Estoy desesperada y ya no sé qué más hacer.
He pasado horas, días para ser más exacta pensando en tratar de sincerarme de adentro para fuera para conmigo, para con todos y ha sido una tarea perturbadora, agotadora y bien dolorosa.
He pasado mi vida escribiendo y refugiándome tras mis palabras que son esa arma de doble filo que se ha interpuesto entre la razón y el corazón, aprendiendo términos, conjugaciones y puntuaciones para darle un matiz, una forma a todo lo que me nace decir siempre, pero esta vez estoy completamente fuera de contexto y fuera del diccionario y no se me ocurre palabra alguna para sintetizar explícita y claramente la forma en que me siento.
Está volviéndome loca esta situación, mi cabeza y mi corazón que aparentan de hecho ponerse de acuerdo por primera vez, se ven dirigidos por los caminos llenos de colores y dibujos mal hechos como los de un niño que se asemejan a ser lo que más quiero tener, ver los planes futurísticos e ideales de un par de seres envenenados y muchas veces muertos, muchas veces inertes pero pocas veces tan eufóricos y vivos como ese instante donde se encontraron. Esos seres, sin lugar a dudas, han sido el complemento más tóxico y nocivo que podría llamarse pareja, y sin embargo, son la pareja de la envidia de muchos.
Han sido unas 120 horas fuera de mi elemento, sin ti, sin vida. Han sido 120 horas buscando excusas cortas para sonreír y enrutar mis pensamientos a algo que no seas tú lo mucho que te extraño, es quizás por esto mismo que ha sido tan complicado escribir en este sitio y no en mis cuadernos y hojas sueltas lo que solo a ti quisiera decir, 120 horas donde hasta el cuerpo ha notado cuánto te extraño y me ha llevado a extralimitar mis posibilidades, cada intento, sin éxito.
A diario empiezo un nuevo escrito en este sitio cargado y dividido, a diario lo borro y prefiero cerrar los ojos y suplicar que todo acabe y que de repente estés a mi lado con tus brazos en mi cuerpo, con tus besos en mi oído, con tus palabras en mis ojos, con tus besos en mis sueños, pero cada noche se hace eterna, y más porque nuevamente han ocurrido extrañas cosas que solo puedo atribuir a un estado alterado de conciencia que hoy denomino como "Te Extraño" y vuelven ellos, quienes tú y yo sabemos a dar un giro al mundo, al tiempo y el espacio, a manipular las horas y las fechas, a generar situaciones oníricas que pretenden encerrarme y estrenar películas de donde me agarre para únicamente hundirme un poco más... Salir de tales momentos ha sido una odisea completa y encontrar un equilibrio medianamente estable se hace difícil cuando solo me pregunto dónde estarás, si estarás bien, en qué pensarás, cuando ruego fervorosamente porque tus males vengan a mí y se alimenten de mis desdichas y nunca de las tuyas. Espero que no vayan, no cuando quizás te estés sintiendo sin vida, o cuando quizás sientas que te sobre.
Me estoy muriendo de ganas de verte, de hablarte, de escucharte. Me estoy muriendo sin ti, pero te prometí que sería fuerte, que subiría mi cabeza y con mis puños y el amor como escudo vencería todo hasta llegar a ti, y ha sido duro, créeme; ha sido toda una hazaña mantenerme de pie cuando lo que quiero es dormir y ausentarme del mundo entero, pero lo haré, por ti. Por ti.
Intento tras intento y cueste lo que cueste borraré cuantas veces sea necesario lo que no te puedo decir, para mejor probártelo cuando vengas, cuando regreses a mí.
Me haces mucha falta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario