jueves, 5 de abril de 2012

Me gustabas más sin sonreír.

Me gustabas más sin sonreír.

Hace meses no me tomaba un par de minutos a ver tus fotos o leer tus cartas, a recordar el pasado, a mirar si llamas, mientras lo hacía encontraba más detalles que me hacían cuestionar mi mano de obra, la de otros, la de otras, me gustabas más sin sonreír.

Las heridas de repente ya no queman, se han cerrado por fin y se siente bien, se siente libre y caliente y sin embargo te recuerdo, no te espero, no te quiero, pero te recuerdo, con fervor y tranquilidad, sin odio, sin dolor, sin aires y sin sal, te recuerdo no como antes, te recuerdo como ahora, te recuerdo así, pues me gustabas más sin sonreír.

¿Cuántos años ya?
Mientras miraba cada una de tus fotos y buscaba la historia de su fondo, empecé a hacerme una pregunta, pregunta que hasta el momento sigue sin respuesta, y es que si te soy sincera, ya me la habían formulado antes, y siempre contesté con un "no sé" y la verdad, esa es la respuesta. No sé. "¿Qué le gusta tanto de ella?"
No lo sé, pero tengo claro justo ahora que me gustabas más sin sonreír.
Hoy no me acuerdo de tu voz ni de tus dedos en mis manos, o de tus labios en mi boca, y no quiero ni intentarlo pues ya sería pedir demasiado de mis neuronas y es un gasto de energía sináptica que no me interesa hacer, no recuerdo tu olor, el color de tus ojos, el sabor de tu lengua, ni el calor de tu cuerpo, solo me acuerdo muy bien de tus manos, nunca dejarán de parecerme perfectas y también, que me gustabas más sin sonreír.

Hoy te escribo tras mi tan querida máscara digital pues aquella canción divertida que tanto te hacía reír ha estado sonando con una frecuencia alarmante y te lo hice saber, por esta razón te has cruzado en mi cerebro, sin intenciones o deseos bajo piel como solía ser en el pasado, te has cruzado un instante y decidí plasmar en este lugar estas palabras, luego de ver tu cara y convencerme que de verdad, me gustabas más sin sonreír.

Te deseo mil sonrisas, y hasta te obsequio una, ya la luz se ha hecho en tu camino y está brillante, lúcida y clara en el mío, te regalo un poquito de la esperanza que ha surgido en mí gracias a esta nueva oportunidad de vida que ella creó para mí y te la regalo sin esperar de ti nada a cambio, solo quizás, ver tu sonrisa, aunque sea lo que menos me guste.

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