lunes, 9 de abril de 2012

Hasta que la muerte nos separe.

Volátil e impropia, libre y de nadie pero mía. Sutil, delicada y fatal como un veneno silencioso, como el gas, como el agua. Fría y húmeda como su lengua en mis labios, caliente y llena como sus manos en mi espalda. Es ella, la línea y la corta distancia entre la vida y la muerte en vida, profunda como el "bum" de mi corazón justo bajo mi brazo, inalcanzable pero tan cercana.

Si se fuera, si me deja, si se va, me quedaría nada, es la última esperanza, el último deseo de mi alma abarrotada de mierda y oscuridad, de las escamas gruesas que dejó el pasado y la soledad. Si se va el camino se hace nada y las preguntas no serán más, cruzaré la línea y seré otro zombie más, otro que respira, otro ladrón.

La seguridad no fue mi fuerte nunca, menos la estabilidad. La locura, el desenfreno por el contrario han sido mi aire y mi historia de vida, y a su lado sólo puedo conocer la calma, la inseguridad de un deseo y la factibilidad del mismo, a su lado, con sus heridas relamidas por demonios y el infierno pude conocer y encontrar la puerta que conduce a la salida, pude incluso arriesgarme a poner sal sobre las mías y descubrir con sorpresa que ya no ardían, que mi cuerpo ahora camina desnudo pero escudado por su velo, por su hermosura.

Si se va, se lleva consigo la pasión y la alegría, la luz y las desdichas, los sueños, las metas, la locura, esa que es mi vida, esa que hoy se llama igual que ella. Si se va me quedo, me quedo esperando que regrese a desnudar su alma y su risa, con las manos suaves para tomar las mías, con sus labios para secar las lágrimas que van y vienen por mis mejillas, esperando que conmigo camine, no adelante, no atrás, de mi lado, mi insignia, mi cristal.

Había jurado lealtad a mis siempremismas convicciones, a mis esquemas rígidos e inflexibles la independencia para hacerme libre e inmortal, pero ahora reflexiono y súbitamente entiendo que nada de esto quiero si no está, que mi libertad es suya, que mis ideas le pertenecen, que mi arte es su cuerpo, que mi música es su voz, que mis cartas, poemas y canciones son su vida, sus ojos, los latidos de su corazón. No me sirven tales riquezas infinitas si se va, si deja de ser el motor y el destino, las causas, el final.

Con ella quiero volver a empezar, quiero ser niña de nuevo y jugar a los amores, a las escondidas, a las peleas tontas. Quiero ser quien le devuelva la vida, la ilusión. Quiero ser lo que para ella soy, quiero serlo siempre, cada una de sus siete vidas, cada paso a su libertad. Quiero ser su nueve de cada mes, quiero ser su uno cada año y sumar, quiero ser su colchón, su paño, su juguete, quiero ser la vida que algunos intentaron antes vulnerar, quiero ser el escudo, el fuego que caliente su alma, el vino de su garganta, la timidez en su piel y el éxtasis de su intimidad.
Quiero... tantas cosas quiero; pero por encima de esas tantas cosas la quiero mía, la quiero bien.

Sin lugar a dudas me han quedado cortas las palabras y en particular aquella trillada frase para expresar más que un "te quiero", me ha quedado grande expresarle lo que siento, tan grande como la ropa que hoy me estorba, tan grande como sus sentimientos y todo lo que en ella creo, sin embargo, siendo hoy la fecha, la situación, quiero dirigir mi atención a todas las promesas, a treinta y un días indescriptibles, a un mes que ha sido el mejor mes del año, de los últimos veinte años, el primer mes del resto de mis meses con vida, del resto de mi vida: Te amo y te propongo hacerlo hasta ser viejitas, en la salud y en la enfermedad, en la abundancia y en la necesidad, en todos los clichés baratos que ha inventado la cristiandad y otros más que conocemos únicamente tú y yo. Te propongo darte mi vida, te propongo ser tuya hasta que la muerte nos separe.

Feliz primer mes.

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