He perdido ya la cuenta de cuántas veces he borrado versos y líneas en las últimas horas, buscando encontrarme quizás entre una o dos palabras tristes y sin vida, claro, sin éxito.
Hace verdadero frío y es tarde, debería intentar dormir, sin embargo te revoloteas por cabeza como una mariposa sin salida, detienes el tiempo a medida que te abres paso por la vida disparando a diestra y siniestra verbos y adjetivos donde se componen las frases sin sentido sobre las cuales me encuentro de pie justo ahora y no sé si deba agacharme para evitar tus balas o mejor ponerme sin protección frente a ti y permitir que dispares todo lo que quieras. Detienes el valor de lo importante y la responsabilidad y sé muy bien cómo he de pagar esto, y el propósito era empezar por mí, pero sin ti no existo más.
Sinceramente me he quedado muda y probablemente muerta. Llevo no sé cuántas horas hasta ahora buscando algún tipo de emoción que me permita exteriorizar algo de lo que parece estar gestándose silenciosamente muy adentro, pero de nuevo, sin éxito, y la verdad, temo un poco aquello que pueda salir en el momento menos adecuado, me conozco, no sé si bien, pero puedo percibir dolores incontenibles para dicho instante. Espero estés bien lejos para entonces, no quiero herirte.
Cuento los papeles rotos, arrugados y manchados con tinta que he tratado de encarrilar pero ha sido desastroso, me veo forzada a dormir con un sinsabor cada noche mis habilidades literarias, esas que tanto te gustan, se esfuman cuando más necesito aferrarme a ellas, me molesta un poco, aunque no sé si tanto como la incertidumbre de saber lo que pasa por tu cabeza.
Es probable que borre más de lo que debería, y no me importa, la verdad es que no me importa nada y he venido haciendo miles de cosas no porque quiera sino porque me toca, lo que quiero tú lo tienes y tuve que huir por salvar tu vida y por ende la mía, debo permitirte volar tan alto como quieras, y entiendo justo ahora eso que las personas dicen, novelezco, sí, pero cobra veracidad cuando te sientes así: "si le amas, déjalo ir". El plan no es que vaya a dejarte ir para siempre y que esa sea mi excusa; lo comprendo porque sí, porque ya te lo he explicado aunque me queda la sensación de que no has llegado a comprenderlo de verdad, lo entiendo porque te amo lo suficiente como para poder reaccionar ante esos momentos que solo buscan aire y espacio, porque trasciendo contigo y ya está.
No sé lo que va a pasar, honestamente. No tengo siquiera una infantil idea para poderlo imaginar un poco y me asusta el no sentirme del todo asustada y también el no tener garantía de nada, pero sé que lo espero con amor y ansias, lo espero absurdamente y en silencio, aunque probablemente me veas deteriorarme a medida que sigo creciendo, probablemente me detengas antes de que llegue al final del túnel, no ese que me he dibujado contigo sino del equivocado y no comprenda cómo llegué allí, probablemente siga sola y todo acabe para mí, probablemente... MALDITA SEA.
Veo estas palabras como el preámbulo y el protocolo a lo que aparentemente es un diario adolescente y hasta precario donde cuento mis infidencias y confidencialidades a nadie diferente a mí misma, buscando en lo posible entender eso que siento que me hace no sentir ya nada y quizás sea también más largo que otras de mis aburridas novelas o mis macabros cuentos perturbados por nada. Debo asimilar que no asimilo nada y a lo mejor partiendo de ahí pueda entregar alguna otra vez mi alma a tus manos frías y raspadas para curarnos las heridas con humos densos y algo de alcohol, pueda follar tu cuerpo de manera tal que pueda rescatar algo de vida en la muerte en que me encuentro sumergida y hacer sentir a tu cuerpo lo que me ha quemado tanto por dentro, ese fuego y esa podredumbre mental enferma que sé que te encantaría ver que me ha llevado a extremos que ni siquiera te imaginas y así convencerte que aunque una de ellas piense en sexo, la otra quizás me querría y me amaría, así como ella, la mía, se ha alejado y supongo que anda buscando otra vida dentro de la mía pues no tengo nada que ofrecerle, ni con mi sexo ni mis dudas y me dijo claramente lo que siente por ti... ¡Qué alegría!
Me importa un carajo si no entiendes, la verdad no sé si yo lo hago, es simplemente otro monólogo absurdo y desorientado como el camino que camino con los pies descalzos buscándote entre escombros y pinturas tristes, entre piedras y agradables olores, pues cada sentido físico que me hace mortal y despreciable lleva tu nombre grabado con fuerza y pesa más que los errores y las decepciones.
Acá sigo, no sé siquiera si algún día considere no volver, yo no tengo decisiones más que las tuyas en tus manos y mi vida ahí también, yo no veo nada ni lo quiero ver si no son tus ojos los que así lo permitan. Nada lo entendí, solo que te amo como a nada y que nada nada tengo porque ya no quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario