manosearon, masturbaron sus cerebros con palabras que nunca escucharon. En silencio ella se enamoró y él al parecer le mintió. En silencio se fumaron, se besaron, se mataron, en silencio se dejaron y la pausa estuvo acompañada de silencio, de palabras sin criterio.
Ella, se sentía bien, tranquila porque al fin sus pesadillas se quedaban en silencio mientras él por su parte se prostituía y violentaba sus propios secretos, nunca habló y nadie supo del horror de sus silencio.
Por las noches se encontraban y seguramente se miraban tentados a romper el hielo, pero orgullosos y bien estúpidos, como siempre emanaban el silencio, se insultaban y ella inevitablemente se preguntaba si algo de eso que sentía era cierto, podía ser cuestión de tiempo, de evitación o por supuesto, de silencio; no supo entonces que para él había sido un juego, una especializada carta de mentiras jugosas y deliciosas que llegaron a boca de ella, le besaron, la lamieron y obvio, la engañaron. ¿Cómo pudo mantenerse en silencio?
Él y ella, al pasar los días que tachaban en el calendario, se apagaron y murieron, vivieron para siempre en el silencio y las imágenes, canciones, cartas y mal habidas pasiones súbitamente se callaron, se cayeron, se rompieron y se perdieron... tantas veces, que ella un día se cansó de reparar los daños del silencio de los labios de aquél, su distante amado había creado, permitió la entrada del fracaso y así, barrió sola sus pedazos, se levantó del suelo y aunque sus mudas palabras no son lo correcto, debe desprenderse del afecto y de aquello que durante significativos días mantuvo en silencio.
Magnífica entrada :O
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